La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

~n el reonerdo Je ellos ealá errrncl ta nnrst!'~ felicidad prest;"'Il te y del 1wn·í'11ir.. gu el pa3udo f: :;tá tl deLer, t•n;!l ph-- do, <le nuestro::> padres: en el prC's~ntn está el deber <le nosotroB, a~i como f'n el pol'veuir lo estará el de la posleridud ma:-. follz; y e3a3 tre;; époeas , esa~. Lres hist-0ria3 del debr'r, no tienen mas que un m0vil, que es la LmrtRTAD, ui mas qr..e nn fin, qu~ es el liieu popular. Ili mas que un protector, que es JJIOS! ..... . Sí, Lermanos, Dios es la salvaguardia, la fuente y raíz de lodo bien, el ineRlinguible manan, tial de 1a libertad; pries, t; donde estt.1. el espíritu del Sriior, alli mora la Libertad - Cbi sp'tr,z"tus 1Jom.ú z1·, ·/l/1,· Nbcrtos, tlccia San Pablo ti los C01fo tios. Mas, n·o _es Ja libertucl qu0. JJOS r1ieron nue.:;tros pri<lrcs, libertad para sepnrarnos del Calolicismo y sus doctrinas, porque Dios 110 puede da.rnos un bien para hacernos tnal, y ha<'erle mal; no es la li};ertaJ de d~senfrenadas pasiones, rompiendo los \'Ínculos de la mor·al y d1~ • la soc.ie<lml, porque ese es libcl'Lint1je, y es el que precisamente nos proponemos eornbaLir por medio de la razon y de los santos consejos de nuestra religion: no es la libertad de entregarse á los \·ici03 de los sentidos, á, los odios d~l eornzon, á lo..:; meaios ilícitos de adquirir, sin Yer en· nÚestro srmrjante mas que un instrumento de e~plolacion; porque es necesario mantener la lihertad en el círculo de lo -lícito y de la caridad: no es la libertad, en fin, de emanciparse de los deberes religiosos, que con tanta sabiduría establecen las sagradas escrituras y nuestra Madre la Iglesia. Si quereis pues, hermanos mios, ser lz:bres, sed fustas, como ha dicho un escritor; y si quereis ser justos, sed morales: si quereis, ulLimamente, ser morales, sed Cal6licos, siervos humildes del St•ñor de cielos y Lierra. Sujetad vuestra libertad á sus consejos y preceptos, como se sujetan á sus leyes el Sol que alumbra, la3 estrellas que hol'dan el firmamento, el agua de los océanos, el huracán de nuestras pampas, la flor y la hormiga. Todos son esclavos del Señor ¿por qué no lo seremos? Señores, seamos libres, y seámoslo en Dios: amemos la libertad en la: caridad: .le\ fé política en la fé religiosa. Entonces vereis florecer el bien social, y la Pátria amada rebosará torrentes de hienavenlurapza. Tener caridad, es amar á nuestros hermanos: diliJi'te proximum tuu-m sicut te ipsum y este amor, no puede menos que alejar los dos elementos terribles de malestar, la tim~ nía y la, anarqu)a. l)er~ocad estos dos monstruqs de la sociedad, por medio de la moral: moral en los mandatarios y gobernantes: recíproca carjdad entro ambos! IV. . Como, ~ católicos os digo, que siendo Dios Espmtu y Verdad, el mejor modo de honra~le es ser ho~rado, virtuoso; y como á crndadanos os digo: que el mejor n1odo · de honrará la pátria, es ser -libre y justo. Mas, para ser honrado y virtuoso, libre y justo, es preciso ante todo profes3r el Evangelio: en el ericontrare1s · cuanto quernis e~contrar en hien <ld ~.:Q•- razon, de las cosLumhres, <le ]as leye.i y de l~ soc1edncl. El Evangelio 1w solo es un lihr.o que tiene por oLjelo la sal nw1 0;1 <ld a] mn, sino tumhicn que dá fo v11fa á los pueblo;:;: tan sanlos y sublimes son sus preceptos , tan univer.::;ales sns rn{,xiurns_ y doctrinas. Lueg·o cuanto acabo de der1 to:::11 son verdach~s concluyentes: y S!llü, escu::lw.d lo que <l 1ce el Seüor ppr su A - p0stol-i/arn úi (}-,·,/slo Jesn per J}r11.u-- gélúwi e_qo vos .(JCn-ui: luego si sois lijjos de Jesucristo, reengendrados por el su h1 iIIlP, Evangelio, profernd la Religiou Cat6Jica. Apostólica. Romana íntegra., tribuUrndola el culto interior y ex.tP.rior con toda sumision, y confesorido · su infinita ex.celen~ia; y jam6.s apostatando de e1ln, eomo Ío hacen en el dia algunos seudofiió,:,ofos, imitadores de Lulel'o y Calvino, Housseau y Voltaire~ que son el oprnbio del mundo católico: ·sí, oid las decisiones y preceptos de la Iglesia: cumplid con todo P!3Lo, y solo as1 sereis felices. Cumpltd, pues, con todo esto. solo nsl ngradareis á ese Dios que tanto bien nos hace en darnos dias de existencia, en darnos aire y luz para la vida, razon y libertad para el alma, ir:idependen"ia, en fin, para el pneblo:-Asi tambien honrareis á esos patriarcas de la libertad ameri,·ana, que desde las regiones de lo eterno os demandun hoy, un recuerdo por sus nombres y una oracion para sus almas. Hourudlos pues! .recordándoles paro ejemplo_ perpétuo; elevando el espíritu á ' Dios con toda caridad, mis queridos hermanos; con todo fervor, dirigiendo una oracion por ellos, y abrigando en el corazon ardiente deseo de que, ya que gozaron en la tierra de la gloria humana, gocen tambien en el Cielo de la gloria eternt\ y de la bendi~ion de Dios-que á todos deseo.=AMEN. REPÚBRICA PERUANA. Diputado por la pro-t vincia de Arequipn. f Lima, Julio 18 de 1867. Sctiorcs Secretarios del Con9rcso. SS. SS. Ruego á USS. HH. tengan la bondad de poner . en conocimiento de la augusta Asamblea, los motivos que me obligan, con hnrto dolor de mi corazon, á separarme de su sellll); siéndome de todo punto imposible continuar en ella, desempeñando los_ cargos que me "Irnbia coríferido. Desechadas Jns adiciones que dehinn restringir el articulo 24 de la Constituciou, sobre libre enseñanza, quedaba por este motivo sía efecto el artículo 3. •, por cuya conserva• cion han manifestado una gran parte de los vueblos de la Repúblic'a su expresa vo~untad; espeéialmente la provincia que represento. La libertad de. ensellauza, como queda establecida, sera mas perniciosa a la moral pú• blica que la misma libertad de cultos; pues nquellu, no es mas que esta, sin la practica ntcrµa de los a~tos religiosos. la doctrina Y. dógma católiéo, bases fundamentales de nuestra creencia religiosa , pueden de hoy c·u adelante ,;er folsc:i .do-s por cualquiera pr(lfos(H. qui! se autojc cnsefüa do,·trinas opues1 a:,.,, itH,- <:ulando ctf' la i11e~re:t" n izon d<.'l i1Ha:e11\e uiño, crcen<"ins <:ontrarias n la fé (le sus p,1rlres, CJllC mas tJrde traerá.u la an:1rquia n •- liµio~a e11 PI p:ds. El pueblo Arcquipefio, al que teng-o la alt;, linnr:i. de rr.prcseutnr-, me impuso J,1 obli- ~l'lcion de t·eclrnznr tod.1 reforma fu11<i,1rne11t :1 l c¡ot mcriosr ·aqnrn su :-; creeucia~ rf'Jigio~ a~. y ) o acepte gu~toso c:- ta imposido11, porque tarnl1ie11 ernn lns mfai-. Aprob,1do el articulo :L0 de la Com;t.itucioii, en el sentido rccl iHI11HJo por lo~ pueblos, quedaba toda via de pi~ otra ame1rn1.a coutra• In rel igion,. mas tremenda en sns efectos que la tolera11cia de cultos. Esta ern la libertad <1Lsoluta de enscfianzn. Preciso fué determinar el modo de reducirla ia. sus verdaderos términos, ponié11dole por limites, la moral pública y ~a nior.il rcligiosn; á este objeto se dirigian las adiciones desechada::;, que estaban Ha madas á resta bleeer en el país In co11fiauza en su legislnciou politica, restituyendo el consuelo en el seno de las familias, que se c11cuentr~11 desoladns por la "me1rnzu que pesa sobre el lns. Dcsgraciadnmeutc nada de esto se ha te- , nido C~\ considet'acion y el principio ha quedado establecido cu la manera nbsoluta corno fué presentado. El país tendria que deplorar amargameutc !ns con~ccuencins de poner bajo el amparo de la ley fundamental, esta garantín. que socabará tlcs<l9 sus bases el buen órdc·u de la sociedad. Hábiles• oradores han defendido esta causa, y aunque JO tenia franca la Tribuna para sostener mis. upiniones, no hize uso de ella; porque carezco de las dotes de c1quellos que tienen la fortuiia de poseer el don de la (lalabra . Republicnno por carácter, y demócrata por principios, acato con verc4adero respeto las resoluciones de las mayorías; pero cuan- , do ellas están en contradicciou con mi conciencia y mi deber, no las autorizo. Esta. ha sido siempre la línea de conducttt que ha guiado mis pasos cuantas :veces he servido a la Nacion, y no debo faltar a mi propósito, porqu~ me pondría en coutradiccion con mi:; propias convicoiones. Quizá. mi ignorancia y mi ardiente dei;eo <le aleJar del pnis todo · motivo de perturbacion iuteri@r, me hagan ver peligros, .donde mis honorableg cólegas solo encuentran progreso y ventura. La idea de mis propios errores me consuela y ella me hnce creer, que la mayoría de los ilustrados legisladores del 6.7 no se hayan equivocado en u11a cucstion de tan alta importancia, que en mi concepto puede traer á la Nacion, un grave conflicto. Profundo es el se11timié11to que ubriga mi corazon al separarme de la Asamblea, de cuyos honorables miembros he recibido en di• íerentes ocasiones palpables manifestaciones de aprecio, quiza sin merecerlas de mi parte, pero, ante Ja lealtad que debo á la Provincia que represento y á las exijcncias de mi propia conciencia, no debo vacilar un . mamento en dejar mi puesto, para que sea ocupado por el suplente. Dios guarde á USS. Juan, C. .Melgar. ---__:;~--!!!!19>-~~

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