drá darse lo que se llama unidad _católica? · ¿Y cuál la causa de est s qber,r~ones en el seno del catoli · mq? b-! seamos unidos los Obispos, truh'tt) ra.ok de comuu acuerdo en la causa que nos es comua, realizemos, en una palabra, el pensamiento de US. Ilustrísima. Yo felicito á US. Ilustrísima or su ascenso al Episcopado, y me felicito á mí mismo doblemente, tanto porque la Iglesia Católica en América t'iene un • campeo.o dJguQ del nojllbreJIUE} in.tls.te cuanto porque ese campeo; me ho1Íra con el título de hermano en el Episcopado, crlyo c·argo dese'nria desimpeiifrr con el celo y sábidufia pnstórá{ \J]be1-US. Ilustrísima ha desprn~ado desd~ ló's-•~'rimeros días de su ar,ostolica mision. Por lo cspu~sto, ÜS. Ilustrísima comprenc,lerá la resolucion y bueHa volunt~d que tengo para secundar sus, miras pastorales, dándole la primera prueba de mi sinceridad á este respecto, al remitirle algunos de los números de «La Iglesia Punefla," periódico fundado por mí al toma1· posesion de mi Diócesis, y que (Bios sea bendito) co11ti1.rna hastfl hoy; ofreciendo al mismo tiempo á . US. lltma., que en lo sucesivo seré exacto ca remitirle por el correo los números que vayan publicándose. , , , 1 ,· Mucho siento que la coleccion pre- ., ' sente no sea completa; pero, n_úmeros hay cuya edicion se ha agotado. · Con esta reciba US. Ilustrísima tµi cordial felicitacion, ju'nto eón la d~:cidida voluntad que tengo de ser prááfic~- mente su-atento-seguro-s~rvidor y humilde hermano. JUAN AM1mosio. Obispo de Puno, Los discursos que á cm;itinuaeion se registran, el uno del Excmo. Monseñor Delegado AposlólicoJ cerca del Gobierno del Perú, y e}.Qtro, contestacion del Excmo. Presidente de la República, revelan sin necesidad de comentarios, tanto la ,bondad paternal de la San ta Sede, en el ejercicio de sus funciones ·como Pastor .de la Iglesia eatolica, cuanto los sentimientos eminentemente cristianos en que abunda el actual Jefe del Estado. ' " De otra parte, la alocucibn diplomática del Excmo. Monseñor Vanutelli, prueba, primero, que es un digno represenlánte de la Santa Sede, de esa Sede que propianiente es el asien lo de la ciencia, de la prudeuci~ y demas dotes que deben adornar á un verdadero· Diplomático. Y en segundo lugar, demuestran la nobleza de sentimientos gue abriga respecto del Perü, el corazon del Excmo. Señor Delegado. Que las bendiciones del cielo d~sciendan en favor de Monseñor 'Vanutelli, para que desempeñe su ardua mision: que por lo que hace á nueslro Gobierno, esperamos confiadamente sabrá cumplir la oferta que le ha hecho, de no enlrabarlo en el ejercicio de sus funciones. Excmo. Sefíor: • 1 <', '·1 ' En otra ocasiou tuve el honor de· hacer llegará manos de VE. lus lelras LA IGLESIA PUNEÑA. credenciales, por las que nuestro Santísimo Padre se dignó acreditarme como Delcgt\do apostólico cerca del Gobierno dr, Vl!J. , ' Vos y vuestro ilustrado Gobierno munifestasteis entóqees el deseo. de que el. Delegado apostólico, nomt>_rado por su Santidad, vi11iese á residir en la capital de esta republici'i y la iudicacio~1 de e·ste deseo, tan couforme á las legítimas aspirru:.iooes de una uacion cmi11enteme11te cutólica, halló éco en el corélzou paternal ~el soberano Pontífice. E11 los mi mos dfas de sus mas crueles congojas, que el mundo rntólico conoce y deplora, tuvo presente al Peru, y dispuso que su 0ele~ado pasase á residir en Lima. A mi me ha cabido en suerte el insicrne honor de ser el prímér repres~ut~nte 'del Padre santo en este noble pais. que apesnr de su juventud, ocupa Uii l,ugar ' tau distinguido e11 la grar). familia de las naciones católicas: hiie'na prueba de ello son los héroes que ha dado va á la Ig!esia y cuyo espíritu es, mas que otras riquezas) la mejor herencia de ~:us hijos. Fiel iutérprete de la especial predileccion qoe tíene el Padre Santo por esta porcion escoji(ia de su grey, yo os saludo e1: su nombre, y saludo en vos al católico oueblo peruano; os felicito por la decidifo proteccio11 que dentro de la órbita de vuestras atribucio11es habtis prei-tado á la religion,_ demostrando así , crn los hechos, que la profesion franca ool catolicismo, se concilia muy bien cor el verdadero progreso de una nacion. En cmnto á mí, justamente satisfecho por la nision que me ha tocado desempefiar, no omitiré medio al!!uno, á fin de crnseguil' su principal objeto, que es el de contribuir á fomentar el bien espiritml del pueblo católico, y hacer cada ve: mas estrechos los vínculos que mautier.eu la armonía entre la Iglesia y el Estaco, Al consagrar todos mis esfuerzos á un objeto tan importante, espero que mereceré la alta confianza de V E. y la benévola cooperacion de su Gobierno. La recepcion ge11erosa y espléndida, con Glle os hnbeis dignado ho11rarme al tocar las playas del Perú, es para mí una pru~ba Cf:>11cluye11te de las amistosa~ disposiciones de este ilustrndo goLierno. Dignaos, Señor facmo, recibir en e-ta ocasion, u11 testimonio público de ni reconocimiento, tan vivo como sincern. Señor Delegado Apostólico: 5i á vos os hn cabido el insigne honor dE ser el primer represéntante del Padre Santo en esta república, á mí me cabe la inefable satisfaccion de recibiros y la honra de regir los destinos de un pueblo eminentemente católico, en cirCJnslancias de que Su Santidad Pio IX, ol.vida11Jo por un momento, las tribul~cioucs de sn corazon paternal, ha dirigido uua mirada de ternura á est~ porcion escogida cle su grey, para enviarle, wmo prenda de su afecto, un Dde~ado, myas relevantes cualidades y cuyo espí~itu "erdaderamente apostólica van á consagrarse al bien espiritual del católico pueblo peruano y á hacer mas íntimos los víoculos que unen al Perú con la cabeza visible de la J~lesia, con el centro de unidad del catolicismo. Desde que á vuestra lle~ada á In capitnl del Ecuador os dignasteis remitirme la carta- autógrafa e,;- que Su Santidad os acredita cerca de mi Gobierno como rn Delegado .,\postolico, os manifesté cuán rrrato me seria veros eu esta ciudad, ~ecibiros en vm'stro cará<'ter público y proporcionaros todas las facilidades conducentes al ejercicio de vuestra elcvava<la mision. Llev,ó al fin ese dia tan anhelado por mí, y las sinceras manifestaciones de júbilo de que ha beis sido ohjeto desde vuestro arribo a nuestras pl ,1J as, son un débil testimonio del sen1 timiento cat..ólico que domina e.n el p~eblo y Gobierno del Perú, y de su srnccra ndhesionJí la Santa Sede. · Dignaos, sellor .Delegado, trasmitir á .. nuestro Santísi1no Padre, la espresiou de .estos sentimientos; J>edirle que derr11me sus bendiciones ,sob e el Peru; hacecile presente mi filial re~peto y de- ,.,. cí,.ion. Y vos, seoor Delegado, contad con mi entera confianza y con la cfi - Cl!Z cooperacion de mi Gabinete, aceptnndo los votos que hacemos porque os sea muy agradable vuestra residencia en este país, que tanto esp.er~ de vuestra ilustracion. LA IGLESIA PUNEÑA. ' I¡ Puno, Julio 12 de 18i1. Cartas críticas sobre ea lllaerallsmo CARTA VII. Muy estimado amigo. En mi an lerior espose a U. aunque someramente alguno de los principios que profesa la escue]a ]iberal: ahora tengo que reve]arle algunos otro~. Sea e~ primero este: corrmnper para rei1iar. En efecto, como las doctrinas liberales enlrañan una oposicion tan directa con la doctrina católica, que es ]a única simpálica para el corazon y aceptad~ por toda inteligencia a]go instruida; ]os liberales que siguiendo dieha doctrina se verian perdidos, quiero decir, que no podrian obtener los resul Lados egoístas que se prop0nen, luchan y luchan sin descanso, cubiertos con la carela de la hipocresía contra esta doctrina católica que jamás transijirá con sus teorías. Corromper pa~a reúna1·-es ]a mas horrible de las abominaciones; porque importa nada menos que la esplotacion de la sencillez de los pueblos en favor de los in Lereses de sus esplotadores. Corromper para reúiar-es empeñarse en introducir la barbarie, el salvajismo en los pueblos para domiuarlos como domina el beduino á sus camelJos, como amansa el gaucho argentino á sus potros y a sus mulas; mas esto nunca es ni podra llamarse civilizacion. ¿De qué se trata, amigo carísimo, cuando nos ocupamos del problema social? ¡Oh! nada me11os que de la felicidad de los pueblos y de su progreso apreciado en su seu tjdo lejítimo. Y podrá concebi1·se felicidad para un pueblo dado á la cor- ' rupcion? El Profeta Jeremías decia que Jerus:tlen habia perdido su aplomo, ,su estabilidad como nacion, desde que se babia entregado en brazos del desorden: Peccaturn peccavi Jerusalem, propterea i·nstabilis /acta est. David, ~se Rey segun el corazon de Dios, aludiendo sin duda á los liberales de su tiempos á los funestos efectos que producian en los -pueblos, decia tambien: Los deseos de los pecadores perece1·á11: .Desi'derium, peccalorum pe1·i·bü; lo que puede interpretarse de la manera siguiente: todos vosolros los que tratais de corromper para reinar, los que pre ten deis inculcar en los pueblos las teorias de la crápula, del amor á los placeres sensuales, en una palabra, de la prostitucion suct.mbireis hajo el peao de vuestr; iníc · docVn1:1, junto con los pueblos e hayan tenido-el cando1· su- .ficien para aceptarlo: .Desüleriurn, peccatorum peri'bi't. Si: porque el Espíritu Santo tiene dicho que la justicia, es decir la practica de las virtudes, es la única que levanta á las naciones á la altura de un verdadero progreso, en tanto que el pecado, como si dijéramos la proslitu- · ci9n las ,hace miserables, é indignas poHo_ tan lo, de llamarse civilizadas: Justitia elevat gentem múeros autem, jar;it 'IJOpulos peccriturh. Qtie no me digan los liberales que los calumnio. Entre las muchas pruebas que puedo alegarlPs de la sinceridad de mis quejas, voy á citarles este hecho práctico, que sin duda es la espresion del principio disolvente que llevamos insinuado, y que ellos sostiEmen con lanto entusiasmo. ¿Que pasa en todas partes, y mu_y particularmente en nuestra República, cu'ando ' se trata de elejir á un mandatario y de nombrar reprP.se11tantes para que empu iíen el cetro del poder lejislativo? ¡Ah! se derrama el oro con profusioo, se preparan orgías para el pueblo, se obliga al pobre ciudadano ignorante á que dé su voto, quizá y sin quizá, por el mas indigno de los aspiran Les al maodo7 corrompiendo así la sencillez de las costumbres populares y levantando por lo mismo á la altura del poder, tal vez al que menos lo merece, colocándolo sobre un solio de ignominia y de proslitucion. Hé aq?í, mi Luen amigo, por qué de tres siglos á esta part~ no hay . Trono eslable ni Silla p¡esidencial respetada. Y sin P.mhargo, los mas ardienles partidarios de esta escuela liberal son los soberanos en sus monarqtüns, y Jos 'presidentes en las Repúblicas. ¿Como puede esplicarse tan absurda aberracioo? Por lo que hace á mí, yo solo entiendo que esto es esplicable, atendidil ]a humana miseria en relacion con la teoría aduladora del ]iberaJismo para el poder temporal. L"a adulacion enloquece, mi buen amigo, y el loco ya no Jiscurre de una manera juciosa; por eso, todo poder, toda autoridad rodeada de aduladores acostumbra decir lo que Luis X.IV: El Estado soy yo, si ya no dice como Neron: Qniero divertirme con el espectcír:itlo que ofrr,zra Roma iºncendiada, é inceudiándola en efecto. Los soberanos temporales son los mas ' propensos á sufrir ataques ·frecuentes de aturdimiento y de vértigo, males cuya trascendencia esfunestísima para 'los pueblos, porque sus efectos inmediatos se manifieslan por la muerte de Ja libertad en los ciudadanos y por la abolicion completa de todas sus garan Lías sociales. ¡Y á esto nos quiere conp.ucir la escuela liberal con su maxima infame-corromper para reinar! ·11:ua sabe muy bien que en tanto q' un pueblo estime su propia dignidad, jamás se dejará degradar hasta
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