pre d'e· vuestro' bien, siempre llevandoos en nuestro·corazon. LA IGLESl! PONEÑ·A. que se ofrezca como un crímen á los ojos de los pueblos9 (.Continuara). tentado y llevad'o· por Bonaparte en el1 mom-ent0' de proponerse crear un go-· Este Concilio, amados hijos, celebrado despues de mas de tres si- , . -====~==~=--- glos que cuenta el Concilio de , 1:Herno fiuerte y conciliador,. es un claro1 indicio de lo mucho que pesaba todavía en la balanza política la influencia. del clero; porque es menester no olvidar, que si bien es cierto que Bonapart'e levantó del suelo los altares, abrió de nuevo los templos, y apoyó y sostuvo con su poderoso brazo á ese mismo clero poco antes perseguido y proscrito, DO por esto se i_nfiere que él crease esa misma influencia, ni que le diese nueva vida. Lo que hizo fue dejarle espedito el camino para que pudiese obrar ¡i'Liertamen te, pero DO le dió nueva existencia, pues f1ue una influencia semejante no se crea con un decreto,. ni se establece con un reglamento: ó está en la misma naturaleza de· las cosas anteriormente á la voluntad de un hombre, ó no puede produclrsela por ningun medio repentino, sea c_ual fuere la inteligencia que le conciba y la mano que le ejecute. Tan cierto es lo que estamos diciendo que dicha influencia existía en el fondo de la sociedad francesa por mas que no pareciese haber dejado ni siquiera -vestigios, que tan luego como se le dió camino para mostrarse, se presentó de repente con tal poderío, que los discípulos de Voltaire se llenaron de a¡:-orobro y espanto, La reaccion religiosa -verificada en aque1la época fue tat1 grande que cambió. como por eñcánto la faz de la nacion; pareciendo imposible que con tan plausibles resultados y con tanta facilidad se pasase de un astremo á otro, en un pueblo donde se acababan de presenciar tan inauditos escandalos, que fueran hasta ridicnlos, sino hubieran sido horriblemente sacrílegos, Fenómeno tanto mas estraño, cuanto los atentados cometidos contra la Religion no habían sido gol pes repentinos descilrgados por sorpresa, sino largamente preparndos con las doctrinas de. una funesta escuela, que había estado sefioreando la Francia durante medio siglo. ~¡ la pluma del sofista, ni el liierro del perscgnidor, y alcanzando triunfos mayores de )oque se prometieran jamás los enemigos de la Jglesia, no bastaron á extirpar esa Ueligion divina, que sostenida por la diestra del Omnipotent?, puede desafiar todas fas fuerzas del wfierno; y la calumnia y el ridículo y la pobreza y la persecucion que tan cruelmente pesaron sobre el clero cu aquellos_ ralamilosos tiempos, no ftteron suficientes á desvirtuarle hasta tal punto, que cuando se traló de reorganizar una nacion disuelta no se le considerase todavía como uno de los principales elementos de que debiera echarse mano. Ttento, y cuando las sociedades, con p11so de· gigante han marchado, no para·correr su camino lejítimo, sino para atravezar la send·a de h iniquidad eB sus mas intrincados laberintos:, este 'concilio, 1·epetimos, esf-a llamado á salvar la crisis que amenaza a los pueblos, por virtud d1 e las doctrinas. disolventes, predi-- cadas hoi sin rubor por los enemigos de fa Iglesia Católica, que ahora· como siempre, solo son los tur- :bulent'os y los egoistas que no saben qué hacer para cruzar la realizacion del Concilio; y siguiendo su satanfoa ínspiracion, ya dicen que este Concilio <csolo' tiene miras políticas»: ya, que <ese propone restablecer el .nerecko público de la edad média)) : ya_·, que <{na~a podrá conseguir _porque la fue1·za de la Ig lesi·a es koi' CA:SI NULA, & . » Las soe1:edades se~ cretas se reunen en sus conciliábulos :pa~a inventar los medios de perder á la Esposa del Cordero. Pero el Señor qµ.e habita en los Cielos cese reirá de sus maquinaciones.» La Iglesia Católica, tiene que continuar si~n;pre desempeñando su sagrada m1s1on. Ella será lrnsla el fin de Jos siglos «la columna y el firmamenfo d;e la verdad.)) Las teodas políticas modernas están ¿quien pue- ~e dudarlo?· saturadas de proleslant~smo; es ,d.e·cfr, de error y de mentira; a1~o mas,. nutridas de herejia: esa savrn venenosa, es la que trae en continua oscilacíon el órden social; y la Iglesia, madre tierna de los pueblos, no puede consentir en <fue este veneno pase, y pase con el'ogio, para dar muerte á los Gohiernus .Y á las sociedades. Desde 1'l87, ~! Cardenal Caprara, testigo presencial en Austria,. de los funesto~ r~s~ltado~ prod~ci.dos por los pr1~c1p10s anti-católicos en política, <letna: c,Esta es la época a·e los vi- »·s~narios ( en política), y la revo- ,> lución que· vaticinan se realizará. ·» Mas, aun que yo eslé convencido » de que al llegar el dia de tínie- ') 1>las, la mística harquílfa. ha dé re• ,> sistir los furores de fa tormen La, y- ·» sobrenadar en la mar alborotada: » QUIZÁS SERIA BUENO, que el Padre :» Santo., cuya voz es tan persuasiva,. » considerase como un deber de su » ministel'io pastoral, el aclverti',.t ~ >dos monarcas (y á los pueblos), l> para ponerlos en gu'arcliºa conLra }> ea,lamidades, que ya se preveen. »,No- me toca ac<msejar, ni menos )) enseñar al' representante de Aquel .» qu.?. es salud y 1.n:cla. S-010-me li- )> mi Lo pues, en cumplimiento de » mi obligacion, á esponer la VeTdad »de los h.~chos y lo doloroso de mi-s- » presentimiento~.>) Si hoi viviera el Cardenal Legado d'e· Pio VI, ve·- ,ria con gozo particular que Pio IX ..realiza este pensamiento, coi:tánimo, sin duda, de salvar á }03 GobierIJ~$· y á .las sociedades al con g regar su Concilio Ecuménico. Y esta conducta j'enerosa de la Iglesia ¿sera la INSERCIONES, La ln01u~11clu reHglosa. (Continuacion,) Échese una ojeada sobre la historia entera, recórrause los diferentes cultos 110 cristianos, -v las varias sectas no católicas, y es bi~n seguro que no se encontrarán ministros de una religion que por este solo carácter hayan ejercido una influencia tan general y eficaz, apesar de los multiplicados obstáculos con que se han visto precisados á luchar. No ignoramos que en algunas' naciones así antiguas como modernas, existieron clases privilegiadas, que reuniendo á otras prerogativas la del n1ínisterio relígioso, disfrutaban de alta pre• ponderancia en todos los negocios de la sociedad; pero menester es advertir que el clero católico ha conseguido lo mismo, no solo en aqnellos paises donde la organizacion social y polítíca le era favorable, sino tambien allí donde le era contraria! Por manera que puede establecerse como regla general que el clero católico es siempre ó bien objeto de mucha consideracion y respeto, lo que pone naturalmente en sus manos mil y mil medios de irifluir sobre la sociedad; ó bien es mirado con suspicacia y ojeriza, cuando no abiertamente perseguido. No se le ve nonea sumido en aquella abyecciou en que caen los ministros de otras religiones; si en algunos momentos ha podido parecer que así sucedía, bien pronto han venido los sucesos á desvanecer el eugalio. Si ·bien se observa esta influencia no ha desaparecido nunca; ni aun en medio de la mas deshecha borrasca, cuando par-ecia no haber quedado de ella e) rastro mas mínimo. ¿Que tormenta mas espantosa cabe imaginar que la revolucion francesa? ¿dónde se dió jamas tan recio empuje á todas las ins-tituciones existentes, siendo uno de los principales blancos el dero catolico? ¿dónde se vieron jamás tan escandalosos ejemplos de impiedad y ateísmo, derribando los altares y los templos, ó prostituyéndolos hasta un punto que la pluma se resiste á describir?· ¿quién hubíera dicho que eústiese todavía la in:!luencía del clero en :Francia durante el periodo de la Conve11cio11? y sin embargo esta iníluen~•a cxi"tia: oculta en los entraüas de la soúedad, J privada de presentarse en la superficie, 110 de.faba de producir su5 efotos, y aun bajo Ja férrea mano de la mas sang-uinaria titat1ia, ·se· rcservabn mostrarse de nuevo, cuando la Providet1cúa apiadada de la Francia le clepnrase dias mas bonancibles. Observad lo que sucede cuando fatí_;ada ac¡uella nacion de tantos cadalsos, de tH'n tas persecaciones y destierros, de tantos disturb10s y trastornos, se arroja c11 lm)zos del púmer cónsul pidicndole Lram¡uilidad y sociego. El afortunado g-c-neral-1evantado á la cumbre del poder en br(ltos de aqael nüsmo pueblo que Imndiera el trono de sns reyes apellidando libertad, echa apenas una ojeada sob-re la sociedad que le rodea y cuya suerte se le ha eNcomendado,- cua-ndo lo primero que descubre su vista d'e águila es !a necesidad de llamar en su apoyo y ausilió en la grande obra de la rc©rg-anizaeion de la }'rancia, la in•fü:leNcia del clero católico: a11dt1vo en esta parte ta.n atinado el primer eónsu,J, que jamas se arrepintió de scrné · jante conducta,. apesar de que sus posterior:cs desavenencias- con el Papa, parcciatr Jiabcr podido· camb~su modo d"e ver las, ~osas. El restablecimiento de la Rdigfort eatófica cu Francia- inTanta verdad es lo que hemos dicho sobre el profundo arraigo de la influencia del clero católico en aquellos países donde por largo tiempo ha podido establecerse, dado que no alcm1zan a destruirla tan terribles sacudinüentos; y tan exacto es , lo c1ue llevamos asentado de que una de las causas de tan poderosa influenc~a es él ser e1 t)eto católico independrente en las atribuciones de su ministerio, (JUe el restablecimiento de dicha influencia, ó por mejor decir sn manifestacion, _coincí,- dió con el arreglo de los negoCJos eclesiastícos por medio de un concordato, en cuyo acto se consig_ntiba de nna, m~- nera expHcita y tern11uante, el prmc1pio de la independencia de la Jglesj:¡1, recurriendo á su jefe sapremo para la solucion d'e fodas las dificultades1 y un definitivo acuerdo que enlazara con to pasado, lo presente· y lo -venidero. Asi dispuso la Pro-videncia qu·c fa misma revolucion, que tenia por unó de sus principales objetos el_ consn~al' el d'escréd·ito y ruina de la rnflueflCHt ca-- tólica en Francia, .sirviese para evidenci-ar cuán importantes eran los esfuerzos del hombre contra la voluntad de Dios; así' quiso el Eterno que el hom.- -====:s bre mismo que· surgió del seno1 de: lar revolucion, y que la lle-v,ó, biunfant~ por los cuatro ángulos de Europa, ese mismo hombre diera á los gobiernos y á los pueblos la inol vidnble leccion de que la Religion es la primera necesidad de los pueblos; de que solo ella puede reorganizar las sQciedades disueltas; de que una nacion formadn bajo la nccion del catolicismo, necesita volver á él, aun dcspues de los mayores trastornos; y de que eu fin no es posible nlcáníar en estas tnaterias ningun resultado satisfactorio, sin ponerse de acuerdo con el Sumo Pontífice, ¿Qué importan los desaci~rtos cometidos posterio11mente por ese mismo, hombre-+ cuando ciego de orgullo, y desatentado con tanta fortuna, marchaba rapidamente ál precipicio? ¿Qué vale para des1>irtuar las reflecciones que estanios haciendo¡ el que olvidando su primitiva política, , y las causas de su encumbramiento y con• solidacion, se arrojase con inconcebible desacuerdo á eclipsar su gloria y preparar su ruina? Tan lejos de que por esto se debilite la fuerza de- nuestros asertos, se confirman al contrario mas y mas; pues que ási como su anterior conducta le babia ensalzndo hasta un punto qae pareciera fabuloso si no fuera tan reciente, así sus ultimos errores y atentados le condujeron á Santa Elentt. La historia y la experiencia nos están diciendo que en níagnn pais del mun-- do ha sido mirada con desprecio la in-·' fluencia del clero católico ni consíderarla como cosa de poco valer, O ha sido halagada y buscada con solicitud. ó mirada con suspícacía, cuando nó con a-version; lo que muestra bien claro· cuánta es la fuerza que en sí propia entrafia, cuando unánimes la reconocen amigos y enemigos. ( Contínuará). Por todo lo no firma-dolGNAc10 FERNANDEZ. ANUNCIOS. ALGU~AS REFLECCJONE~SOBRE EL ·PERIODISMO POR EL ILT.l\10. SR. DR. D, JUAN A. HUERTA, OBISPO DE PUNO. a :. rs. eJemplnl". en ésta Íñíp.. enfa,1 LA LlililEltlA. CA'.l'ÓJ,.IC.~ lHi recibido nn suttido de ohtas eséó'"" ji'das sobre toda materia 1 y col'ltinua.., rá recibiendo segun el espendio de ellásen esta pfr1za. Ti,m·bren se pone en co-· noéinüento de fos nmantes á fa ciencia,. que podrD.n hacei" pedidos de cuales• , qu'iera clase de 01Yr1is, :bajo el supnesfo de que se les ,nandara traer aun de las Hbrerras mas acrediladns de Eutopa,. con las que tiene relaeiones cometcia:~ les la «Ubrctia Cntóliea,1 1 sin re·stticcfo;1 de las- condiciones é idiomas en que se q,ui<un , Puno,. Octubre t 7 de· 1869. !!2::: IMPRENTA "LA IGLESIA PUNEÑÁ"' ÍJE MAllIANO c. MARTlNEZ.
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