La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

LA IGLESIA PUNEÑA, -· mee•· , ·- ...... ¡¡;¡¡¡¡¡iiii¡¡iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii--iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii,iiiiiiiiiiiii¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiilliiiiiii-,iiiiiiiiiiiiiiii¡ii 1 iiiiiiiiiiiiaiiiíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiíiiiiiiiiiiiiiiiiiiii . ~iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡iiiiiiia costumbres que debe ser profesada por toda la lgle~ia; mediante la diviua asistencia que le fué prometida en el Bienaventurado Pedro, está dotado de aquella infalibilidad que e! DiviQo Redentor quiso ,¡ue posey~ra su 1$,lesia ell el definir la doctrina sobre fe ó costumbres; . y por consiguiente, que estas definiciones del Romano Pontífice son irreformables por si mismas, y nó por cbnsenlimiento de la Iglesia. Si alguno osare, lo que Dios no permita, contradecir á esta nuestra definicion, sea excomulgado. Dado en la Sala Conciliar Vaticana, dia 16 de Julio• 1870-Felipe, Card, De Augelis Presiden,te-A ntonino Ci~rd. Luca, Presidente-Andrés Card. Bizzarri, Presidente-Luis Card. Bilio, Presidente-Hannibal, Card. Capalti, Presidente· --José, Ob. de S. HipóHto, Secretario. ~ Hijos cnrísímos: cm,ndo ta J~lesia Ca.- tolica reunida de ·un modo tan solemn~ ha llegado á p.r.o.i:UliÍciar su última paJabrn, que acabais d'e leer, soore la doe;- trina de ,la infalibilidad Pontificia, cuando ha dicho q~e será escomulgado todo el qne osare ofiririar que el Romano Pontífice sucesor de San Pedro, decidiendo ea: Catedra sobre asuntos de fé y cos.- tum bres. puede ennr; nosofros los•que tenemos la: glorin de ser católicos y d~ pertenecer; por esto, mismo, ct>n todo el c0razon a esta Iglesia, columna y fundamento de la verdad, ;,podriamO's dejar de reconocer en él, no solo 'todos los caracteres de una verdad sobrenatural, sin~ toda la eficacia nel·esaria para producir la luz y Ja paz indispensable en estos tiempos de tinieblas y <le turbulencias? Con efecto, amados hijos, la Infalibilidad del Románo ' Pontífioe, que no es otra cosa sino et privilegio de no errar en materia de fé y de costumbres otorgado por Nuestro Señor Jesucristo á su Vicario sobre ,la tierra- esta infalibilidad, que no le ha sido co~ff;!rida para su propio p,;ovecho, sino para mejor cumplir con el tremendo car~o de Pastor de las o.vejas y de los ,corderos, con. la niision. augustísim~ de reumr á todos los hombres bajo su cayado paternal, sirviendo de centro de unidad y .de piedra , angular á este .-mio-nifico y divino edificio, que se 11am: la lglesia Católica; tan consoladora verdad, repetimos, convenía hoi m.,is que nunca, que se ostentase con toda la ri• queza ~e su carácter dogniático, con toda la importancia de sus fundamentos divinos. · · Desde que Lutero c~nmovió los , cimientos de la sociedad reli~iosa con u.. n~ astucia mas refin11da, co1t uóa malicia, si cabe decirlo así, mas diabólica que la de tod9s los herejes de los t iempos que le precedi~ron, los fenómenos que se han realizado para des1rracia de la humanidad, et) e.1 orden ürteleclual Y. mo_ral, son verdaderamente _eistraordrnarws. De una parte, naciones tan cató(icas. como la Iuglaterra y la Ale!. ~ama, pierden su fé, dejúnd9se séduc1r por los .sofismas del monje de Witemberg! ya la Francia poco despues .sufre .vértigos en el mismo sentido; las nac10nes todas antes ca.tólicus con un catolicismo sincero, participan il su turno masó me11os .de,l 1sí11cope protestante. Ni podía s~r de otro modo, desde que el Prot_estanttsmo, pretendiendo dominar con insolente· arrogancia y no reparando en los medios, despues de haber her!do bruscamente el corazon de las unciones que se lo asimilaban, ha trabajado coa una constancia digna de mejor causa por envenenar las fueutes de la - cienci.a y de la- moral católica, ejercieudo. as1 una influencia simulada pero del~!erea en ef animo de muchos de . los htJos de esta Iglesia. El Protestantismo d~sde su. cuna ha tra.bajado, y hoi toda- '\'ta P~?stgu~ trabajando cou lo~ medios Y los lll&trumentos siguientes: pora sus adeptos, queremos decir, para los que profesan su absurda doctrina, el medio - es el e·ngaño, la mentira y la calumnia. atraz forjada contra la Iglesia Católica: el iustruc•ento -es el orgullo humano esplotado mas allá de lo que Satanás lo esplotó con nuestros primeros padres; por eso para los protestantes, la lglesia Cntólica es la prostituta del Apocalipsis, el Papa es el Antecristo, y la una y el otr-0 son. la causa esclusiva del retroceso y de las desgracias de las sociedades. ¡Cuánta mala fé y cuánta ignorancia •envuelv.en estos medios de corrupcion, y cuánto da- . ño no han produr,ido entre esos nuestros desgraciados hermanost El principio fundamental del Protestantismo que le sirve de instrumento, es el libre exámen en materia de religion~ como si .dijeramos-«la autoridad Divina no tiene derecho para mandar c:n nnestra razoo, Dios . uo puede · ,exijir que le creamos sobre su palabra; cuan,lo la razon humana funciona. en materia , de religiou, ella es su Dios' y soto l elln puede formular el culto que debe tributársele». ¿_No es verdad que segun este principio, el Protestantismo Heva la infotuacion de su orgullo mas allá' de lo que lo llevaba Luzbel cuando decía: in cmlum concendarn si1m"lis ero altisimi? Véd aquí sin exajeracion todo el secreto de que se valieron los padres del , , Protestan,tismo para cojer ·eu las re.des del error á todos los ·que fúeron y abo- · ra mbmo son sus adeptos. l\fas la influencia funesta de la doctrina protestante, pretende. ir mas lejos, y va en efecto: aquellos medfos y el instrumento a que acabamos de .aludir tenian que ser rechazados instintivamente poi' la gran mayoría de +los católicos, ya porque se hallaban mejor instruidos en su religion, . ó ya porque se eO'cootraban colocados . · providencihh mente á mayor distancia de Ja necesaria para que llegase á sus oídos la fatídica pr.edicncion del monje apóstata: y tales dificultades encontraron su solucion en el padre de la mentira, inspirador de los autores de la reforma. Hé aquí el plan tra.zado en los antros infernales. Supuesto qu.e s.e uecesitan : medios é instrui:,nentos para llevil11 ,á ca- . bo el proyecto de una apo,; tasfo .general; , desde que han sido insuficientes· los pro¡mestos, tal vez a causa de su exajeracion, conviene emplear los mismos medios de la mentira y la calumnia, pero en d&sis casi imperceptible. Una mistura de fé y de incredulidad, de respeto á la moral y de relajacion en las cos.~umbres, de consíderaciones guarda• das á la Jglt!sia y al , Papado y de ul• trajes inferidos á l:a ,uua y al otro: hé , aquí el si~tema mas á propósito para ' asestar nuestros ~ardos al corazon del Catolicismo; en una palabra, cpnviene l dei;arrollaP en gra,~de escala la teoría de la simulacion, é imitando a: lo~ Judios hacer don la.'Iglesia y con el Pnpa lo que aquellos <tOn el Salvador, decir á la lglesi¡, Cat?lica y al Po11tificado Romano- i Ave Ratbi.!..Dí.os ,os guarde, Maestro-y ¡ abofetearla y desprestigiarla de otro Ja- ~io. NI nos alucini1mos al trazaros e~te , )froyecto infernal, rii mucho menos pretendem?s1ahicinnros . . En el foudo, es- ¡ tos son los medios ,empleados por el · Protestantismo, para iosinunrse en el corazoa de las naciones que hau sabido c?11servar su fé Católica; y I triste es de- : cirio, los resultados han si~o fovorablf.s para Satanás; las ciencias todas fueron desde enton'ces maleadas 'en sus fu·udanfontos; 'las 'teoríii's •morales esplicadas segun los principios Jansenistas h'an perdido su vigor y su eficacia, a tal pu!1to que inteligencias bastante despejadas y corazones harto delicados ha11 sido hechos víctima de las ilusione~ ,de! Ja11se11ismo. Ha llenado ' pues su obJeto el Protestantismo, si no de una manera absoluta por lo menos en una buena parte. - ¿Y creis que ' el Jansenismo una vez colocado al servicio de la re forma dejase de a·spirar á tener · valor personal? Sus obras y sus doctl'iBas demuestran lo contrario. ¡Cuán- . ta severidad y cuánta dureza! pero al , mismQ tiempo ¡cuánta hipocrecia,!, se observa en sus relaciones con la lgle- , sia Católica!: con sus máximas casi todas , subersivas del órden, trastornadoras de la moral genuina, y directamente atentatorias contra el princip,io de autoridad, bien podemos asegurar que el Jansenisqio ha venido á servir, no ya de , medio sino de instrumento, para realizar los planes protestantes eq perjui- , cio de la, Iglesia Católica; este I nuestro juicio se funda en , lo siguiente:, el Protestantismo halagando a los príncipes de - la . tierra, los estimulaba a romper todo vínculo , religioso: el Jansenismo, adulando á los poderes tempor~les, los , punza, lo8 azusa para que s01µetan la : .Iglesia á su dominio. El Pr-otesfantismo no tuvo mas ley canónica •qt! la de · sus ~oberanos en el ór.d~n , t mporal; ¡ sus rifos. sus cer.~~ooias, el va or legal , -·:de sus netos rehg,qsos, todo manaba , 1como emana hoy ·de la volunt, d de sus Soberanos. Los padres del- Protestnn- 1 tismo quisieron .que nada quedase'en el ' 1hombre fuera del dominio d~l poder temporalr, y con tal intento, 1e sometieron hasta la éonciencia; el Jansenismo fiujiendo respeto •á la Religion J aparen- : tando profundo desagrado coltra todo 1 , lo que encadena . la concienc a, se es- • · ,fuerza por exhortar a los gobie o.os para ,que forjen grillos durisimosJ cadenas pesadísimas que esclavizan de In manera mas igno~niniosa esa mi,mn conciencia. ¿Y cuáles son los argumentos ' de que se sirve para realizal'! fUS. ioten- , tos? Como preliminar indispensable sienta su profesion de f é Ca.tólica, losto· lica, Romana, y vestido con estema to•sagra- , do di~c.urre de lo manera jguiente: « Los Pontjfices Romanos han pretendi-1 do , siempre dominar en prov cho suyo á los poderes temporales; y siendo esta pretension contraria á la docttina del 1 8ahador cuando decia: •Dad q,l Cesar Jo_que es del Cesar y~a Dios lo q~ es ·de Dios,• claro es que los Papas hin nbusaqo de su poder, y que por lo mis- .mó no , depe obedecérsele.s cuando sus órdenes se halla u en op.osicion con la ' autoridad temporal... Este arg mento se_d~ctor para los gobiernos y á pro- · pos1to puro alucinar á espíritu~ candorosos ó poco instruidos, tiempo hace que b,c, sido mirado comp ridículo y nbsurdo por · los hombres de una mediaua instruccion. Con efecto, la premisa mayor del si,ogismo indicé\<.Jo, importa nada menfs que una calumnia grosera, ,porque la historia depuradá de todai- la al te- • r!lcione~ 1,nallcios11s qne el Pr t~stan- , t1smo , le hizo en su cuua, si algo demues~ra con mi,yor claridad es la abneg.,i~ion 0011 que el Pontificad I ha ve- ' nidó tral>11Jando siglo por siglo en bien ~e las soc~cdades y de las soberanías temporales. Ya os babiamos mauifestado algunos doc~mentos 4 ~ste respecto en la . P~s!oral que p4blicamos con motivo de l . .nuestro viaje á Roma: reco,rdad la cita que lfoci'amos en las1 pajinas 8.::: y ' 9. ~ ..!..permitid que las reproduzc'amos: «El jefe del cristianismo PHOTESTANTJ~ 1 »en .París, l\Ir. Coquerel, en su ccEnsa- " yo sobre la iji~toria del Cristianismo,» l • »decia: m poder Pontificio, di,ponien- "do de las coronas, impedia que el ,. despotismo se hiciese -atroz. Así es »qu~ ep uquellos tiempos de tinieblas » no hallamos ejemplo alguno de tira- »nía compa'rable á la d'e los Domicia- ·» nos de Roma. Un Tiberio era imposi- .. ble, Roma lo hubiera anonadado. Los "grandes despotismos vienen cuando los · » Reyes se persuaden de que no ltay nada »superior á ellos; entonces es · cuando la , ,.e'mbriaguez de an poder ilímitado da »origen á los· crímenes mas espantosos.• , «Un MlNlSTno ANGticÁNo de'ciii en 1'842: .:C-N~ Sé crea que por ,halfdrse ~orne- , .. tiéfos 1 il la alta direccion del Papa ,lo! » reii;ios de la edad média fu es.en ·me- » nos venturosos ni menos libres, pues »precisamente sucedió todo lo contra- »rio. ¿Qué soberanía mejor que la »de los Jnocencio y los Gregorio? .•. » Res-petadme, someteos, obedeced, de- • cian; en cambio, yo daré el órden, » la ciencia, la union, la organizacion, "el progreso .•..•. Con una mano el Pa- " pado luchaba - contra la médin luna, »con_ la otra ahogaba los restos del pa• »gamsmo enerjico del Seplentrion, atra- »y~ndb al rededor, de un punto cén- ,,trico, las fuerzas morales é intelec- ,. tuales de la especie humana. El Pa- . "'f!~do era déspota como el sol, que hace »Jirar al globo.,. La premisa menor adolece todavía de mas graves defectos, , por cuant? de ·un lado supone el de- _recho de rnterpretar libremente las palabras del Salvador, lo que es inadmisible católicamente hablando· y de otro 1 . , ' ,envue ve u.n. sentido malicioso y absur-do; mahc1oso por su faz adulatoria para · los Gob1érnos; y absurdo, en cuan- ~ to revela· la absoluta indepen61encia de los ' soberanos temporales en materia de moral y de conciencia. Derrotado el Jansenismo en su pri - ~er argumento, apeló á otro mas capcioso tod_a~ia y dijo: «verdad es que todo Catohco débe obeduer los mandatos y decisiones de la Santa Sede pero como .quiera ' que no todos · lo; mandatos y decisiones que Ile'Van S'u no~bre emanan de ella, sino de la Cuna Romana; siendo esta Curia inter~sada y despótica por excelencia, conviene que los católicos procedamos en este asunto con las reservas y protestas oportunas; .. de lo q' ·resulta q' como la Curia. es la que pretende ~surpar á los gobiernos temporales sus derechos, , no es al Romano Pontífice á quien des- ,obedecemos, cuando en nuestra condicioo de católicos respetamos antes en estas materias, la ley civil que I; canóni~a. Tan pueril argumento, si bien ha sido refutado mil y mil veces victori_osamente, no por eso deja hoy todavia de tener eco, lo confesamos con dolor, en muchos católicos que hasta · preciap de ilustrados. · Hijos carísimos: la distincion Jansenista entre ~l Pontificado y la Curia Romana es puramente ilusoria. Verdad es, que el Pontífice, como hombre y por lo mismo limitado en sus fuerzas necesita de brazos auxiliares. Ciert¿ es, qne existen en Roma congreouciones particulares preiididas y conipuestas muchas de ellos por Cardenales dcati na dos~ ocuparse de diferentes .asuntos en el órden Eclesiástico, mas entretanto,, ,ni ellos funcionan independientemente del Papa, ni que tienen que dar cuenta de sus trabajds para su aproba.cion, ni sus ,decisiones tienen valor legal en conciencia, mientras no están nprobadas y l'obusteoidas por la autoridad del Romano Pontífice. ¿Que significa ,pues, !ni qué importancia pnede tener on sn11a lógica un argumento que ,se funda en una distincion aerea? Nada queremos decir de propósito eo refutacion de la v.il calumnia con que se •intenta mancillar á la Curia Romana. ¡Ojala que todos los brazos aux:iliares, todos los consejos particulares y todas las corporaciones destinadas a cooperar con el coutinjente de sus luces para el acierto de los gobiernos, imitaran en el desempeño de su cargo la conducta recta, noble y franca de los Curiales de Roma! Por lo demas, desde que es folsa en sí misma la nocion que dan los Jansenistas del Ourialismo, tiene que ser falsa, falsísima su consecuencia, con tanta mayor razon, cuanto que humilla la lglesia, admitiendo el absurdo supuesto de que pueda darse un solo caso en que sea mas pura la fuente de que emana la ley civíl, que la que dá oríjen á una ley Eclesiástica. A la cruda guerra que los Jansenistas, ,fieles instr!)mentos del Protestantismo, han hecho al Pontificado, se asociaron poP desgracia, o mejor dicho, por efecto de .Ja miseria ht,1mana, algu-

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