mui noble espírj tu püb1ico, · han quedado plenamen le saLisfechos con el aprovec!Jamiento ele que han dado pruebas rn- . equívocas todos los dlumnos. No es du- . doso, pues, presagiar un porvenir veu L-c..- roso para la patria y para este Dep~rtarneo to, con 1a nosesion·de jóvenes que, ú un corazon hiin formado por la religion v ]a moral, ofrezcan tr:lmbien una inleli- ~encia ilustrada y nuLricla conveniente- ~iente por }03 sanos principios de la filosofia católica y las doctrinas verdaderas de los dema3 ·ramos del saber humano. ¡Honor y gloria para Puno, que recibe gozoso y satisfecho pruebas elocuentes y palpitantes al mismo tiempo del progreso real de su juventud, esperanza halagüeña y bien fundada de su futuro eng1·andecimien to! 1 c<La Iglesia Puneña)) que, como hjja del Catolicismo, ama con delirio el verdadero progreso y1 le ofrece con entusiasmo sus estímulos morales, acata tambien el mérito, le hace justicia espléndida y lo proclama ante la faz de ·la opinion pública. Cumpliría mal, pues, esta su doble tendencia, si al apreciar debidamente, como lo ha hecho, el mérit0 lle los exámenes <le los alumnos, no les rindiese un voto de solemne aprobacion y ,de reconocimiento al distinguido é inteligente Rector Sr. Reí de Castro y á sus dignos colaboradores, sus hábiles profesores; á cuyos esfuerzos combinados., á su desvelo esmera.do en cumplir su deber mas allá de todo límite. y á su vida de abnegacion., en que sin contar con otra recompensa que su propia satisfaccion y el placer de hacer el bien de su patria, por la difusion del saber, en cualquier punto que pueda realizarse, se debe el adelanto de la juventud puneña, cuya muestra la glorifica y la en·salza. ¡ Honor para vosotros, Sr.' Rector de San Carlos y Señores Profesores, porque habeis llevado vuestro deber de enseñantes hasta su grado máximo, pres~ntando pruebas de provecho· efectivo y real! Puno y toda la patria consignarán vuestros noll!- bres entre sus jénios benéficos y tutelares! ~Jl&Y.e ESTUDIOS 8013RE LOS ESTADOS-UNIDOS. (Traduccion de la «Hevue du monde <;;afholique,,.) EL El!IPÍBITIJ CRISTIA.1WO.-E1, U.&TRID.OllIO.- -EL PROGRESO RELIGIO~O• I Los Estados-Unidos al presente estan muí á la moda en Francia. Si la preo-- cupacion que exitan no es general, encuentran á lo menos poca oposicion. Los que no participan de ella, trepidan á condenarla,.mas bien que á combatirla, limitándose á hacer con indecision vagas e impotentes reservas. Por el otro lado, al contrario, es una admiracion constantej entusiasta, elevada. Algunos delicados insinuan de vez en cuando, mtii dulce- . mente, qve los Yankes dejan quizá de desear como elegancia de costumbres y de inteligencia cosas tlel espíritu; pero apeLA IGLESIA PUl\EÑA .. nas han balbuceado es La duda, se esfuerzan á disiparla, y esclaman con el coro de los fieles, que ~n el fondo todo es bello, gra11de y sublime en los EstadosUnidos. Es el pueblo fuerte é :in-iciador, el pueblo modelo, que m_ueslra á la Europa las vias del porvenir. Si los enemigos de la Iglesia 6 los escépticos foesen Llos 1:micos ~n hablar de esta rmmera, su lenguagB nos sorprendería poco: desde luego, ellos no se cuidan mucho de estar en la verdad; en seguida tienen -demasiada necesidad de creer en lu gmnde~a americana para no hacerse facilmente ilusion. En efecto, los Estados-Unidos estan constituidos sobre la ne~ gacion fundamental del derecho de Dios. Y que no se nos objete con vanas fórmulas implicando el reconocimiento•de Dios o aun del Cristianismo. Sabemos bien que el Cristianismo hace constitucionalmente parte integrante de las leyes del paú; pero hablamos del fondo de las cosas. Segun esto, nadie puede negar que en el hecho la organizacion americana no esté basada sobre la pura razon humana: es una ·obra fi.losofica que tiene por obj~to cc,nstituir una sociedad indepen{:lienle de toda fuerza Religiosa. El Jefe del Estado puede prescribir ciertas ceremonias mas _6 inenos Religiosas, y puede .ir oficialmente al Teatro el viernes-santo en hon0r de Jesu-Cristo, como lo babia hecho M. Lincol u el dia en que fué asesinado; puede decretar como M. Johnson que el 7 de Diciembre se hagá la conjesion de los _pecados nacionales; ( 1) pero él no reconocia en la Divinindad ningun derecho. Los ayunos y las oraciones ordenadas por el Presidente, tienen justamente el valor y el carácter de los homenages que Rovespierre y los hombres piadosos de la convencion querían rendir al Ser-Supremo. Ellas son aun menos obligatoriatorias. Nuestros libres pensadores jamás se han menospreciado sobre la fuerza de estos pretendidos actos de fé; jamas han elevado á este objeto la menor reclamacion. Ellos gritan, se burlan, blasfeman cuando el Papa ordena orar a los católicos; pero encuentran bueno que Mr. Lincoln, uno de los jefes de la Franco-Mosoneria, prescribiese á los fieles de tQdos los cultos y á todos los incrédulo~, ir tal dia á tal hora á los templos á inclinarse delante , del Eterno; y tenían razon, porque semejantes actos son maravillosamente propios para destruir toda creencia positiva. La esperiencia lo prueba con una autoridad que solo los devotos del progreso pueden desconocer. Los Estados-Unidos son, sobre toda otra, la tierra de la apostasía: esta poblacion de orígen europeo y Cristiano, cuenta por millones ]os individuos no bautizados. Ved ahí lo que viene á ser el Cristianismo c1tando no 6S mas que una forma del Deísmo. En esto no hai nada que pueda molestar á los racionalistas; por el contrario encuentran una fuente de · alegria y un precioso argumento: la alegria, es Dios olvidado, ultrajado; el ar~umento es la prosperidad de este pais doncle se desconocen todas las doctrinas que, segun los (f) Proclama del Presidente Júnson-Novicmbrc 1860. Crjslfrmos, hacen á las ~aciones gloriosas y poderosas. Poco l;s importa que este esplendor sea esr.lus1vamente material: ¿no son ante todo adora_dores de la materia y de la fuerza? Por aira parte los que de en trc.=- ellos se precian de pensar, pretenden que la grandeza intelectual y moral no falta a los americanos, y que si no brilla; aun, dicen, en las let1 ras, las artes y la :filosofía, tienen en cambio un rr.speto, á la ley y al derecho, un sentimiento · de la dignidad humana que los coloca mui alto. . Que todas l?s sectas d:l libre pensamiento sostengan esta tés1s, todavía una vez, es logico; pero que católicos llenos de zelo la sosteng·an igualmente, es 1.910 de los hechos mas significativos y mas dolorosos de este tiempo. Cómo no com~ prenden, no conocen estos catolicos que una sociedad nacida del cristianismo y que, á despecho de ciertas apariencias, lo ha renegado, no puede tener grandes cua- , lidades que ellos dan a la sociedad americana? Invocan los hechos; pero si los hechos parecen darles la razon, es que ellos estan falseados ó mal estudjados. Que estos apologistas del americanismo dejen de tomar á lo sério estadísticas incompletas ó inecsactas; que vayan. al fondo e1: lu_gar de detenerse en el esterior, y sus 1lus10nes durarán poco~ y veran que el regimen americano no da todavía causa ganada á los racionalistas conira el régimen Cristiano. Puede ser que reconoscan que á ejemplo de los libres pensadores, perd con mas desinteres y menos penetracion, han sido deslumbrados por el brillo de un desarrollo material. Ensayemos á preparar esta conversion siguíendolos sobre diversos terrenos en que se creen fuertes. Lo hemos intentado en otra parte a proposito de un escrito en que las cuestiones políti6as ajitadas por la guerra del Norte contra el Sud,. estaban mezcladas en cuestiones Religiosas. El carácter de la Revista no nos permite tomar aquí las cosas en su conjunto; pero nuestro estudio contendrá tres puntos importan tes: el .espíritu Cristiano, la legis- -lacion matrimonial y la situacion d!:} la Iglesia. ( e ontinuara). LITERATURA. In die. natall Nostrl Eplscopl Illmo. D. D • .Joannts A.mbrosll HueFta, ho,c amorls et -venera'1onts speclmen el off'erbnns. Sunt dies, quorum memoria non tantum grata, sed etiam perpetua hominibus esse debet, quia in illis magnum ac nobile his Deus concessit beneficium. Pastor, quo nobis fruí felicíter licet, propter suam erga nos dilectionem, et propter dotes quibus illum Providentia Divina ornare munifice voluit, donum splendidum á manu ccelesti est nobis existimandum. Ideo natalis ejus dies non prretereundum videtur, et ab oblivione nostra tantum abest, ut illum celebrare ad nos maxime pertineat. Igitur, quamvis
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx