La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

.A~o l. o Puno, Agosto 25 de 1866 . NUll. 5 ' PERTODTCO "i 0RGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE ESTA DIOCESIS. }- SEMANAL NUESTROS P.A.NTEONE ' . ! - • ~ . l., l._, '·- .r - . ~ :. Puno, Agosto 20 de 1866. El C¡tolicismo con sus ensefíanzas emi nentemente sociales, predicando el consolador dogma de' la comunion de los Santos, nos prescribe p~r !o mismo, el respétÓ y veheraci'on que debernos á los restos de nuestros hermanos que fueron. Bendice ·con santo recojimiento el lugar que deb1 e ser- , i.des de sepulcro, los conduce con fúnebre aparato á su última morada, y ordena que sea honrado como re.- 1iq uias sagradas de seres queridos, lo que una filosofía tres veces impía, e-;1p-3cta con estúpida indiferencia. · Po1; eso, los pueblos católicos, para q llienes la muerte no es bastante á romper los dulces vínculos que nos unen al padre, al hermano y al amigo, creyendo que ios frios trofeos de la Diezmadora de la humanidHd, se ü.ll :.-:1 r tn un dia, al soplo del Señor, roloc~n con religioso resp eto, y en diiíaclas tumbas los cadaveres de los que le pertenecieron, escriben en ellos [·enti,l )S epi t afios, y riegan con sus lázrim.1.s el úrhol del reconocimiento, bajo cuya sombra se cobija la mano que no ha mucho estrechábamos, el seno que un dia nos llevó, el corazon cuyo último latido acabamos de sentir. Ah! maldita, mil y una vez maldita sea esa filosofía . que hace' terminar con la muerte los sagrados deberes que la naturaleza nos impone, que 'HTanca, cruel, del fon<lo de nuestras a 111:1s, y en un instante dado, las m::..s tiernas afecciones, y que mos· trandonos, con sarcástica risa, al que ha depositado en nuestro pecho su postrer suspiro, nos dice estas desconsoladoras palabras: ·nFué, nada es, sumergido se ha en el abismo de la nada" Oh, la inteligencia no puede de- ,, orar tan monstruoso absurdo, ni el corazon soportar tamaña .crueldad. Si hay algo, que pueda aquietar la· desecha tempestad que despierta en nosotros, la contemplacion de los ojos, en que leíamos los afect os que se nos prodigaba, y que ahora velados por la muerte, solo . nos hablan el mudo idioma del dolor, es la consideracion de que pronto nos uniremos al que acaba de abandonarnos, para no separarnos jamas . Sin los católicos do0·mas de la comunion de los santos y de la resurr 'C· cion de los muertos, euya su )lime filosofia ha pasado, q uizct, desap~rcibida para nosotros, b mas terrible desesper acion seria el patrimonh e e la pobre humani'lad, y el sacrificio de unos h ombres sobre la t rna )a de otros, un hecho t,m necesario co'no laudabl e. He aquí entre tantas una razon <le la admirable confonnidntl que nuestra R eligion gun ·da con hs exigencias del corazon hn nano, y r e lo inesplicable que es ver en pobhcioncs de cuyo catolicismo no nos es posible dudar, panteones solo e 'gnos üe pueblos, que no han si lo ilu.·tr ....do" aun por la luz del Evanc'~lio. E.1 tan triste condicion se cncu ntra el de la capital y los · e c"&i ~odas las villas de esta Dióc,: sis1 que oJreccn con el nombre de cem ntei-ios, lugares que solo tien en de tales el nombre, y· dan muy triste i<l.ea de sns moradores. Arrancar esos padrones de infamia, evitar tt bs mirad- s de los extranjeros que nos visiten, lo que puede ser tL.a razon funLl .. ula de nuestro atrarn, arregl· r os campos santos, en los q· e un dia ~hemos dormir el sneuo de h •nuerte, y con nosotros seres á q uie. es ,~marnos y veneramos, de rn ser por ahora nue~· tro mas decidido cmpcuo. El aseo y orinto de .rnestros panteones, la formacion de nichos, el arreglo de todo lo que en ellos reclaman nuestro catolicismo y civiJizacion, es una empresa que reputamos tan facil como lucrativa, si a] ejecutarla se pone en práctica la indicacion que . nuestro Ilmo. Prelado hizo, en una o~sion solemne. Por lo que hace á esta capital la sociedad de Beneficen· cia es la que esta en mejores condiciones p ara emprender este trabajo, y no dudamos que sus dignos miembros se apresurará n á cumplir tan sagrado é importante deber. EE. SECCION OFICI1~L. En el expediente seguido por el cura propio de Lampa, D. D. Mariano del Mar, á fin de que se le admita la renuncia que en debida forma hace del mencionado beneficio curado, ha proveido S. S. l. lo que sigue: Puno, Abril 25 de 1866. Teniei do en consideracion las razones que aleg.. t el Párroco recurrente, y estando á lo dispuesto en nuestro decreto de 19 de Enero último · , venimos en acceder á su solicitud, con la calidad de que quince dias an• tes de separa'·se definitivamente de su doctrina, lo ponga en nuestro conocimiento, á fin de enviar un sacerdote i<loneo, que dispense en su lugar, el pasto espiritual á los fieles, y sin pe1:j uicio de que siga la convenie~1te tr nifacion ante la autoridad civil para los e 'ectos que haya lugar; y por lo que respecta ú las lefras testirnoniales, estando· o recie n llegados á esta nuestra Diócesis, ocurrase á nuestro Vicario general para que se le expidan-El Obispo-(firma~ do)-Por mandato de S. S. I. el Obispo, mi Seuor-Felipe A. de Piérola-Prosecretario (firmado). En el expediente seguido por el cura propio de San Pedro de,_Acora, D . J\fanuel Castilla, á fin de que se le admita la renuncia que en debida forma hace de la mencionada doctrina, ha decretado S. S. I. lo siguiente: Puno Abril 25 de 1866. Teniendo en consideracion las razo.. nes que alega el Párroco recurrente y estándo :í lo dispuesto en nuestro decreto de 19 de Enero último, venimos en acceder á su solicitud; con . la calidad de que quince días antes de separarse definitivamente de su doctrina, lo ponga en nuestro conocimiento, á fin de enviar un sacerdote idoneo, que dispense en su lugar, el pasto espiritual á los fieles; y sin pel'u juicio de que siga la conveniente tra-

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