e dos IO's medios que e:-;tcn á mi pequeüo alcauce para s-at.i:-1facer la confin11za que l1S. )lima-. ha depositado en mi persona. Dios g-uar<le á l i~. lll111a. .,l/u.ricinc /Ji¿env-(tirmado.) n,~r t'uuc \ PF.nu,:v,.-/Jíócrsis de Pnno.-Mayo 10 ele 18G8.-AI ltlrn. 11 y Um. 0 Sr. Obi~po de la Diócesis. lllm.~ Sr. Por com1rnic.idon oficial que n;. Tilma. se ha dignado pasarme, con fecha 8 del mes corriente, quedo impaeslo de la resolndoo expedida en el mismo dia, -y ¡i-nr la qnc se me ha nombrado Tesorero de tos fondos dedicados á la construccion de mm "cnsa de ejercicios» en est.a Ciudad, siendo tlesi¡znados para Director el s ·r. Dr. D. Mariano llueno, y para Síndico el Dr. D. Anníhal Pardo. Acepto gustoso la confinnzn que se dcpo.:. sitn en mí, y prometo desempeñar con fa delicadeza y economía necesnriaB, pai-a que secundando el celo a,postólico de US. JJlma. en pr·omover la gloria de Dios, pueda contribuir á la obra santa de la cornüruccion de la «caf'>II de e_íercicios»; por cuya empresa qne se "ª á inrciar, sin contar mas que con el podr~t·os11 auxilio del Omnipotente, deseo tenga 1;s. lllrna. cnn:stahtement.e la proteccion especial del Cielo. Oanrlo á US. Tllmn. las gracias por d inmerecido favor qoe ~e ha servido acordarnw, aprovecho la oportunidad de rendirle lns respetuosas· consideraciones <le mi sumision y obedie,p.cia. ,Uios guarde a lJS. lllma.-lllm. 0 Seiior. Toribio Yavar.- (firmado. ) füi; p/nuc.\. PEnüANA.-Diúcesis ele Pi¿no .-El Sindico de la o&ra de fa ,,casa de ejercicios» de esta ciudacl.-P11110,. l\Ta-yo 11 dP. 1868.-AI lllm. 0 y Rm. 0 Señor Obispo de la Dióce:sis. Wm. 0 Sr. He recibid·o con ootable satisfaccion el respetable oficio, c¡ne con fecha 8 del que ri_je ha tenido á bien dirijirme l1S. ltlrna. Jnformadp de su cootel1iclo, y p1rnetJ1acJo de la importauda det propósito <le lJS. }lima, no puedo menos de aceptar el honroso cargo que me ha couferidor al q-11e prncuraré corresponder en cuanto permrtan mrs débiles fuerza~. A provecho de esta oportunidad para tri~ hutar á US. lf'rna. el nuevo testimonio- de mi rc~pcto, v profundas consideraciones. Diios, gua'.i-·de á US. Ilfmn.-111 m. 0 Sr. A miibal Pardo.-(.firmado.) ~ .NOS PI Dr. D. Juan Ambrosio Huerta, por la gracia de Dios y de la Sautn Sede A POliltoHea,. OhlJ!lipO de Puno ..... ... Por cmrnto.-habieuufl l\os resuelto crijir en esta Ciudad ona «casa de ejercicios» en la que, como u11 verdadero lugar de expiaciou, se ore i11cesa-ntcmente· al Dr0s de las misericol'dias, para obtener de tL la, remisioH de tos ·pecados, con ciuc frecuentemente ultrajamos {t su Divina l\iagestad, y á fin de qne sea tambien un asilo s1111tificndo por las lá- · grimas de los que á El acudan para pensar en su co-razo,u, y obtener d•el A t,Itoir de todo dou perfecto, abuudantes grncias qae les permita ser cada dia mas perfectos, como lo es nuestro padre ~elestial.-CarecieTido de fondos suficientes, para Uevar á ~a.bo· tan s-anta obra en favor de la qtte contamos yá, cou nna casa suficieutcn1e11te e~paciosa, graci¡1s i1 la deci s-i:o n cristiana d'e 11uestro Párroco de San Miguel <le Jlave, co11 nuestra confianza, ¡mesta en el Sefior, y esperando roncho <le ia piedad de los fieles <Jnc tr, nos ha e11e()mendado:-Por tanto, venimos en autorizaros, como eu efecto os n•utorizamos á vos, Doña Antouia U. de Al le11de, para que recorra is h,s pueblos de nuesl ra J>i'ócesi-s, y vayais de puerta en puerta, solicitando la cooperaeiou de los fieles que volnntarinmcnte quisieren eroKªt" una limosna. Y desde lnego declarnmos ,¡ue concedemós cuarenta días de indulgencia á todas las personas qul', con las debidas isposicioucs, co11tribnyercu de cualr¡n iera LA IGLESIA PUNEÑA. ma ncl'a ii la renlizncion de este pernrn miento, qne el Sel1or en sus al los designios se ha servido inspirarnos, para bien de las almns por e11ya salud debemos responder. fa1 testimonio de Jo cnnl, y otorg-a11doos nuestra bendicion pastoral, mandamos <lnr y dimos las preseu tes, qne son expedidns en nuestro Palacio Episcopal de Sau Carlos de Puno, firmadas por nuestra mano, selladas con el sello de uaestraR armas, y refrendadas por 1111cstro iufrascrito Secretario de Cámara y Gobierno, e11 Pn no ú los 8 dias del mes de :\foyo del afio del Selior de 18G8.-JUA~ Al\1BIWSIO-Obispo de Puuo.-Por mandato de S. S. !lima. el Ohi1-po mi Señor.-FELIPE A. DE P1É1toL ,-Secret arío-((irmadú) Es copia fü,1 .-Co,-nelío Salazar.-Oticial ,1. 0 COLABOHAOOflES. Ln prhneru n1.h;a en e8ta Santa l¡;le8la Catedral del f»1•esbítero Dr. o. a.--ederlco P. '1e~n el 3 de ;tlayo corriente. · Hay dias clusicos para los pueblos como para los individuos, días en que su vida moral se ensa11du y se fortifica, días especialmente en que el corazon se espande y se entrega á µratas fruicioncs,dias en que la intelijencia contempla lo iufi11ito, en toda su majestad y dejándose sentir pol'_ los hombres, como eJ bien en accion, como su jé11io tutelar, que, haciendo bonansible su situncion sobre la tierra, los impele á sn supremo destino. Tal ha sido el úl tinrn Domi ugo de esta semana que aun recorremos, en que un nuevo sacerdote con su primera :\lisa solemne se inauguró en el Santnat·io, asumiendo sobre sí la augusta mi s io11 de obrero obli~aclo y activo de la viüa del Seüor y de eficaz colaborador de In civiltzacion cristiaua. ¡Loor eterno á nuestra Santa Heligio11, que, r1ara realizar sobre la tierra el pensamiento cJivino de rejcneracion moral y espiritual, posee en su r,;eno un sacerdocio, que es eterno, porque está destinado a dar vida y movimiento a aquella Heligion, y producir entre los hombres aquellas tan elevadas consideraciones! Trarcionaria á su propio corazon y n las idea~ que casi insti11ti vamen te se suscitan en la mente, el que asegurase que la concurren• cia selecta y lqcida que inundó nuestra Catedral en la funcron religiosa precitnda, con asistencia del Oignísimo y Heverendtsimo l'reludo Diocesnno, fue debida únicamente al esprritu de novedad ó al de las pura~ con1'ide.:. raciones &aciales, y que, por co11:;i~uiente, hubo un abismo incolmable entre lo ~rande y elevado que entrañaba la funcion religiosa, y las ideas y los sentimientos y las tendencias de todos los 'concurreutes. Complázcase, en bnen hora, con tan pobre pensamiento, el qne sin moral en el corazon, ni verdacten la inteligencia. condena todo lo que es bueno, se subleva contra la manifestacion de sentimíentos religiosos, únicos que aun ~011servn11 las bellas armonías del mundo moral é inteli- .1e11te. íPiedad para estravios tan compasibles, y lamentables al mismo tiempo! Para nosotros que alimentamos la fé de q' la rcligion es un sent.imiento natural en el !1ombre J mrn idea al mismo tiempo; nosotros que tenemos ta con\'Ícciou de que las verdades del catolrcisÍl10 estan . encarnadas en el corazon de todos los fieles y son el aliento vital que sostie11e su existencia; nosotros que cono-cemos que In luz desprendida del Calvario~ constituye todavía y harü eternamente la subid u ría de la infancia J la juventud de la vejez; creemos que aquella reunion de fieles, en cuyas almas se 11jitaba la aspiracion a todo lo· que es bueno _v elevarlo, o-frecia al Dios de ras misericm·ciias un voto de agradecimi:ento, porque enviaba no cultivador mas á su querida heredad, y se coofonnaba a la vez con el espíritu de la Santa Iglesia, que, regocijada y satisfecha con so nueva adquisic1on~ evocaba ante sus hijo~ y por el ministerio de nn apóstol su.Yo, el ínte[i_jente Doctor Pierola, el recuerdo de la altí:-ima v fecundhímn importancia de su sacerdocio.~ l>e esto mf'<lo, semejante reunion sirnbolizaha el puro hn1111·11aje que la <'riatur:-i rinde á su = l Creador, que con mano bcnt-ficiosa ac.tlm de éonccderle un sacerdote masJ que, representándolo por su mi 11ísterio, sostendrá y arraigerá mas y mas entre sus hermanos los fielei la verdad, el sacrificio y otros muchos bienes que constituyen los principales elementos de su vida moral. Hé ah{, por co1H,iguiente, el sentimiento dominnute de los fieles en ese dia memon1ble; hé nhí por qué sus corazones Jatian noblemente y sentian espandirsc en su existencia para su mejo,ra moral. No seremos uosolt'os, no, los que 1l1merarios pudiéramos lnnzarnos á describir el sacerdocio en toda su importancia espiritual, en toda su múltiple y fecuadísima influencia social. La Iglesia, que con el sacerdocio de Jesucristo elabora y elaborará siempre la re. generacion moral y espiritual de sus hijos· la venerable sancion de los siglos, que consa: gra su alto y reconocido mérito, ora exhibiendo, como el producto de la accion principal del sacerdocio, la mf'jora y la civilizacion de la humanidad, ora ostentando todos los monumentos de la benefice11cia v de las artes como los resultados profiruos" del je11io dci cristianismo, representado y vi viente siempre en su sacerdocio~ el voto, en fin, uniforme y constante de la sabiduria humana que, ali - mentada por la verdad del catolicismo, ha exprimido en todo tiempo la fecundisima accion sacerdotal en el sentido del bien y de la moralidad, no obstante el bostezo impotente del jeuio del mal, que se esfuerza siempre en zaherido, en oscurecerlo y en desconocer los bie11es -que ha hE~d10 y continuará hacie11do á la humanidad; todo este testimonio majestuoso é irrecusnble nos dispe11sa de com,ignnr, al res• pecto, nuestra pobre y descarnnda apreciacio11. ¿~i que otra cosa pudiéramos agregará lo que aJer tau solamente, durante la funciou religiosa me11cionada, i-e ha repetido re:;pecto del sacerdocio por el sagrado orador Dr. Piérola, tan oportuua y habilmente? ;.~o se le ha cousiderado cu su doble acciou eí-piritual Y. so~ial, y obrando siempre como el ajente pr1nc1pal de la verdadera civili7ac-ion ,. el conductor infatigable de las almas a su eter110 supremo destino"! ¿Y qué habia en todo eso '!lle 110 fuese eonforme con la eterna VERDAD, con la creencia siempre uniforme y sie~1pre constante de lodos los fieles? Verdad es que se hizo t11mbie11 merito de la contradiccion de que <:s objeto siempre el sacerdocio por parte tic las malas pasiones ., de los corazones dn11ados ó conompidos. p/_ ro, el Sumo Sacerdot1i, .lc:;ucristo, fue tambien perseguido y co11tradichu en la difusioa de su !mblime doctri'na; ¿,qué mucho, pues, que sus humildes discípulos lo sean en este si,.,lo de rebelion del mal contra el ' bie11, de Í¡1 falsía y de la infamia contra la verdad y la rPctitu<l? Y por eso ¿dejaria 11u11ca el saccnlote de llenar activamente su mi»ion y . de c~- citar en su favor los mismos _seutimieutos, la:-1 mismas consideraciones, el mismo respeto? Revolcaráse mil veces en su impotencia la detrncci.on y se confuntlira cou el poi vo, de donde ha os~do levantar su cabeza, y seguirá el sacerdocio, etnoo como Jesucri:;to, á quien lo rep!'esenta, llenando siempre su mi~iou divina y humanitaria al mismo tiempo. ¡Plegue al Cielo que peuetrado debidamente el Sr. Vega de la importancia de su elevallo ministerio, se muestre siempre <liiznn, no solo de lo que se prometen de él los fieles, sino de la fecunda esperanza que alimen~ ta el Dgmo. y fülrno. Prelado, que elevándolo al sacerdocio, quiere que sea segun Jesucristo y segun lo es él mismo, verdadero apó~- tol, por ·sus virtudes evangelicas y por sus luces, por su reconocida abuegacion y por su fecunda caritlad! Hé aquí, por consi~uiente, las impresiones y las ideas que se suscitaron en nuestra alma en la funcion religiosa aludida, cuya manifestacion, por la estampa, creemos seri de nlgun interes para los lectores de «La J~lcsia Poneña;» razon por la cual nos apresuramos á consignarlas. Puno. l\la~·o H de l 8ü8.-,1deodato.
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