.\ÑO 111. .{tt Jgl ttntñtt. PERIODICO SEMANAL. ;ft~::·_ !@ O a$a e <-W@42MttM#MPD ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNQ ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, P11110, Febrero 23 de -18ü8. Una exlJencia de ncfnaUdad. E"n la última crisis polílic~n })Ol' ]a que ha atravezado el pais, háse tradueido en sentido variado la sublevncion indige-nal de algunos pueblos de este DeparLan;ento, preconizándose por unos los medios empleados para sn pacific~cion, o increpándose por otros dichos medios. «La Iglesia Puneñan, absteniéndose de pronunciar su juicio en tan enojosa cuestion, fiel, por otra parte, á su mision de paz y de verdadera fraternidad, y aceptando tan solo el hecho consumado del desorden indigenal, se propone por hoi inquirir lijeramenle lns causas_. indicando al mjsmo tiempo sus remedios, a fin de que se mejore la con<licion de esta raza. Si en esle breve exámen necesita emplear }a.dureza del lenguaje ó se ve forzada á hacer alusioiles que pudieran parecer personales; declara anticipadamente que su objeto no es herir á personalidad alguna, y ocuparse unicamente de la cuestion propuesta, con esp'tri tu de caridad, de perfecta abnegacion y de verdadero interes por el bien procomunal. . Para apreciar debidamente la situacion moral del indígena, como la causa determinante de sus vicios en jeneral, y del último desorden con que ha torturado á los hombres de corazon y de intelijencia, no es preciso remont~rse á los terribles males que en lodo sentido hizo pesar, sobre esta raza, la dominaciou española. Una mirada retrospectiva en semejante · sentido, sin añadir nada á todo lo que existe de sabido y reconocido en la conciencia uní versal, no ofrecería inleres alguno de actualidad. Fuerza es, por lo mismo, considerar al indio sometido ya al réjimen democrático que impera, y como haciendo parte de la vida autonómica é independiente de la nacion peruana. . Es sensible, muy doloroso es tener que confesar que la raza ind1gena, esta porcion de nuestros hermanos, hijos, como los demas, de un mismo Dios, redimidos con su preciosísima sangre, dotados de la misma naturaleza moral y física, y destinad?s. al mismo e identico fin supremo espmtual y temporal, no ha reportado ningun pr0vecho de la trasformacion social y política del Perú. . El indio, abyecto y miserable, ignora:nte y preocupado durante el coloniaje, no ba cambiado nhso1nlamenLe bajo l,u j11fiueuc1a bienhechora de ]á fü~pübl ~ra. Sn inteligeneia sin rnlti\o alguno, semejan le en esto á 1rna joya ignorada y 01.rnlta, pRrmanr,~e esLac-ioni'.u•ja, dando apenas · nna dehil lnz de conocjmienlo imperfec lo c1e las cosas, incapuz de elevarse mas allá de la.mesquina esfera en quP. se encuentra, y solo propia paea aceptar, sin r.x.úmen, los errores de toda clase, que , deeorados con el nombre de costumbres ó de tradi~iones de raza,. se trusmiten de generacrnn en generacion. Su corazon que, bajo el influjo de la razon y de la luz clel Evangelio, deLiera ser el santuario del bien y de la virtud, no es mas que el tenebroso antro de pas1ones brutales y salvnjes en 1 ucha tumul- 1 tuosa y constante contra los destellos apenas perceptibles de una intelijencia casi ernbriouaria y sin fuerzas ni recurso alguno para alcanzar un triunfo. De ahí las frecuentes .escenas de escándc;tlo y ~~- desorden que se notan entre los miembros de esta rrza; de ahí sus coslnmbrescasi siempre ásperas y brutales; de ahí, por fin, aceptadas y canonizadas, entre los indios, las abominaciones ·mas repugnantes y que mas horriblemente contrastan con la civilizacion y la cultura de la raza blanca. · Ni se diga que en materias dé religion y de creencia pudieran encontrarse los indios mas adelantados, sin embargo el~ ser ellos los que mas se entreg·an á ~la solemnidad de las fiestas de todos ...los santos, y los que mas, por esta razon, contribuyen á henchir de n,umerario la gaheta de sus curas. · Un atento · observador conoce desde luego, que la religion d~l indio no es mas que ru Linaria, sobrecargada de formu] as á cual mas iod_ijestas é indecorosas .Y pn- 'ramente material. La fé del Cruci.fi.oado, en sus mas lijeros rudimenlos, y la,moral de SUr Evangelio, en sus nociones las mas simples y sencillas, no han conseguido penetrar hasla ahora en la intelijencia ni en el corazon del indio. Verdad es que recitan la doctrina; pero no se dan cuenta de ella, ni pueden discermr jamás sus verdades con precision ni con esclareci- 'miento, pues solo la recitan. porque su cura, por medio de su doctrinero, les hizo ~nse~ar, y . á ~uerza de tiempo y de pac1:nc1a cons1gmeron aprender de me- · moria. De ahí, entre los indios, conciliada siempre una solemnidad religiosa con la ~as abominable crápula y todo el sép_into de sus funestas consecuencias; pudiendo asegurarse, sin exageracion alguna, que la Santísima Cr{1z , s:imbo1o ele] ~eLer y de la pura virtud, o alguna oLr:Jt rn1úp;'3n sag rada de a] gun santo, emblema . tambien del rterno premio que Dios asiµ:-- ua ú la vjrLucl en su grado mas heroicoy üe la alta valía que tiene para con él el pa L~on~ lo de tan gr:a~ héroe , no es pára e] rnd10 en sus fest1v1dacles mas qne la JJa ten Le para sus desórdenes, una sen·ura . ' 1 . h pnutaLa á cuya sombra se entrega al vicio v á la iniquidad, v con co\1cjencia V . } ' aeaso; de que no falta á ninguno de sus deberes, ni puede ser responsable á fos conseéuencias de sus báquicas expansiones. ¿Qué le importa que disipe sus economfo,s y prepare a~,i la ruina ~de su fortuua, aniquilando el porvenir de sqs hijos? Necesita impresionar entre los suy os con la ostentosa idea de haber pasado u~ alferado de Santiago, otro y otros mil ele otros santos, y sacrifica á este pobre ídolo de la vanidad Sll salvacion, su moral, la suerte de su familia é hijos, y todo lo sagrado y resi,etáBle_' que hay j)ara' ' el Irnmbre sobre la tierru y en la eternidad . ¿Que se dirú de la instruccion intelectual del indio? Fíjese la atencion solamente en Ja rudimental, que es el pan de vida para Lodo hombre, la única luz que esclarece la noche de la existencia humana y que por lo mismo es un deber en el Estado procurarla abundan te para todos sus miembros y una 'ohligacion en todo hombre aceptarla y utilizar de ella en pró de su propia dignidad y á fin de elevarse mas allá de la condicion ele los bru..: tos; y sallará á los ojos con toda la balumba de su desconsoladora verdad, que })ara el indio no ha existido jamús la instruccion primaria rudimental, ni nadie se ha preocupado de este negocio. Nuestros hombres eminentes de Estado hánse afanado, ciertamente, c·1J.al mas, cual menos, en escoji Lar los diferen Les medios dé engrandecimiento para el país y de firme arraigo en sus instituciones para la oonservacion y el sostenimiento del orden publico. Empero, para ·establecer, pí-opagar y hacer facil y efectiva la instruccion del indio, con cuyo sudor se fecun- , da la tierra, para ofrecer páyulo á las co-. modidades del blanco, y cuya contrihu:- cion servia antes de ahora para repletar las arcas del Tesoro Nacional y sostener la vida de muchos servicios públicos) pocas veces o nunca han puesto en activi- .9-ad su capacidad administrativa. De la carencia absoluLa de instruccion primaria en el indio, resulLa que .ha _permanecido y permanecerá eternaroepte s.o- . (
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