que estime el acto de la devolucion que bar.e de mi oficial correspondencia de la misma fecha, como una prueba de las consideraciones que le merece el Ministerio que desempeño y la autoridad que ejerzo, he creido conveniente, en retorno á tan especial muestra de atencion, volver á remitirle la dicha correspondencia devuelta, esperando la admita en el mismo sentido, y por consi- ·guieote, bajo los mismos términos de que US. hizo uso en la suya y q' yo en esta mia reproduzco. Dios guarde á US. JosÉ DloNISIO HUERTA. NoTA.-El Señor Coronel Prefecto se ha negado á recibir este ultimo oficio,sin duda por lo que indica en su anterior, que queda copiado. El publico sensato que ya tiene conocimiento de otros ofici~ de la Prefectura, y de los que la Vicaria General encargada del Gobierno Eclesiástico, le ha enviado, con motivo del entredicho; conocerá fácilmente si ésta ó aquella, se halla con razon para deplorar la falta que se dice. (Es cópia fiel).- José R. Candela.-0.flC?:al 2.º ROMA. Caes1lon que 8erá tratada en el Concilio Ecuménico. Debemos advertir al público que se ponga en guardia contra un telegrama de Roma fechado el 16 del corriente, comunicado por la Agencia Havas á la prensa parisiense, segun el cual mas de 300 Padres habrían rehusado firmar )a peticion en f.avor de la infalibilidad del Papa, y varios otros habrian dado una respuesta dilatoria, de modo que se podia ya contar con un número de opositores muy ámpliamente suficiente _para impedir que la peticion reuna la unanimidad moral. Este telégrama, evidentemente de la agencia Stéfani de Florencia, que se aplica a desnaturalizar los hechos relativos al Concilio, cuya reunion habria querido impedir a todo trance el gobierno italiano. Nuestras cartas de Roma, que llevan igualmente la fecha del 16, afirman que el postulatum dirigido al Papa.para hacer poner en la órden del día del Concilio el dogma de la infalibilidad, ha recibido ya la adhesion de cerca de las dos terceras partes de los obispos reunidos en Roma, y que por consiguiente ya no es dudoso que la cuestion será discutida en el seno de la augusta asamblea, mucho mas antes que lo que se babia creído al principio, En apoyo de su opinion, nuestros corresponsales nos hacen observar que el principio de la infalibilidad del Papa fue admitido implícitamente en la asamblea general del 6 de enero, cuando todos los Padres del Concilio sin distiucion, reno- -vando el símbolo de Nicea, prestaron al mismo tiempo juramento de obediencia al Pontífice romano, en estos términos: «Prometo y juro verdadera obediencia al Pontífice romano. sucesor de San Pedro, príncipe de los Apóstoles y Vicario de Jesucristo.» La definicion de la infalibilidad del Papa, tal cual la formula la Memoria distribuida á los Padres del Concilio, y redactada por los arzobispos de Westminster y de Malinas, no es mas que el desenvolvimiento del juramento de obediencia prestado al Papa por el episco- ,pado el dia de la Epifanía. Como uno de nuestros corresponsales de Roma ha sido el primero en anunciarlo, los monseñ.ores Manning y Deschamps restringen la infalibilidad del Pontífice romano á las materias de fé y de costumLA IGLESIA PUNEÑA. bres. Es~ compromiso tiene por objeto reunir a unanimidad de los sufragios del Concilo. El Conclio de Trento duro veinticinco años. Durante los tres siglos que han trascurrid> despues, la sociedad civil ha sufrido um trasformacion completa, que ha modific1do esencialmente las relaciones de la :glesia y del Estado. Los concordatos relebrados entre la Santa Sede y las dive isas potencias no han servido mas que áproveer temporalmente á las exigencias del nuevo estado de cosas; pero los mmerosos problemas que se refieren á hs relaciones de la Iglesia y del Estado no están todavía resueltos. Pío IX, comp·endiendo la necesidad de de• ferirlos alexamen profundizado del Concilio remido en el Vaticano, desea que su solucicn sea preparada con la madurez requerida. Resulta de ello que el Concilio actual se verá ohligado á prolongar sus trabajos mache mas de las primeras previsiones; pero como la permanencia de Roma durante el estío es muy insalubre, y la salud fo los miembros del Concilio, gran parte de los cuales son muy ancianos, podría ser gravemente comprometida, el Papa ha prevenido á )os Padres que sus trabajos serán suspendidos en el mes de mayo hasta octubre. Los obispos europeos podrán volverá sus diócesis en este intérvalo, con la condicion de regresar en la época fijada para la continuacion de las deliberaciones del Concilio; los demás prelados pertenecientes á las comarcas no europeas pasarían elestio en las cercanías de Roma, donde la nobleza ha ofrecido poner sus villas á sud isposicion. Ciertos diarios italianos no pueden habituarse al lenguaje claro y libre de equivocos del gobierno frances. Las declaraciones hechas por el señor conde de Daru en el Senado, relativamente al Concilio, las ~splicaciones anteriormente suministradas por M. Olli vier al señor conde de Boigne, son todo lo claras posible. No inmiscuirse en los negocios eclesiásticos, DO temer nada de las resoluciones del Concilio, que no están toda vía determinadas; DO retirar las tropas francesas de Civitta-Vecchia, mientras la Italia, por el órgano de sus representantes, no haya renunciado á Roma capital: garantir la seguridad y la independencia del Concilio: tales han sido los principios que han guiado al ministerio del príncipe de La Tour de Auvergne, y tales son tambicn los principios adoptados por el ministerio actual, manifestados por el sefior conde de Daru en las instrucciones que ha enviado al representante de Francia en Florencia. Es menester que allende los Alpes tomen su partido. La Francia no tiene que hacer, en el esterior, política de sentimiento ó de tendencia, ni que buscar simpatías efímeras á costa de sus mas caros intereses. Respétense por do quiera el derecho y los compromisos contraidos, y si menester es hagámoslos respetar por los demás: cuanto mas persúadidos estén en el estranjero de que tales son las resoluciones incontrastables de la Francia, tanto menos habrá que temer por la couservacion de la paz general. Eli'rA.DOS PO~TIFICIOS. Roma, 2 de Enero. Los distintos matices en que se presenta dividido el episcopado francés se reflejan mucho mas pronunciados de lo que son en sí en las correspondencias publicadas por diversos periódicos de aquel imperio, segun las simpatías que tienen por cada uno de ellos. Como los autores de dichos escritos no siempre se inspiran en la elevacion de sentimientos, ni están dotados de la amplitud de miras de las personas que pretenden defender, á ellas mas que á nadie es seguro que afligen cuando se les escapan ciertas palabras ó usan d.e reticencias imprudentes é inmotivadas. Decimos esto apropósito de los comentarios que se han permitido hacer sobre la eleccion de las comisiones hasta ahora nombradas, en cuyo resultado dan lugar á sospechar que ha influido la intriga y el espíritu de partido. Nada, sin embargo, esta mas lejos de la verdad. La base de dichos nombramientos, como otro dia le espliqué a U., no pudo ser mas ancha ni mas equitativa. Cada nacion presentó los candidatos correspondientes al número de Padres que tenia en el Concilio, y fueron recibidos y votados sin discusion por los demas. Entre 752 Padres, desconC1cidos en gran parte unos de otros, no podia discurrirse un medio que ofreciese mayores garantías de acierto, que mas favoreciese á la representacion de las diversas tendencias que pueden caber dentro del círculo de la unidad católica. :Bastaba que una idea fuese preponderante en una nacion, aunque estuviese en ínfima minoría respecto al conjunto, para que obtuviese dos ó tres puestos en la comision. Si en el episcodado francés no hubo completa iniformidad en designar sus prelados; si en su mayoría se inclinó á unos con preferencia á otros, esto es cuenta suya; pero de ningun modo del Concilio, que acepto )os que le fueron presentados, y no babia de hacer una escepcion en favor de los escluidos, por muy grande que fuese su celebridad. Al decir esto no es que queramos insinuar asomo de aficion ó antipatía para con estas ó aquellas personas, pues á todas sin distinciorí las respetamos profundamente; pero respetamos y amamos inconmensurablemente mas que, á cualquiera de ellas á su colectividad, al Concilio, y por esto no hemos podido menos de leer con pena las indicaciones á que hemos _aludido, que tienden á empañ.ar su prestigio y están completamente destituidas de fundamento. ,Los trabajos de las congregaciones prosiguen con regularidad, habiendo usado de la palabra en la de anteayer el arzobispo griego romano l\'Igr. Vanesa y los obispos de Bosnia, Grenoble y Seo de Urge!, Mgrs. Strossmayer, Ginoulhiac y Caixal y Estrodé. Segun se dice, los discursos pronunciados hasta ahora, mas que debates contradictorios, son de exámen profundo de las materias, que cada orador hace bajo un punto de vista er.pecial. Me abstengo de reproducir )os elogios que se tributan á los mismos; porque no pudiendo revelarse el objeto sobre que versan los discursos, forzosamente se reducen á generalidades. Pronto se desistió del proyecto de trasladar las congregaciones al átrio superior de San Pedro, habiéndose por último acordado reunirlas en el Quirinal, en donde se hacen ya las obras necesarias. El pobre arquitecto conde Vespignani es objeto de las críticas mas severas, siendo de estrañar que Pasquino no haya todavía dado su parecer sobre , el particular. Creo que sabrá U. con gusto la opinion que acerca del Concilio tiene formada una persona tan eminente como César Cantú, y que hace pocos días le oi esponer en convnsacion familiar con muchísima sencillez; pero que precisamente por esto la tengo en mas que si se la hubiera leido en un libro, desenvuelta en forma mas aparatosa. Hé aquí la síntesis de su pensamiento: «Las doctrinas que hoy cunden con mas boga, los sentimientos que prevalecen y aun los sucesos que estallan, encierran el conjunto de una de las situaciones mas graves que han existido jamás. Pero Dios ha hecho curables á las naciones, segun EL mismo asegura; y en mi juicio, el actual Concilio, si puede concluir tranquilamente su obra, como es de esperar, sera el remedio que la Providencia nos habrá enviado para curarlas. Por esto le considero decididamente el acontecimiento mas trascendental de nuestro siglo.» El mismo nos refirió unas palabras de Su Santidad que son igualmente de interés. En una de las audiencias que le ha concedido desde que está aquí, rodando la conversacion sobre el injurioso recelo que se ha tratado de esparcir de que los Padres no iban á tener suficiente libertad para emitir sus opiniones, el Papa le dijo: «Pues mi mayor deseo es precisamente que gocen de libertad omnímoda respecto á cuanto haya de tratarse. Una sola quisiera que no se tomasen, y ésta para garantirles mejor las otras; y es la de preguntarme mi opinion personal tocante ninguna de las cuestiones que hayan de resolver.» Roma, 4 de enero. Ayer falleció el Sr-. obispo e.le Panamá y anteayer se hicieron Jas exequias al de Foggia. Con estos son cinco los Padres que la muerte ha arrbbatado desde la apertura del Concilio. El mas anciano de los presidentes de las congregaciones en la de esta mafiana ha hecho el elogio de los finados, recordando sus \iirtudes y méritos y recomenda neto sus almas á los sufragios de los asistentes. ' Su Santidad ha llenado la vacante que dejó el malogrado cardenal Reisach, en una de las cinco presidencias de las cougregaciones del Concilio, nombrando para este cargo al cardenalFelipedeAngelis camarlengo de la Iglesia romana y arzo~ bispo de Fermo. Asimismo se .ha servido disponer que los cardenales :Bilio y Caterini presidan respectivamente lascomisiones de materias dogmáticas y de discipiina eclesiástica, á tenor de lo prevenido en el reglamento. Acaban de publicai:se los n0mbres de los que componen la comision de asuntos relativos á Ordenes ·regulares. Se la trascribo á continuacion, pues he observado que el telégrafo altera á ve- . ces el órden de los mismos, lo cual no es del todo indiferente, ya que la preferencia en la colocacion indica el mayor número de votos obtenidos sobre los demás. ·. Los españoles basta ahora han salido siempre entre los primeros. lié aquí la lista. · lltmos. Francisco Fleix y Solans, arzobispo de Tarragona; Andrés Raess, obispo de Strasburgo; Godofredo Saiut1\'Jarc, arzobispo de Rennes; Fernando Dlasco, obispo de Avita; J oan Derry, obispo de Clonfert; José .Benedetto Dusmet, arzobispo de Catauia; Félix Cantimorri, obi3po de Parma; José Ignacio Checa, arzobispo de Quito; Fe~erico de Furstembeag, arzobispo de Olmütz; Carlos Pooten, arzobispo de Antivari y Scutari; Pablo l\1icale.tf, obispo de Ciudad del Castillo; Es~éban Vieente Ryán, . obispo de Buffalo; Simon Spilotros, obispo de Tricarico; Alejandro Angeloni, arzobispo de Urbino; Ignacio MoralesCardoso, obispo de Faro; Francisco de Leonzod, obispo de_füchstet; Gui:llermo Clifford, obispo de Chfton; Tomas Salzano, obispo de Tan_es; Juan Faiet, obispo de Bruges; l\Iaria_ Efren Garrelon, obispo de Nemesi; Lms Nazari de Calabia.na, arzobispo de Milan; Jorge Ebediesn Chajat, ar,zobispo caldeo de Amida; Gaspardo Willi obispo de Anti pare; Juan Ghila,rdi, obis: po de l\fondovi. Los Padres se l\an reunido aye.r y hoi en congregacion general, habiendo tornado parte en la dfacusion como oradores, los Iltmos. :Bernardon, arzobispo de Sens, y los obispos Baillies, dimisionario de Luzon; Gandolfi, de Civitta~Vecchia; l\fartin, de Pandesborgn; Ferré, de Cnsale; David, de llrieux, y Crey, de San Galo. Monseñor Donney, de l\'Jontauban, no pudiendo pronunciar un discurso por falta de voz, lo ha entregado manuscrito á otro Padre para que lo leyese á )a asamblea. Se ha tratado de remediar en lo posible la falta de condiciones acústicas del recinto conciliar, en que hasta ahora se han reunido los Padres. Con este objeto se ha acortado de algunos metros su longitud por la parte de la gran puerta de
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