AÑO IV. PUNO, MABZO í)4 DE t 870 .. . ¡: íl .ftt .Jgle l' ' (Corre111Jponder.cla espel"lnl qle ' , "LA. JGl.,EQiA. PU~EÑA..) Lima, Marzo 12 de 1870. Séñor Director. El «Concilio Ecum~nico)) vaticano, continua tranquilamente su grande obra de •'• regeneracion: esta augusta as~~blea en nada se parece por cier1t'o á 'las que nOSOti'OS estam,cis acost'umbrad9s á contemplar; el tumulto ·de 1as pasiones, las opi- :nJones ehcontradas, la1acalorada discusfun no son· por cierto sig;nos distintivos por lo que pueda conocerse una sesion conciliar, la sabiduría de tos•·< niíembros· que la componen, lag: materias que en éllas ,se tratan, y sobre todo, la asístencia del Es,... píritu Santo, colocan á esta santa réun'ion, fuera del. alcance de esos inconvenientes que son tan comunes allí donde se reunen muchos hombres para luchar unos contra otros á fin de hacer prevalecer cada cual sus propias opiniones; por esto ~s -que los ve·r9aderos católicos, aquellos que pertenecen á la Iglesia con alma y cuerpo, los que llevan este nombre como un distintivo honroso, como ]a s1otesis de una profunda conviccion, esperan tranquilos los, grandes resultados ,que ha de tener el presente Concilio; á ·diferencia de aquellos olros que tamhien se llaman Católicos, mas, que llevan ese nombre como una razon social, como un -.diploma d~ introd~ccion y, para decirlo de una vez, cómo un sigbo convencional é 'ind~~pensable para adquirir algun dereoho á mezclarse ea los asuntos de los.verdaderos hijos de fa Iglesia Católica: á ese género espúreo y hasta cierto puúto indeterminado pertenécen aqú~llos que no se cansan de temer los resultados de la reunion que nos ocupa; aparentando un celo farisaico pretenden que la Iglesia contempori~e con todo género · de ~rror~~ á fin de que no sé apartendé su, ~eno muchos hombres que ciertamente se asustarían si sus decisiones fue:~ª m'ui_ rigurosas. La I~lesia Catóhca no teme ni h~ t~mido nunca pal'a sus decisio-1 nes,, que se ap3;rten de su seno de un modo materfaI, 1os que . hace tiempo lo estan de una manera formal; sí, no dudamos un punlo en afirmarlo, esos espíritus · recelosos y turbulentos, que quieren escojer las verdades ;que deben creer y que formulan atrevidamente amenazas para pertenecer o no al seno de la Iglesia, si ésta·, inspirada por el Espíritu Santo declara algun dogma PERIODICO SEMANAL. ••w &ibi4• • • ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS. que ellos creen no convenir, estos tales no son ya católicos, pues la sumi sion y dócil obediencin á los mandatos de la Iglesia son la primera condicion para serlo: esto supuesto, pueden estar tranquilos los hijos de la Iglesia, pues en las determinaciones del presente Coocilio, no influirán por cierto, ni las preLensiones de los unos, ni los gritos de los otros, ni por cierto el temor de que se pierdan los que manifiestan su rebeldía de alguna manera, pues es• tos ya están perdidos. Al sagrado recinto en donde están reunidos los padres del Concilio, no penetran los ruidos de este mundo y sí solo la influencia del Espíritu Santo-siempre ha sido _libl'e la Iglesia de Jesucristo, no solo reinando sobre las naciones sino tambien escondida entre las catacumbas y ·bajo la cuchilla de los tiranos; asi es que, pesele a quien lo pesare esta ves como otras, la Iglesia obrará libremente, condenando ]o que crea rondenable y afirmando así mas y mas, la fe de los verdaderos creyentes. Despues de estas lijeras refl.ecciones debo consignar algunos acápites de c~rtas recibidas directamente de Roma: hélos aquí: Roma Eoero 11. ' 'El fallecimiento del Señor Obis- " po de Paoamá que anuncié á U. ' ' en una de mis anteriores como ' ' probable, tuvo lugar el día 8 del " preseote á las ocho de la mañana. ' ' Sus funerales tuvieron lugar el 5 ' ' en la Iglesia de ]a Minerva y fue- ' ' ron soJemnísimos. 95 Obispos y 4 ' ' Cardenales los honraron con su ' ' asistencia." «Concurrió lodo el " episcopado español, c1pesar de que ' ' no hubo ioviLacioo especial, con- " duela laudable y digna de grnti- ' ' tud por nuestra parLe.1 ' "Los car- ' ' denales que concurrieron fueron: " Basili, Guidi, Ma reno y Cuesta.,, t' El Cardenal Guidi caií ló el úl Li- ' ' mo responso y celebró de Pon ti- ' ' :fical el Arzobispo de Zaragosa·." ' ' Debemos pues regoeij arnos por- " que ha sido debidamente honrado ' ' un Obispo Americano.,, ' 'El 6 del presente tuvo lugar ' ' la segunda sesion pública del Con- ' ' cilio Ecuménico. El sumo Pon- ' ' tí:fice y todos los obispos hicieron " solemnemente la profesion de la ' ' . Fé, ningun decreto se promulgó, " ni se fijo tampoco el día de la ' ' próxima sesion, por-que no pudien- " do saberse el tiempo que consu- ' ' mirán las discusiones pe:cdien tes, ' ' no era prudente señalar un dia, ' ' llegado el cual quizá no estuvie- ' ' sen preparados los decretos que ' ' debían publicarse." "Desde la fecha de mi ultima ' ' carta ha habido 4 congregaciones " generales; una el 3, otra el 4, "otra el 8y otra el 10; en esta úl- " tima ha tomado la palabra el Obis- " po de Huánuco.'' «La pl'oxima es- " tá fijada para el 14.' ' En otra carta que lleva la fecha del 25 de Enero, de Roma, tambien leemos lo que sigue: <<El concilio contiua sus traba- « jos len Lamen le; ya U. sabe que la « calma es la propiedad tradicional « de Roma. Desde mi ultima car- « ta ha habido 6 r.0ngreg aciones; « en la del 22 habló el Sr. Obispo « de Ayarmcho.)) «La famosa cues- « tion de ]a infaljbilidad ha sido « inLroducida al Concilio po1· una « peticion que ya han suscri lo mas « de 400 padres.>) El Padre Gra- << Lry, á quien U. conoce por sus es- << critos, se ha pron un<'.iadv ~c tra « la infalibilidad con una arrogan- « cía y una insolencia propia de los « herejes.>) Podemos aun ci lar otro acápi te de carta, que en cierta maoera confirma alguna de la~ reflexiones que hemos emitido al prineipio de esta carta. Un amigo de Roma nos dice lo que sigue: los lectores podrán apreciar la fuerza de sus palabras, considerándolas como pro □ unciadas en presencia de los hechos: <<Roma, E oero 18-Ncida le digo « á U. sobre el Concilio. pues con- « sidero que los demas ami ~-os lo « tendrnn al conienle de lodo lo « que ocurre. Nada de mis impre- « siones en aquel gran dja, porque « Ja cootempl acion de la Ig lesia « reunida tiene mucho de parecido « á la coutemplacion de la g loria << de que nos habla Sao Pablo; sus « goces se sienten pero no se espli- « can, salvo que repitamos las pa- (< labras de aquel inspinido após tol.>> <<No crea U. á los periódieos ni á « nadie, porque como sabrá U. todo « es secreto y la:-; cong regac·iones de « la Iglesia soo el ao lítesis de nues- « tros coogrnsos, cuando discuten « en secreto>> ...... -ya U. me en- « tiende.>) Los detalles que siguen tomados de otra carla de Roma, fecha 24 de Eoero, daran a los lectores de «La Iglesia Puneña,), una idea exacta de lo que ocurrió el dia que tomó la palabra en el Conciljo el señor Moreyra, Obispo de Ay acucho. (<Un hecho de bas tante imporcc toncia que me ha llenado el alma « de consuelo , es causa de que el « Episcopado católico hable hoi del « Obispo de Ayacucho. · «El 22 de Enero habló en la sala ce del Concilio el señor Moreyra. Yo « no sabia nada, y solo debo el co- « nacimiento del hecho, á la rela- « cion exacta que me hizo de el, el « Arzobispo de Buenos Ayres.>) "Sobremanera honroso para el Pe- « ni foé este dia, porque el éxito « del orador fué honroso sobrema- « nera. Hé aquí la historia exacta y « verdadera que puedo referir á U.' «Monseñor Moreyra, había pedido « la palabra sobre la materia pre- « sentada á discusion. Nadie podia « preveer el dia que pudiese tener « ocasion de hablar porque eran mas « de 20 los ioscriplos. En el dia e< ya indi<'.ado 22, fué llamado á su- « bir á la Lribuna, y desgraciadace mente los padres del Concilio es- « taban cansados, porque los q' ha- « bian hablado hasta este momento, « se habían extendido con exceso. « Eslaban caosados y tenían hambre « porque eran las dos y media, lo « que era muy nalural, desde que á « las nueve de ]a mañana había co- « menzado la sesion.>) «Sin embargo, el señor Moreyra « subió á la tribuna y comenzó su <( discurso.» ({No obstan te el cansancio del au- « dilorio, foé escuehado por largo « tiempo con el mayor interés; los « agen les sigujeron al -orador en to- « da ]a parte de eu discurso; r'ieron « con él, lloraron igualmente cuan- « do les espuso la parte triste de su C1 pensamiento; y en el momento en « que pedía perdon á ]os padres del << Concilio por haberles detenido con ce exceso, todos ó casi todos, respon- « dieron: No! No! y cuando acabó « de hablar recibio un aplauso uni- « versal, espresado con un palmoteo « casi universal tambien.)) «Mooseñor Moreyra es hasta hoy " el unico que haya recjbido una a- ' ' probacion tan espontánea y tan " cierta; puede estar muy satisfecho ' ' como puede estarlo el Perú, por e' el testimonio q' el episcopado ca- " tólico ha dado á uno de sus mas " distinguidos hijos.>) «Yo nada sabia de lo acontecido ' ' y cuando el Arzobispo ~e Buenos- " Ayres el Obispo de R10bamba y " el de Cuenca me refirieron el he..: " cho, puede U. :figurarse cuanto " gusto recibiria yo, y así es que ' ' para darle una muestra de mi pro- " fonda salisfaccion, le mandé un ' ' cestillo de camelias y fl.o~es, para ' ' manifestarle el placer que me cau- ' ' saba semejante notici~. No sien-
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx