La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO IV. PUNO, A.DRIL 15 DE 1869. N. o 8 .6. ( tt Jglcsitt''.¿1 ; 1? untñtt. PERIODICO SEMANAL. <% ORGANO ·OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, · --. ~"'. .. .,__ .... - · --·· ¿ :_A.2 :4F7A:f ... . ' -- m:; .... - •· ., ••.. j .:.·~ ..(.. :; .¿¡ •..•.•; .,_ .._ . ... _._,;·,.-~·~ - .. Y+.1P: -1-1•::L•• ·. 4.... 1flL--:_.r -EA- -f ; :;i .-:2!(i.!'· -•.-."' ª . -_-,.,_t-_,_; ........ ~ '•·.·•·E-~,. J .. ·-_ -~_·••···• ···~L.. ~ ... . Ja ~foicsht ¼1 mtcfüt. Puno, Abril 13 de 1869. Un acontecimiento tierno á la vez que edificante, vino á conmover nuestro espíritu en la mañana del cuatro del que cursa, inspirando á la inteligencia pensamientos capaces de arrobar el alma abrumada casi siempre por el imponderable peso de las amargas decepcion~s de_ la vida, y causando la dulce v1brac1on de las fibras mas delicadas del corazon, que se agita incesa:::ite, cuando se mueve al eco de las voces del Eterno: nuestros párpados enjutos, se humedecían á cada instante, con lágrimas nacidas de la inesplicable ternura de nuestra alma; y nos encontrábamos como absortos, al presenciar la sin igual dicha que experimentaban......unos niños inocentes al recibir por vez primera el convite eucadstico. Mas, dejando por ahora el vuelo de la imaginacion y la espresion de tan dulces impresiones, que acaso no las podriámos revelar, porque los grandes sucesos es dado sentir mas no manifestarlos, pasemos á referir lo ocurrido. Instalado en Setiembre ultimo el Catecismo de niños por nuestro ilustre Prelado, era preciso cosechar los primeros frutos; y con tal fin se designo oportunamente la Domínica in albis, para la primera comuniori. de los niños que se encontrasen a la altura de poder merecer tan gran festin, redoblándose para tal objeto los trabajos de la instruccion conveniente. Llegado el dia señalado, se vió desde mui temprano afluir á la Santa Iglesia Catedral á los niños <le ambos sexos, y allí postrados al pié de los altares del Dios vivo, permanecer en coloquios mudos con su hacedor y sin otro lenguaje que sus lágrimas, incesantes en bafülr sus angelicales rostros. Momento fué aquel, en que no suponemos hubiera podido haber corazones tan empedernidos, que no latiesen de ternura. Presenciar la actitud de diez y nueve ni°ñitas tiernas, que hincadas elevaban sus manecitas juntas al Padre de las misericordias, levantando al cielo sus ojos empanados con lagrimas de amor y ostentando con lo albo de los vestid03 la pureza de sus inocentes almas .....presenciar seis niños, el que mas de diez a~os, tambien en la misma disposic10n ..... ¡Oh! Este espectaculo tras- · portaba nuestro espíritu á las regiones de la bienaventuranza, donde nos parecia ver a los abrasados querubines y serafines, postrados ante el magestuoso trono del Omnipotente. Puestos los veinte y cinco niños del catecismo en órden, delante del altar mayor, cuyas gradas y pavimento se regaron con flores, · y la gran concurrencia que llenaba el templo, nos anunciaba ya próxima la hora de la funcion que iba á celebrarse en Puno por primera vez. Aun no sonaba el reloj las nueve de la mañana, ..... llega el Iltmo. Señor Obispo, y revestido de las sagradas vestiduras, ingresa al altar á celebrar el incruento sacrificio de la Misa: concluyendo de recitar el Evangelio, sube el esclarecido Prelado al púlpito, lo espone al pueblo en una corta y elocuente homilía, dejando así cumplida su ordinaria tarea, núnca interrumpirla en todos lps q.op:iingos y días festivos, y al fin air1Je UUi:1 Lit:n.iL:,~ma alo¡;uc,ion á los niños que iban a comulgar; y esos angelicales corazones, responden con un llanto capaz de edificar á los mas obstinados, y de quebrantar las duras rocas respetadas por las embravecidas olas de los agitados Océanos......Entonces, continua la celebracion de la santa Misa, y entretanto los niños permanecen en ejemplar recogimiento, interrumpiendo de tanto en tanto su significativo silencio, con a]guno que otro sollozo ahogado por el dulce llorar de sus fervorosos corazones. Por fin, llega el momento dichosísimo: el digno Pastor reparte la comunion á los seis niños, que se le presentan postrados, ostentando su modestia y teniendo cada uno en la mano izquierda una antorcha encendida, en prueba de la fé viva que los alumbraba; é inmediatamente hace lo mismo coli las diez y nueve niñitas, que mas parecían ángeles que viandantes; terminando la encantadora y magestuosa funcion, con un pequeño regalito que se les obsequió, conclusion de la Misa y una corta accion de gracias. Luego de recibir la sagrada comunion, cada niño era un mar de lágrimas, una efusion inesplicable de gozo: sus rostros centelleaban la divinidad que tenían la felicidad de abrigar en sus virginales pechos. ¡Oh, espectáculo tan conmovedor! .. ...Por nuestra parte, ruborizados del ejemplo que nos daban esas felicísimas crialuras, nos preguntábamos, conteniendo las lágrimas y las hondas emociones de nuestra alma, con un lenguaje entrecortado y balbuciente, ¿por qué hasta hoi no somos santos? ..... ¿acáso estos inocentes ni ñas tienen tan abundantes medio~ de santificacion como nosotros? .... ¡Oh tiempo perdido en el vil servicio de las pasiones!. .... ¡Oh inocencia rasgada por nuestro cruel y des• apiadado abuso de la libertad! ..... . ¡Oh.... !Mucho podríamos decir ce lo que nos conmovía en aquel momento, pero nos faltan palabras r¡ la abundancia de ideas que a tropd nos asaltan, hace que dejemo3 lo dimas á la consideracion de los qrn saben apreciar hechos tan grandiosos. A la una y media de la tarde d,l mismo día, reunidos de nuevo l,s niños en la Santa Iglesia Catedral, ofrecían otro espectáculo no mems tierno y conmovedor que el de la mañan~. Sí, solos casi, renovabm sencillamente los votos del baut:izmo, y arrancaban fervientes prone- .za~ do ~u~ purnc:: ~nr:w:onP<::, oouclu-. yendo por marcharse á sus casas rebosando de alegría y contento, pero no sin volver sus humedecidos ojos al templo bajo cuyas bóvedas habian encontrado un placer que jamás esperimentáran. ¡Ojalá aprovechemos todos, de un tan singular y tierno ejemplo! Y ¡quiéra Dios inspirar á los padres de familia la aficion á estos actos! Consagraclon del IUmo. Sr. Obispo de la Paz. Anoticiado nuestro Prelado de q' el Iltmo. señor Dr. D. Calisto Clavijo, dign1simo Obispo electo de la Paz, República de Bolivia, se encontraba proximo á llegar; salio el día 9 á recibirlo hasta la distancia de mas de cuatro leguas, es decir, mas allá de la ciudad de Chucuito, acompañado de los señores Canónigos y de la mayor parte de los vecinos notables, habiendo enviado al señor Dean con anticipacion para que lo saludara á su nombre. En la tarde entraba en es ta ciudad el Iltmo. señor Clavija, felicitado con alborozo por todo el vecindario, que solícito empaveso las puertas y ventanas con el pabellon nacional. Su entusiasta recepcion, nos llenó de complacencia; y al presente, cumple «La Iglesia Puneña» con el sagrado deber de saludar al ilustre Prelado, regocijándose sínceramtnte por su ansiado arribo, sin dejar de hacer lo propio con todos y cada uno de los dignos señores que formau su esclarecida comitiva. Diri- .. ' giendo esta publicacion su saludo al Iltmo. señor Obispo Clavija, cree reconocer sus bellas cualidades, á la v~z que hace votos porque su mancion en esta Sede Episcopal le sea grata. Habriamos querido estendernos en manifestar la bondad y virtudes del Iltmo. huesped; pero nos privamos de tan grata tarea, por dar una lij era nocion de lo acontecido. Acogido con placer por nuestro digno Pastor, el deseo del Iltmo. señor Clavij o de ser consagrado el Domingo 11, se preparo convenientemente todo lo necesario para funcion tan solemne, y que se iba á ver en Puno la primera vez. Luego que amanecio el dia Domingo, todo fué contento, y los semblantes revelaban la alegría. A eso de las nueve de la mañana, se dirigían á la Santa Iglesia Catedral los dos señores Obispos, formando su séquito el Colegio"Seminario, Clero y Cabildo diocesano en traje de rigorosa etiqueta: llegados al templo, se di6 P:incipio á las lJ?.agestuosas ceremomas '1.e la consagracion con el maY?r óró.~11 y solemnidad, y sin que m en el numeroso concurso del pueblo se hubiera notado acontecimiento alguno desagradable. La Pontificacion fué cantada, y no se omitió nada de lo que en casos semejantes podía dar lustre y la debida importancia á funcion tan augusta. Le sirvieron de Obispos asistentes los señores Dean de esta Santa Iglesia Catedral, y Arcediano de la de Cochabamba Dr. D. Marcos Rojas, y de padrino el señor Coronel Prefecto del Departamento Don Miguel San Roman. La magestad, órden y variedad de las sagradas ceremonias, con mas el respetuoso silencio de parte de los concurrentes, formaba el gran acontecimiento de aquel dia, en que por la santa uncion y demas formalidades concernientes, se elevaba al pontificado el que debe apacentar al rebaño de la Diócesis importante de la Paz. Concluida la consagracion, fué obsequiado el Iltmo. consagrado por el Iltmo. consagrante, nuestro Pastor, con un convite, donde reino la mayor cordialidacJ. y respeto. En la augusta funcion del templo y despues del Evangelio! nuestro digno Prelado, con el tino que le es propio, dirijió la palabra evangélica al pueblo y al Iltmo. co?sagrado, tomando por tema las virtudes abnegadas del Sumo Pontífice S. Leon, cuya festividad celebraba la Iglesia, y recordando los grnYe

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