La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

.A~o l. o Puno, Setiembre 19 de 1866. Nt1M. 8 iiiiiiiiii..... .,;¡¡¡¡¡¡¡¡¡iiiiiiiiiiiEiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiit:m:&2!1aR(!l~~~~:~.3 UNE e P.ERJODlCO -{ 0RGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE ESTA DIOCESIS. t LA JGLESIA. PUNEÑ.A. Puno, 17 de Setiembre de 186(1. Demostrábamos en nuestro número anterior, con la brevedad que nos imponia la estreche2l del tiempo de que nos era dable disponer, cuan sin razon procedia el Sectetario <lel C ulto al impedir la celebracion del jubileo sa11to, privando asi á los fieles de la Iglesia del_,Peró. de . las muchas gracias que el Sumo~Pontífice les concedia por él, y para su aprovechamiento espiritual. Hoy, con alguna mas detencion, vamos á apuntar entre mil las principales razones que se agolpan á nuestra inteligencia, y que sin mucho esfuerzo de nuestra parte, corroboraran el juicio que no- ~olros como nue:stros lectores hemos formado respecto de tan ilegal prohibicion . Cuando el Coronel Prado, hoy Su1wemo Jefe del Estado,. declaraba en 7 ele Marzo del pasado año la n uli- <lad de los actos a<lmiuistrati vos del General Pezet, no obstante de no contar ni con la tácita aprobacion de los pueblos clel Perú, pues en su mayor parte ohedecian al que cesó completamente en el ejervicio de sus funeiones el 6 de Noviembre, solo se refería á aquellos cuya cbnexion con el tt'atado celebrado el 27 de Enero era manifiesta,, y á Íos que contradiciendo el progtama que la Revolucion se proponia encamar en la práctica no . podian ser aceptados sin inconsecuencia por su parte. O, en otros térmihos, y para ser mas explícitos, no debian ser comprendidos en el mencionado decreto los que satisfaciendo urgentes necesidades sociales contribuian con mas ó menos eficacia al adelanto nacional. Ni podia ser de otro modo, por que en verdad no acertamos a comprender el trastorno social que traeria consigo una declaracion tan extensa, como parece suponerlo el Secretario del Culto. Si tal fuere, el movimiento social deberia paralizarse, y el quietismo en todo sentido, sería en semejantes condiciones, un ab- . ...,,..,, ,. surdo necesario, supuesto que tan peligroso seria entrar en relaciones coh uua corno con otra de las dos autoridades, que con t(tulos ó sin ellos, se disputaban el ejercido legítimo del Poder. Pero, ú que e inplear reflexiones que por muy sólidas que sean son al fin del órden de la teoría, cuando la conducta observada por la actual administration nos ofrece incontestables argumentos. Efectivamente, cuando despucs del 26 de Noviembre, y revestido S. E. el Jefe Supremo de la plenitud de los poderes, comenzó á ejercer sus dictatoriales facultades, lejos ·de proceder como lo pretendió el GP-neral Canseco en su transitorio y fugaz gobierno, se apresuró á reconocer á los Ilustrí simos SS. Obispos, cuyas res-- peed vas bulas habian recibido el pase <le D. Juan Antonio Pezet. Y si bien es cierto que, al declarar como lo hizo en 12 de Enero del presente año lo que no podía desconocer, aseguraba que suplía con sus extensas faculta- <les el requisito de que ellas carecian, ya se compren<lia que ese era un exp ediente al' que solo por fórmula, y á fin de salvar las apariencias se ha· l>ia recurrido. Muy inconsecuente, pues se porta el Secretario del Culto al redamat respecto de la bula del jubileo santo lo que no exijió de las de institucíon <le los Ilustrí~imos SS. Obi~pos, á pe~ar <le que en las segundas, y con menos sin razon, podia lucir su derecho de patronato. De otro lado, y aunque no preciamos de políticos, comprendemos que una prohibicion como la que nos ocupa, lastimando sagrados intereses, debe estar fundada en graves tazones que obUguen al Supremo · Gobitrno á seguir ·una política que no nos place ca:lificar, y apesar de que nos esforzamos por descubrir lo que no alcanzamos á comprender, solo encon· tramos motivos que ni queremos suponer, ni no es posible aceptar. Por que, en efecto, necesitariamos hacernos mueha violencia, para dar si• quiera sea el valor de un sospecha á la com,ideracion de que entre en los planes de] Secretario del Culto el im · pedir todo lo que tiende á ensanchar los sentimientos religiosos, por nues. tra feli ci,lad hondamente arraigados en el P<'rú. Ni podemos persuadirnos, por mas que así nos lo demues. tren las (.pariencias,que intente el que desempeña la cartera del Culto, remover corno ohstáculo, cuanto vigorizando el espíritu religioso de nuestros pueblos, pudiera hacer ilusorias miras ulteriores, y darles fuerza hastante para desobedecer las prescripciones, de ]os hombres á fin de obedecer la ley de Dios. Como quiera que sea, y no dudando que el próximo correo nos traerá la noticia de que el Señor Secretario del Culto se habrá apresurado á conceder un nuevo pase ó á reconocer la le6ali<lad del que ya ha recibido la btd:i del jubileo• santo, en lo que,y para los efectos que ella esta 11a. mada á producir ninguna diferencia encontramos, terminamos este, espe~ rando tranquilos la resolucion del Supremo Gobierno que cualquiera que sea su sentido, sabremos cumplir con los deberes de nuestra posicion con inalterable firmeza, é inquebrantable resolucion. El .corresponsal del "Nacional'1 en ~sta ciudad se ha."'dignado honrarnos, ocupandose de nnestrn periódico al que tiene la candidez de llamar el papel de la "Iglesia Puneña '', en su úl-- tima tan interesante cuanto verídica correspo 11 <lencia. No es este el único motivo que tiene para obligaros á la gratitucl, sino que, y con no poca sans facon, nos <la importantes lecciones acerca del modo <le llenar nuestra mision de periodistas, que él con tanto tino como decision cumple, sirviendo á los intereses de este departamento, y de los lectores del "Nacional". Y, á decir ver<:Jad, no hab.riamos podido descubrir al que tiene la modestia de ocult¿use, bajo la careta del anónimo, si con aquello de m~curantisnzo, no hubiese sacado la oreja. Impudente hareveladonos .que es un

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx