La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

» pricho de los herejes>), escribia al Emperador el Papa (4.57). He aquí uno de los hechos que,. á juicio de muchos «¡prueoa el_de1·eclw de tui·ci·on y de suprema ins - peccion de los Gobi"ernos!/) ¡Hé aquí, diríamos mejor nosotros, una _de l?s• infinitas pruebas q' ofrece la hrs~oria para demoslrar: 1 ..°-el despotismo de los soberanos respecto de la Iglesia: 2. º-las afinidades y aun las• simpatías que siempre eneu~ntran los herejes y sus falsas. doctrrnas al pié de los tronos! Pros1gamos. XXVI. El Papa-Pelagio I, · se encontró al subir al"Trono Ponlificio, con la célebre cnestion que se conoce en la historia eclesiástica bajo el nombre de Los tres capztulos, los mismos que condeno, siguiendo el ejemplo de su an teresor. Entonces surgieron algunas sospechas contra él, frao·uadas por los que siempre se !,:> • c1· 1· empeñan en rntro uc11· e cisma en la Iglesia. De lo qne resu1ló que se le sllpu.:io traidor al Concilio de Calcedonia. Pudo vindicarse, y sabiendo que los franceses le habían declarado sospechoso do herejía, para darles un espléndido testimonio de sus creencias ortoc.1ojas, á •fin de $Ubsanar el escándalo que algunos ~nl intencionados habian provocado, motu propi·o dirigió su profesion de fé al Rei Chilcleberto. No es pues conforme á la historia la narracion f{Ue algunos hacen de esle hecho, diciendo que Childeberto, cluclando ele las doctrinas del Papa le exi!}iese 1ma, declarac1:on. Los trnstornudores del orden público, en todas las épocas han tenido la singular f}í'acia de trastornar la historia: y la trnsLornan sin embozo1 ya contando con la igngtancia, ya con la credulidad, ·6 sea con la buena vo!ltntacl que siempre tiene el corazon humano para aceptar todo lo que halaga las pasiones. Así se dice (y vaya un tercer ejemplo) que el Emperador Lothario reconvino al Papa Leon IV, porque éste no babia querido observar las leyes imperia- .les sobre policía civíl y cl1:sc1j_Jli·na edesi'ásti'ca dictadas para Italia. xxvn. Lothnrio, q' al escribir á Leon IV siempre daba b direccion de su carta en estos términos: ((A nuestro· santísimo j' Reverendísimo PADRE ESPIRITUAL Leon SOBERA~O PO:NTiFICE y PAPA UNIVERSAL, Lolario, por ·la divina providencia, Emperador augusto, ,westrn lúfo esyiri'tual, salud eterna en el Sellor .-Lothario que, aunque, como dice Flores en su Clave Historia1, foe FEROZ y PD..OTERYO contra su PADRE, se espresaba en l@s términos anteriores para con el Papa, ¿podría haber empleado ellenguaje altivo de la reconvencion para con ese mismo Papa? La historia de LoL1iario, y de sus luchas con· su · propio padre y sus heTmanos, es b~stante conocida para los que ma:- nejan esta clase de estudios. El mi$mo Fleuri, que, como sabemos, adolecía de Galicanismo, no transije con los Jansenistas hasta el punto LA IGLESIA_ PUNEÑA. de adulterar tan bruscamente los hechos históricos, y de forjar anécdotas y comentarios ca_prichosos. Vamos á copiar la carta que ese mismo L9thario escribió á Leon IV, con motivo de una suplica que le hacia. Es tomada de la Hj storja Universal de Rolwbacher . «La Sede Apostó- }) lica (es Lothario, el Emperador, el >) que habla) ha sido fundada por el >) Bienaventurado Príncipe de los A- >) póstoles•, para ser en el universo >) entero, por do quiera pueda esten- >> derse el Cristianismo, el principio >> y fundamento de la santidad. Yla » Divina Providencia ha dado á la » Iglesia Romana, la superioridad so- » bre todas las clemas :iglesias, á fin » de que en todos sus asuntos y en )) todas sus necesidades, recurrie3en » todas a ella, como á Ja Madre de »l? ~eligion y á la fuente de lajus- >)tlCla.» XXYm. Echemos á un lado los dalos históricos, y filosofemos un poco . ¿ Qué se deduce de _que un Emperador co- , mo Constnnc10, favoreciendo al arrianismo ataque á la Iglesia Católica; de que otros, como Leon Ysaul'Íco, o Constantino Coprouimo, deseosos d0 protejer ú los Iconoclastas, persiguieran igualmente á los Católicos: de que Enrique VIII, por dar pábulo á srr sensualidad, protej1era al protestantismo eu su cruda guerra á la Iglesia; y de que muc1os mas Emperadores, Reyes 6 Soberanos de nombres divc1"'Bo~ hayan alacado al Catolicismo? En buena lógica: ¿puede resultar de este acu01ulamien lo de héchos, á cual mas atentatorio, que la Iglesia Católica debe humillarse ante el poder tem. por al, has ta entregarlo el gobierno ele las almas, cediéndole la autoridad en materia ele costumbres y de disciplina? Oíd esta parodia de1 argu.....: men Lo en cuestion. -A Pedro le han rohaclo en cliferen Les ocasiones sus vecinos y aun sus mismos amigos: Juan en la fecha N, Antonio en la fecha JJ.l, Tiburcio en la fecha H, &-luego el caudal sobre el quo dice Pedrn tener propiedad indisputable, no es suyo, luego hablando en JÍtsticia él pertenece al primero que tenga el anlojo de apoderarse de sus tesoros-¿os parece juiciosa esta consecuencia!) Pues haced aplicaciones á todos vuestros derechos, y despues ele es tas re.f:lecciones ¿qué fuerza podrán tener las resoluciones de los Gohiernos, cuando alacan los derechos de la Iglesia? ¿Qué valor filoso:6.co y m-0ral puede atribuirse á Decretos como el de 1. º de Julio de 1847. dado en el Peru, que dice: «El Gobierno es el ú~1co juez COMPETENTE para resolver acerca de sus FACULTADES, REGALlAS JPRIVTLEGIOS))? ¿Se conforman con esto los liberales? Y no se diga que el supradicho decreto se referia tan solo a las cAPE.- LLANIAS, porque, con eso · y todo, siempre quedan afectados los intereses del individHOr El decreto 2080, · que se rejístra en la coleccion de leyes de Oviedo, al que acabamos de aludir, daria much@. que pensar á nuestros filántropos y liberales, si esa filantropía y ese liberalismo que tanto decantan no fuesen, como lo son, de negocio y de conveniencia . Aquí podlria mni bien haber aplicado su celo Jjatri'ó tico · como Fiscal el Dr. -Paz-Soldan. XXIX. A proposito de este Señor y de su vista de 24 de Noviembre del pasado año, nos hemos quedÚdo estupefactos al leer, entre otras lindezas-1. 0 una calumnia, suponiendo que la snscripcion á -c,La Iglesia Puneñan sale del bolsülo de los curas, siendo así que por Edido de fecha 17 de Mayo de 1 86 6, dado por el Iltmo. Obispo de esta Diócesis el perioclico referido debe ser, com; lo es, COSTEADO POR LA FÁBRICA de las ~espectivas par.roquias:-2. ºuna barba/Yta ad ba1·ba1"[s11:rna, por cuan to niega al Obispo el derecho · de vig:i1ar sobre la OBSERYA.NCIA de los drns festi · vos, cosa q' ni los mas rematados jansenistas han uegado:-3.º un estraYio comploto, cu cuanto á ideas do mo_ralidnd; porque exigiendo de los Obispos el conoci·miento de la Quimfra, les niega la farultnd de prohibir el tráfico iufame de los licores adultel'aclos, que lan to daño hacen, moral y físicamente, corrompiendo las costumhres y diezmando á los pueblos:-4. º una teoría económica que, rebosando materialismo, sirvo para malar la legHima Economía, porque (y e11liénclalo hien el señor Paz Soldan) la Economía bim estn- ~;ado 11~ :,uut_iilcct el ruoo, uo proteJ~ la rwlencrn, no apoya la ú1fust,;. cw, asuntos toJos de la compdencia del Obispo, como custodio de h moral de su Diocesis:-5. º y últi - mo, una docfri1za, cw16í2fra desconocida en la Iglesia Catci1ica, qne siempre t06rica y prácticnmen te ha aceptado y con.firmado el <lerecLo de los O}Jispos para imponer multas pecuniarias a sus clioce::anos en casos dados. Concluyamos reasurnicnuo todo lo dicho. El respeto y veneracion á la lkpublica y á sus leyfc;, no es á la Iglesia ni á sus miuistros a quienes debe inculcárseles; es , sí, á los demagogos, á los tri bunos y á los revolucionarios por in te res ó por sistema.- El respeto y veneracion á la Iglesia Católica debe protejerse para bien de la socíedad.-Los hechos contra la Iglesia no destmyen el derecho de la Iglesia.-Últimamente, la calumnia, In mentira, el absurdo, no pudiendo jamás servir de fundameuto lógico pa ra refutai· una verdad, menos podrán servir para condenar filosófica ó socialmente á la Iglesia Católicn. Respetemos á esta Iglesia, teniendo en cuenta que ella es la MADRE de los modernos Estados: respetémosla, por- . que, aparte · de la gratitud que la debemos, su espiritu nos vivifica, !!U aliento nos anima, su doctrina nos da ·verdadero progreso. Tratemos con dignidad nl Catolicismo, teniendo en cuenta, que ni los liberales1 ni los ,rojos, ni los masones piensán en la conservacion del orden social, ni mucho menos en I el respeto que se me rece la soberana autoridad. Solo la Iglesia Católica defiende y sóstiene el orden, reprobando I a anarquía: robustece el principio de autoridad predicando el · respeto y obediencia que se merece· Y verifica la verdadera felicidad so: cial, estimulando á los pueblos con sus principios y con sus hechos. Aquí terminamos con las célebres palabras de un escritor contcn,poráneo-¡O RO_ MA , Ó LA MUERTE! ¡Ó SOMOS CATÓLICOS SJNCEUOS, Ú TENDREMOS QUE SER YÍCTfiUA DE LA CHfCANERIA y DE LA RUI~OAD DE tos E~El\IIGOS DE LA IGLESIA Y DE LA PÁTRU.! INSERCIONES, ~ (Con¿inu.acion). La íudependcncia del ministerio católico eu los negocios de su incumbencia, ha s~Jo eu lodas é1,ocas la pesadilla, por. dcctrlo n::,i, de los gobiernos arbit~·anos; orn haJao ejercido esta nrbitrar1.e<la~ b11jo la forma del despotismo min1sterrnl, ora sr hayan disfrazado con distinto leage nias ó menos seductor. Leed la hbtotia ele los primeros siglos de la Iglesia despues de la conversion de los emp(;rndorcs, y notareis que el germen de gravisimos males que la afiir,ea , se halla en buena parte, en el prurifo de cnlror..1ctersc la potestad ciYíl en las atribuciones de la eclesiástica, en que 110 recordaban cual debian aquellas inmortnles palabras con que el grande Obispo español, Osio, interpelaba al emperador Constante. «He dado teslimouio, le decia, <le mi fe en la persecucion de vuestro nbuelo frlaximiano; y gÍ oo pPopneufa ci repetir lu mismu prue, bn, estoi pronto á sufrir todos los tormentos nutes que faltará la verdad man• cillar!do mi inocencia . i',o intervengan Yuestros gol.)crr1adores en las decisiones de la Iglesia; dejad de desterrar á los obispos, cuyo crímen á vuestro3 ojos consiste en no prestarse á los abusos. ¿Acaso rnestro augusto hermano, hizo nunca cosa semejaute? Í'ÍO ohi<lcis, Emperador, de que apesa r de este magnífico título, no dejais de ser hombre, ni estais menos sujeto a la muerte, Temed la eternidad . :Xo os mezcleis en Ja3 cosas eclesiásticas: en esta materia no teneis órdenes que daruos, untes bien dcbcis reciLirlas ele" nosotros. El Sel1or os ha entregado las riendas del Imperio , y á los obispos, el gobierno <le la Jglesin; y nsí como quebrantaríamos el órden de Dios, si atentásemos á usurpar ·vuestro poller; del mismo modo, no podeis apropiaros sin pecar, lo que nos pertenece.» Este grande Obispo , pnrecia presentir las calamidades que á_ la Iglesia había de acnrrear la manía teológica de los emporadol'cs de Orieute, atacando la independencia de los ministros de la Religíon en el punto mas delicado que · es el del dogma. No se crea sin em- ' bargo que sea indiferente esta indepen- , dencia, cuando se refiere solo á la disciplina; un abismo llama otro abismo; y quien se arroga hoi el derecho de formar un reglamento, mañana no ten.d~á tanta dificultad en formular una dec1sion dogmática. (Continuara). Por todo lo no firmadoIGNACIO FERNANDEZ, IMPRENTA DE '·'LA IGLESIA PUNEÑA'', Por Mariano C. Martinez.

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