San Juan Crisóstomo: «las olas no habian »tragado, ni conmovido la roca, y las ,. que, atreyidas, _querinn llegar ha~ta su »cima, caían á sus pies hechas espuma».· ¿Qué es de · las hoslilidadcs rotas de nuevo y continuada:; por la rcvolucion contra el Catolicismo, desde la epoca del Papa Leon XH hasta ia presente'? Contestaré con un historiador contemporúneo, que ha estudiado todas las visci~itu<le:; ultimas de la Iglesia Uornana, cu documentos auténtico:;. «Lo:; innovadores, dice, arrojaron el guante á la Heligion y al Pontificado; no hubo re vol u- . ciouario que 110 qnisie:-.e ahogar ú la primcr,1, despues del seguudo, ú fin de que no lleuáran ya el fi11 providenci,ll <l el tralrnjo de los siglo:-; y ahorn, juguetes de sus propios sistemas, confusos)' anonadados en el abismo de su tlcse:--pt'racion, sin haber restilblet:ido cosa alguua, y sin haber sabido crear ni siquicrn un campamento, asist~n cou uosotros ,d religioso espectáculo, q1,1e uos !len a de júbilo ....Alistudos por la revolucion, como obreros de ruinas, vi11i;;ron pnra destruir y han cumplido admirablemente su tarea; pero corno solo la fé, es la que edifica y fecunda, ha llegado la revolucion á a~ota r sus recursos todos, ·y maestros y discípulos acreditan su impotencia». ¿Qué es finalmente de las doc! rinas de los hereges nuevos Slrauss, Prudho11, Ue1rnn, l\Iasirrni y otros perseguidores de la divinidad de Nuestro Sei'ior Jesucristo y de su Iglesia'? Hánse aparecido las heregias de estos en el firmamento católico momentáneamente, como el fuego de las erupciones ,,ofcúuicas, dejando solamente seüales de abomí11acion eterna, como llamas sa!idas lle las puertas <ld infierno. Jamás vencerun, pues, al l\fesias y ci su lglesia, no digumos los hereges, los tiranos, los demagogos, pero ni todas las sectas juntas, ni todo el infierno, porque el inmenso poder, la sai;rada pnlabra del Selior de los Cielos y de la tierra nunca pueden folt.ar.-Edi(icaúo cccfcsiam mcam, et 7;ortce inferi non 7iranalebunl adversus eam. -pla l h. Cap. X\' l, v. 18). Sin embargo, los infernales encniigos no se dan, ni se d.irún por vent:i J o,. ¿ Y por qué? Porque los miembros dé. lliles de la humanidad no lrnn acabado de romper h<1st; hoy las c :, deua~, con que los tienen aprisionados sns n<h'ersarios, á quienes (h:sg1·,1ciadame11tc no los cot}Ocen por Viles. i>,Htcs del Asia y del Africa estan toda,ía :,Cpuitados en los abismos del fatalismo v de la idolatría: algu110s pueblo:; tle rluropa adolecen de un maraslllo de los sPntimiC'ntos religiosos, qnc es la tolt-ra1Jcia; Y la Amcrica contagiada de esa to!e.r,111eia·,deja lug,ny lil.Jert,1d para que se c,11npeen por do quier co~tu rnlJre;; ~· dodrina'.:> c¡ne tienden á matar los sen tirnieotos erist ia11os )' sep.nra1:11os del regazo de m11:stra l\Iadre la Iglesia Católica. Aunque no se declara frnncamrntc la guerra co1itrn tod i!s u11<>--trn s CfL•e11cias, y co11tra todos los principios eo¡11,,enn. dores del órden re lig-i11so, ·po!ilico v moral, al íiu siembran \'C11 e:1osns dnct;·in,il'<, marcnn los caminos de la 1wl'{Jicio11, (b1fraz irndolos co11 ílon'8 foctieias (l e su astucia, exl~i~en_sugcsliouc;-; r11ali g11as1 vitorean la 1mqmdatf, csra1·riecen n1as q11e todo la sinceridad cri:-tin11n; y h,1('et1 t~ntas olras c?sas, porque el mr·jor medio de seducir es lwlaga1· las pa;-;1n11c·s malas, fomeular vicio,;, tolerar y dil'u11- <lir nuevos absurdos. • Oespues de tales rrcparntivos lineen alianzas secretas para combatirnos en detal, porque en concepto de ellos estamos dcbíles, de:;nnidos, sin nlime11tos de fé positiva, sin vl11culos de simpntíns cató1icas, marchnodo dispr!rsos, ~in drstino sagrado, dete11idos tan solo donde eslá la conveniencia material del individuo, donde. no:- llaman l r'R mal eritendidos intereses de la familia; y por último, 11o!", creen que huiremos dc los pocos que se Ltl .IGLESIA PUNEÑA. , ofrcce11 al sacrificio por la causa del Ca• tolicismo. ¿l\os dE>jaremos sorprender por enemi· gos tal es para uo hucer, en los momentos supremos, cosa de provecho, sino encerrarnos en 11uestras casas y lamtntar en secreto los desastres que canse la inva:,ion contra la Iglesia y el Estado, esperando que Dios obre milagros, sin que uada pongamos de nuestra parte'? ¿O uos contentaremos con vociferar tan solo como algunos católicos egoistas,-que la defcns,1 de la Religiou y de la moral compete ú11icamente a los eclesiásticos? Cobarde modo de escusnrse sería este. Si celesiásticos y seculares somos hijos de de una :-,ol.i. madre, la Jglesia Católicn; y si el In es alacnda ¿,por qué hemos de huir del ('ampo de lrntallu eclwudo de carnaza á los sacerdotes? Si nuestros hermanos los Católicos de Lima linn tocado el clnrin de alarma por el Catolici,1110, deber uuestro es contestarle:; que e.slamus a.lcrtas; deber nuestro es colocarNos á la vauguc1rdi,1; porque somos mayores en número que los ecle- :--iústico,..;; porque al ver que 110s alarmemos nosotros soldados razos, antes que los jefes, nuestros adversarios desco11ccrtarán sus plaues; y porque finalmente sie11do la preusa la priucipal arma de ello0 , parece que nosotros podemos u arIn tambie11, porque la prensa es la barricada de los seculares. Mientras tanto los sacerdotes se encastillnrán en el púlpito, sin dejar de combatir por los medios que estén á sus alcances, se apoyaró11 eu el nltar y l.'levorá11 deprecaciones, paro qne sean protejidos por el cielo uuestros esfuer'Zos. Annque no senmos todos competc11t.es para la prensa, á fuerza de usarla, con ·1os divinos au.ülios la manejaremos Líen. Lo campalia contra el pnganismo del mundo ci vilizndo, contra la idolatría de todas las naeiones la abrieron doce rústi~os, sin preparacion nlgnna, sin mns fuerzas, mas vnlor, mas armas, mas tactica 9ne la grncia del Espf ritu Santo; y vencieron ó. ·todo el paga 11ismo y á gran parte de la idolatría; y sobre sut- inrnensas rui 11as se fundó la íg'lesia Católica que amanece cada dia ,~rn8 sólida, ma~ giga11l~sca; despues de h,tber trinnfodo en !ns i11fi11itas batallas ñ que ha sido proYocaila dnra11te diez~, orho siglos. Ni11gnnn socicclad ha tenido mas encmiQ'ns que élla.-1\o dcscspercmo:a; por lo ~Ji:smo de merecer los do!ll'S con q11c Dios premiar,! nucstrns desiµnios y tra!rnjos, porqnr· J~L se valió ~i,·mpre de los man- ~os y humildes de corazo11 para el :-:ostcnimiento y propagacio 11 de s u cansa. SECGION OF!CIPtl. Al Sr. JHnistro de E,,tado l'n el De~rrorho de J'llslic io, !•11:;trncciGn 7,ublica) . c:tttu 11 Be1,e¡"cencia. v s. jf. He sidn dolorMnnwntr. imprrsionn<lo al saber qnc, la H. Cárn;irn de Dirrntadns ha aprobado un ¡Hov1•cto ne lev· pnrn la extillC'ÍOll de Cn¡ic•Üa11íns laicas de lrlire 11omi1111rion, dando asi un recio Q'olpl' f1 lns in,;titurio1H'8 ccle-:iú:-,1 íc, i" e hiriendo ll rJ11damc11te r! , l,\reclio de la Iglesia, no menos que el de la soeirdad, porque, con la nproli:icion de Pse pro-vecto, se sienta el fu nc1;to prrcedP.ute d~ que los rae tos rneden a11ulnrse por In revocaciou de uno solo de los contratantes. La circunstancia de hnberse aprolrndo el proyecto, no por unanimidad, sino por una maJoría poco numerosa , es la única que. puerie atenun r el dolor que me causa este acontecímie11to. Y In esperanza de que Ja H. Citmnra de Senarlores, que lia de revisar el proyecto de ley, pesara ate11tamente !ns razo11es en contra, y reparará el daño que ha comermido á inferirse á la Iglesia. Esta esperanza, Sr. Millistro, me alienta á dirigirme ú US. pnra suplicarle que tenga a f,ien oficiar á aquella H. Cámara, pidiéndole que no resuelva tan grave cuc1'- tio11 8Ín oirme, , , sin oirá Jo,-, Prelados de la Ig-lesia Per~ana, llamados como JO á tutelar los sai.!rados iutereses que hoy se han puesto en le la de juicio. A la mayor brevedad posible enviaré á US. mi exposicion, y así lo harán mis ilm,tres sufragáneos, no solo para impedir, en cuanto podamos, la co11sumacion del despojo intentado, sino tambien para cumplir un deher de co11ciencia, aue~ xo á nuestro ministerio pnstoral. Confio en que US., llamado por la ley á protejer el culto religioso en el Perú, y que ha dado ya algunas prendas de sus elev<1das miras á este respecto, acogerá con interes la peticion que le hngo, dando así mm rrueba mas de los sentimientos de r1::ligion y justicia que le anirnHn, y qne son In gr,rnutía de los caros intere!:'es encomendados á su celo. Dios guarde aus. JOSE SER\STlAN. Ar.:wbispo de Lima, REPt'nLTCA PmwANA.-Gobicrno Ecfosiástfro de la Di.ócesis.-Puno, Setiembre 7 de 1868. A nuestro Cura interino de la Doctrina de Arapa, O. l\Ia'riano Vargas. s. c. J. Teniendo cono,'.imiento este Gobierno l~clesió.stico de que el actual poseedor de la finca de Soiiata, de la propiedad de esa su lglesia, no tiene escritura hecha de ninguna clase, ni fianzas prestadas para obteuedn; prevengo á U. que, sin perjuicio de fijar carteles en los lugares ma:; pub! icos de ese pueblo, le notifique U. para que dentro del término de veinte dias se presente ante Nos, el ú otro que prest~ mPjores garantías, á fin de que se le otorgue la escritura correspondiente. Lo que comunico á U. bajo de respous 1bilidad, para su cumplimieuto y fines con sigu ie11te~. Dios guarde á t'. Jos.E D10;-;1s10 liHERTA.-(firmado.) fü~r•t'nr.Tr.\ Prnu .,~ ,.-Prm•i'sorato y l"icári'u General de la Diócesú.--Puuu, á r6 de Setierllbre de l t'G8. Al Sr. Yocal Dr. D. Jorge Uamos. s. v. Cúmplc111c la ~atisfaccio11 de ¡rnsar á nitlllll:. de t;:-;, el espedí1~ute pr•imovido por el H. ~índico de 1•sta ü1pit,,I, :-,olJre uplicnciou al Ho:ipital Je S1111 Jum1 de Dios. de las finc,1s de .-\ü;1vile, Trapiclw dLdesu.; i)L1ri i, "c,i--a situuda en la ciudad de An.•q11i¡,/1, que do!la María füH,ro de \\:lasco dispu:m por cl au;.u la 1cstamentaria aplicase lJ~. {¡ la distrilrnci1111 de lin1os1ws que dc!Ji ,.11 dar:-i! á los pobres de esta ci nJa d y de .ilµ-urios puebln-, de la ¡:ro\ inda del c1·rc:ado; y q11c el r<'sldun. (•.a;-;o de lrnuer lo , fufü,e renritido por mit;1d ú In;-; ciuda<ks de Areq uipa y el Cnzco cun 1!1 111i .-; 111t1 objeto, Lis n1zo11c;,; i11dicHdns por <;! H. :-;íudi('O, v npoyad,is por el Prmnotor fbcal en :- ~1 dictúmen. mu d1: l.c111to peso, gne me liso njeo i,dluirün ('ll el áuimo Je (J::,, pnra que se preste a la aplicacio11 que se solicita. Son notorias y Junio bien seu:-iblcs las necesida des que ~ufre dicho Hospital, y por lo mismo me escusa el en~ carecer la importancia de la µrctrnsion, que 110 se oculta á la vlta pe11etracion de US. En An virtud. me prometo de US., tenga a bien prestar su co11scutimie11to, para que en su consecuencia proceda el 11 tmo. y Dignísi·110 Sr. Obispo de la Diócesis ú la conduccion de la última volu11tad de la testadora dotia María Ili vero de Vclasco, en la parte iudicada: y -=====s que fecho se practiquen las <lemas diligencias que convengan, para que otorgada la correspoudiente escritura, pueda el Hospital l:!ntrar en la posesion d!i esa<, fincas. Dios guarde á US. Jost D10:-.ISio HurnTA,-(fi,·mado), Es fiel copiaCornelfo Salazur.-(Oficial mayor). ~ Exequias <'eiebradns en la Capilla lnte1·.Do1.· del Seminario Uonclllar de San .4lD1bro§i01 por el eterno C!lel!icanso de su CapeUa,n D. »omingo Cabrera. II Seminario,aunque pequeño en edad, pero grande en sus sentimientos, llora con dolor al recordar dos existencias que fueron para él muy queridas, Sµs ·lágrimas no son de aquellas que nacen iumediatn!11ente de los párµndos, sino las que brotan de 1w coruzon nmaute y grato. Lu gratitud es la divisa que ll(tva sobre su frontispicio1 escrita con caracte. res de amor, único que posee la elocuen_ cia del corazon1 vertiendola fielmente á. l~s hechos, Jos cuales, semejantes á los cielos que rnunifiestan ]a gloria del Eter ... 110 de un modo admirable, revelan tambien los sentimientos del Seminario para con aquellos que se han consagrado á su bienestar. ~l Seminario, aun enjugando sus ]a... gmnas, que jamás dejaran de regar su suelo por el que foé su padre, y que apenas había cumplido para con el los deberes que como á hijo le correspondían, cuando tiene que multiplicarlas al ver · desaparecer al que era su muy digno Capellan, D. Domingo Cabrera. Para honrar, pues1 la memoria de dicho señor y cumplir su deber1 señaló el ditL 19 para la celebracion de sus exequias, jnvitando ó. su capilla interior il. los ha .. bitantes de e:;ta capital, mediante wnu esquela. A las once del día se constituyeron los alumnos en la capilla, vestidos de etiqueta+ lle,ando sobre la esclavina un crespo11 negro, símbolo del luto. En sus sembla11tes se pintaba la pena que oprimia sus corazones al contemplar que ha• tia dos meses rodeaban en el mi:-,mo lugar ti caduvcr de su padre, de su jóven Ucctor. La tliini,1.uta capilla se eocontrnba mo.. dcstamente adornada, pero de un modo sig11ificatiYo. El altar cubierto de negro, ,111111ifestaua la oscuridad que se produce por In 110 cxi~tencia, ó la sombria noche en q11e ~e oculta la vida del mortal. Entre lo~ plieµues de su manto lúgubre ~e dPstacnlrn ur, sepúlcro, revelando que en 1}! ) acian los re ::,to::; del Presbítero CiiLrern, y recordando In eternid11d, ú11ico co11~11elo de los que permanecen viajando hndn sus pórticos, como lo e~ P" ra el cami11a11te la estrella que apn- , rece eu l_a tenebrosidad del espacio cele~te , enviando su vívida luz e iluminando u11 ta11to el camino que debe seguir para llegar al término deseado; y estaban a los lados del sepulcro, cual custodios, los padres de la lrnmanidad, como que contcmplaba11 la desg1'acia que por ellos sufría su descendencia. En el centro de la capilla1 estaban las insiguias sacerdotales, que en tida fas usó con santa -veneruciou y respeto. correspondiendo á la grave mision c¡ue el# Unigénito le confiara: dichas vestiduras sc hallaban circundada:, por cuatro ten s,
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