A~O llt.· .PUNO, JUNIO i8 DE 1868 .. N. º 65 .. fn Jglcsia• funtña. PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFiCIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCEStS. f$. Ja Jglcsht Juncfüt. Puno, Junio 17 de 18G8. . Llenos de fé en el porvenir de la Iglesia de Puno, cuya feliz actualidad que nos hace olvidar su doloroso pasado, es para nosotros prenda de su precoz desarrollo y fundada esperanza de su grandioso progreso, publicamqs en la respectiva seccion el Edicto de nuestro Illmo. Prelado, convocando para el primer <<Sínodo Diocesano Punen.se» , el mismo que nos impone la gr:ila tarea de escribir dos .palabras. Cu~l y cuán La sea la eficaci_a de las asambleas eclesiásticas, en las que, sin la bulliciosa, y muchas veces apasionada discusi_on de las políLicas, se alcanza con mas seguridad el objeto que las reune, no sabremos décirlo dentro los estrechos Hmites de un artículo de periódico. Bástenos recordar únicamen Le que la Iglesia, con la sabiduría, que es su mejor y mas necesario patrimonio, ha empleado siempre sus esfuerzos, venciendo en ocaciones dadas grav1simos inconvenientes, para la reunion de los Concilios. Parece que de tiempo en tiempo se complaciese en ofre- . cer el solemne espectáculo de la union de sus Pastores, en la fé, costumbres y disciplina, y que se propusiese hacer magnífica revelacion de su unidad, que es su promesa c@mo su vital atributo, su punto de partida asi como el término de su llegada. Muy largos seriamos, de otro lado, si pretendiéramos · indicar siquiera sea los mas notables resultados que se ha obtenido siempre con la celebraoion de los Concilios reunidos, ora para anatematizar una heregía reinante, ora para vigorizar la disciplina, reiterando mandamientos generalmente violados, ora en fin para morigerar las costumbres de los fieles lamentablemente maleadas. Nos contentamos por eso con llamar la atencion, refiriendonos á los Concilios particulares, sobre las:prescripciones canónicas que tan terminantes son en esta materia, no obstante de que desgraciadamente, con especialidad entre nosotros, son escandalosamente infringidas. Estas reflexiones, cuya verdad es tan evidente hablando de un modo general, son aun mas indudables respecto de nuestra naciente Diócesis. Trascurridos· largos años en los q\ie su dislancia de la Sede episcopal del Cuzco debia hacerla sufrir hondamente, desde que podian introducirse mil a]rnsos, sin que fuesen desarraigados por el que se hallaba tan lejos; y careciendo, para mayor abundamíen to, el Obispado del Cuzco de Prelado, por dilatadas Sedes vacantes, nada mas natural que se entibiase por do quiera la piedad de los fieles, y que apagandose el celo de los Pastores experimentasen lodos grave atraso en sus intereses relig·iosos. . Y hay mas. Las condiciones que rodean á Puno hoy son muy distintas de las qve, tenia antes de ser erigido en Diocesis. El Catolicismo, que exije de sus creyentes una sumision racional, inspha siempre á los Pastores ecleciasticos la for- . macion de leyes, que marcando las relaciones que los ligan con sus fieles, den á conocer á cada cual la regla de conducta á que deben ajustarse. Erigida pues la Diócesis de Puno, necesita de leyes especiales, dado qúe es Las deben ser la fiel traduccion de sus necesidades. Y bien-¿cómo podra el Prelado, en quien reside el poder de atar, ejercer legítimamente y para el bien su potestad legislativa, si carece del consejo de su clero, q' se halla en mejores condiciones para denunciar ]os abusos que una dolorosa experiencia les enseña? 6Corno será dable que acierte ai formular los estatutos diocesanos, realizando él solo la trabajosa tarea de dar cumplida satisfaccion á todas las exigencias, oportuno remedio de todos los males, alin.ada regla de conducta para todos los casos? Necesario le es pues rodearse de su clero, v contando con su cooperacion? dieLar 1/ legislacion diocesana. Y hé aquí, nos apresuramos á decirlo, el por que de la séria obligacion que pesa sobre todos los que deben formar el Slnodo, y que nuestro "-Venerable Pastor les recuerde por estas palabras: «que todos los miembros de nuestro Cabildo asi como los párrocos y demas individuos del ·clero, á quienes compete por derecho, se preparen convenientemente haciendo un esttidio especial de las necesidades de nuestra Diócesis, pensando al mismo tiempo en los medios oportunos para remediarlas>) , y por estas otras: «que refleccionen seriamente delante de Dios Nuestro Señor la séria cuenta que se les exigirá si en tan delicada materia no proceden digna, justa, y sinceramente, teniendo en consideracion solo la gloria de ·Dios y el bien espiritual de las almas.)> Ay! de los que teniendo la grave obligaciou <le ilu~trar al Prelado con sus luces, haciéndole conocer las corruptelas que ellos mismos quizá han introducido, 6 las oculten maliciosamente, ó intenten disculparlas buscando pretextos frívolos. Ay! ele los que con indjsculpable lijereza y criminal incuria osen nsistir al Sínodo sin haber estudiado preYiarnente las muc;Iias y premiosas necesidades que reclaman pronta y conveniente satisfaccion. Dios, que exige alma por alma, hará expiar severamente la criminal conducta de los que llamados siquiera indirectamente á remover los ineonvenientes, amontonaron obstáculos sobre obstáculos en el camino que los fieles ·debían recorrer. Que se comprenda pues la necesidad en que se hallan todo3, sin que valgan para hacerla ilusoria vanas razones inspiradas por una modestia mal entendida, de llevar su contingeate para la obra que el Sínodo debe realizar. Con la proteccion del cielo, á la que debe recurrirse siempre, y muy especialmente en casos semejantes al que nos ocupa, todo podrá obtenerse. Por eso, para terminar expresamos nuestro vehemente deseo de que tengan puntual complimiento las ordenaciones 6. ª y 7. ª del Edicto de convocatoria. Si los pueblos invocan la intervenr.ion divina, si los sacerdotes acuden al S~ntuario del Señor, para demandar de él entre los coloquios de fervorosa oracion, la luz que necesitan para no extraviar el juicio del Prelado, el Sínodo habra llenado su mision. Que sea así, y que el primer Sínodo Diocesano Punense, sentando con la dureza dei granito las bases de la Iglesia de Puno_, le dé resistencia haslante para sostener el empuje de espumosas olas agitadas por la furia de los qt1e quieran derribarla; que sea así, y ojalá que realizándose las piadosas intenciones de la Iglesia, se alcance tambien el magnífico resultado que anhela nuestro dignísimo' Pastor. · ~ .:.~ COFRA.DIA DEL SANT1smo SA.CUAMENTO. Apenas en su cuna esta bella hermandad y cuando se ofrec1a con las mas ljsongeras esperanzas, ha sido al parecer desatendida, merced á circunstancias fáciles de esplicarse. Su inaugüracion llenó ele aspiraciones al corazon, que !mp_ulsándolo á salir de su marasmo le hacia v1sl umbrar un manantial perenne de consuelos; peto ¡con qué dolo1· se ha notado su olvido! Atareado el füm.º Sr. Obispo cou ::;u san-
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