AÑO V. tONO, AGOSTO 14 DE t87t N. 154. fa Jglcsia fuutña. PERIODIOO SEMANAL. . - .. - - l , ORGA NO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DI CESIS, LA IBLESIA PUNEKA. Puno, Agosto 14 de 1871. Hay ·aconlecimiéntos cuya importancia y a1t~s frascend~r~cias. los hacen remarcables e·n la historia ele las sociedades, quedando g'fabados con caracLeres indelebles en los ·l;orazones testigos de ellos. Pocos hechos se rea"tizarán en una sociedad cuya influencia moral atraiga la mirada de todos los asociados como aquellos que revelan el cumplimiento de sus deberes sagrados en los que por su mision se hallan constituidos en directores de ella. Algunos días hace que hemos presenciado uno de estos sucesós capaces de conmover al in·crédnlo mas aferrado, y de prnducir en el calólico creyente los mayores s_eot.imientos de admiraciony de ternura. Este ha sido el de la solemne éomunion hecha por los señores cürns de varias provincias, la que fué precedida de los ejercicios espirituales que practicaron bajo la direccion del Illmo. Monseñor Obispo, habiendo sido convocados á ellos por edicto de 10 de Junio, en cumpli_- miento de lo dispuesto por las constituciones del primer Sínodo Diocesano Punense. No necesitamos esforzarnos mucho para probar la imporlancia de esLos sucesos, ni los benéficos resultados que ellos op~ran en nuestra sociedad. Basta tener en cuenta que el ejemplo de los páfrocos; que son los padres espiri tua1es de los fieles, es un poderoso ali cien le para atraerlos al camino de la moral y de los consejos evangélicos, y con solo esto nos habremos convencido de lo que importa. Ya hemos jndicado muchas veces, y hoy lo volvemos á repetir, que la moral es la base de toda sociedad bien organizada y el medio mas poderoso para que aquella se dé en ésta es el ejemplo dado por los ministros del santuario. Este ejemplo, á la par que inspira respeto y veneracion hácia esos guardianes de la moral, despierta los mas nobles sentimientos del corazon. Por olra parle, este hecho nos muestra muy claro, que 1os,ministros católicos distan mucho de ser los fariseos del Evangelio, que exij-ian para los otros el mas estricto cumplimiento de las leyes aun en sus mas insignificantes minuciosidades, mientras que se permitían para sí la mayo1· libertad. Con el sacerdote no sucede esto; el se propone refo'rrrú1r el cora~<>.'IJ. ,.humano y •principia por el snyo·;, pretende inculcar la mo·ral en las sociedades-, como que comprende que es el único elemen lo que pu'ede darles_ vitalidad, .Y para log rarla preseo la an- :tes que lodo su ejemplo'; ]fama en fin a los pecadoi•es a .-penitencia y da p•rinci pio á su llamamien lo por declararse el mas misPráble en Lre los hijos de Adan y . ped ,r miserir.ordia al grao Dios de las misericordias. He aquí el tipo aunque imperfecto del sacerdote segun el espíritu del Evangelio. ¡Y qué coosola'torio en ver.lad es este cuadro par·a ]a pobre humanidad doliente·, que cúal pequeño barquichuelo navega en el pfoceloso mar de la vida, viéndose instante por instante amagado por iracundas tempestades sin otro rumbo que el Evang·eiio ni otra brújula que lo marque, que los Mi nislros del Altar. éongi·alulémonos pues llenándonos de un san to regocijo por el grandioso hecho qué ha pasado entre nosotros, y que él quede siempre grabado en lo mas íntimo de nuestro pecho. }J°'E. Tenemos la grata complacencia de insertar á con tinuacion los nombres de todos los señores Edesiáslicos que han asistido á los san los ~,iercicios celebi·ados por nuestro lltmo. señor Obispo, en los primeros días del presente mes. . RAZON DE LOS SENORES QUE H.A?,J ENTRADO Á EJERCICIOS, Clérigos 'tesfrlentfs en la S ede EP'Úcopal. Señor Dean Dr. D. José D. Huerta. Id. Vicario >> >> Mariano Ramos. Id. Canónigo>> » Toribio Yavar. Id. id. >> ,, Lúcas Toro. J)r. D. José M. Pino. » » Francisco Bonatti. >> Felipe Cabrera. » Mariano W\. Enriquez. >> Hilario F. Pino. » Máximo Portugal. >> Miguel H. Castillo. » Miguel Miranda. >> José Dieguez. · » Celestino Muñoz. » Augusto G. Alvarado. » José D. Barrenechea. >> Jose L. Cruzat. » Jose G. Meza. >> Ruimundo Estrada. Don Francisco Atanacio " -Manuel Álvarez. / >' Telésforo Arce. ¡, • )> José Mariano Ormachea. )> Mariano Éscovedo. » Néstor Ctienlas. » Juan de lá C. Sotomay r~ n Jose Manuel Infanson. Se1¡ores Curas. Dr . D. Andrés Lasteros. >) >> José Faustino Daza. » >> Barlolómé Aguirre. >> Fernantló Latorre. >> » 1\Ífanuel Chavez. » San Liago Garrido. >> José Babia. ,> Pablo Gomez. » Manuel Zuñiga. >> Julian Mendoza. » Grégorio Castellanos. » Marcelino Carrasco. ·· » Camilo Abarca. R. P. Fray Andrés Usca. » » Pablo Salcedo, )> >> Geronimo Sarmieo to: >> >> Manuel Antonid Ojeda. c~a::+:c:~LIC& \ . 1 DE NUESTRO SA~ TISIMO PADR:E, POill L~ DI VINA PROVIDENCIA., PlO PAPA Il A TO DOS LOS PATnIARCAS, PRIMADOS, RZOBISPOS, OillSPOS Y OTROS C>RDINA OS J::t G-HACU Y COMUN ION CON LA SA~T,\. SEUE APOS'l 'OLICA . PJO JX PAPA . . Vr.nerab!~s hermanos, salud y hen1·- c1011 arostollca. - Inmediatamente qne por un impen - trable consejo de Dios, nos eucontr - mos bajo la potestad de uuestros en r migos, y vimos la triste y deplorable suerte de nuestra ciudad J la soberanía de la Sede Apostólica oprimida por un· invasion, armada declaramos, por nues J tras cartas de I o de uoviembre del mlo pasado cual f~ese nuestra situacion v la de esta ciudad v de cuales exeso~ de impía y desenfren.ada licencia éramos objeto; y por razon de nuestro supremo oficio, protestamos delante de Dios y de los hombres que que riamos sal vos é íntegros los derechos de la Sede Apostólica, y os exitumos a vosotros y á todos. vuestros hijos confiados á vuestros cuidados, á aplacar con fervorosas oraciones la majestad divina. Desde aquella ép-oca los males y las calamidades, que aquellas primeras y luctuosas pruebas nos anunciaban, se hau dc5encadeuado verdc1deramente con me ugua d e la divinidad y autoridad apostól ica s, de la santidad de la religion y de las costumbres y de nu es tros amaJísimos súbditos. Agravándose cada dia mas la condiciou de las cosas, veuerables hermanoi;, nos vemos obligados á clamar c:ou San Bernardo: «Esto no es sino el principio de nuestros males; a';}n tenemos otros rpas graves todavía.» ( F . .• ry¡, ,. .' J plS l , - ~-6.) . Porque In iniquidad persiste en so ca-. míno, prosigue sus desi-góios1 · ño se cuida Jn de e~hnr on velo sobre Sl18 detestabl ~s empresas, que nada puede disimular y se esfuerza en arrnucar-·los últimos restos de la justicia, de la honradez y de la religion conculcada y abatida. En medio de estas nngostias que llenan de amargura nuestros; días, sob re todo cuando pensarnos los peligros y :0s lazos á que est.~n expuestos mas y mas cada dia la fidelidad y la virtud de nuestro pueblo, no po_demos, sin un profundo sentimiento de gratitud, recordar y repasar en nuestra memo- ,i ria la exelencia de vuestros méritos, venerables hermanos, y los de los fieles que abraza vuestra solicitud y que nos son tan queridos. Porque en todas las comarcas del mundo, correspondiendo con un celo admirable a nuestras exhortaciones, y siguiendoos á vosotros como á sus jefes y modelos, los fieles cristianos, desde aquel infausto dia en que fué atacada esta ciudad, se a,µlicuron á fervorosas y asiduas oraciones; y ,ya con públicas y reiteradas preces, ya emprendiendo sagradas peregrinaciones, ya acudiendo continuamente a las iglesias y acercándose á recibir los sacramentos, ya con otras priucipnles obras de virtud cristiana, se creyeron obligados á presentarse constantemente al trono de Ja divina clemencia. No es posib_le que t,m ardientes y constantes súplicas sean estériles en la presencia de Dios. ~luy al contrario, los muchos bienes c¡ue ya nos han producido, nos prometen otros que coufiadamente esperamos. Puesto que vernos la firmeza de la fé y el ardor de la caridad desplegarse cada día mas abundantemente, exilarse en los ánimos de los fieles una solicitud por los trabajos y las persecuciones de esta Santa-- Sede y del Supremo Pastor, que solo Dios ha podido inspirar, y observamos una unidad tan grande de pensamientos y de afectos, que desde los primeros tiempos de la Jglesia hasta hoy, uunea como ahora se pudo decir con tpda verdad, que la muchedumbre de los creyeutes tiene un solo corazon y una sola alma. (Actos de los A post. 432.) En este espectáculo de virtud, no podemos guardar silencio sobre nuestros arnadísimos hijos, los habitantes de esta ilustre ciudad, cuyo amor hácia Nos, cu,va piedad y firmeza correspondientes al ardor de la I ucha y la magnanimidad de su espíritu, no solQ digna sino émula de la de sus mayores, se ha mostrado y se muestra claramente en todo rango y condicion. Poi' tanto, tributamos gloria inmortal y accio11es de gracias al Dios mise, icordioso por todos vosotros, venerables hermanos, y por los cristianos., nuestros amados hijos, porque ha obrado y obra tan grandes cosas en vosotros, tao grandes cosas en la Iglesfa, y ha hecho q·ue, sobreabundando la malicia, sobreabundase la gracia de la fé y de la confesion. «¿Cuál es pues nuestra esperanza, nuestro gozo y nuestra corona de ¡:?lorin? ¿No sois acnso vosotros delante de Dios? El Hijo sábio es la gloria del Padre. Dios por tanto os colme de be11eíicios, y se acuerde del fiel servicio y de la piadosa compasion, cons uelo y honor q.ue tributasteis y tribu-
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