eon que ha ~irado el ~ohi e~no de la Nacion sus hieu eutemlidos rnterescs-, v en la- que preciso es· qne vaya encarnado un severo reproche á sus representantes, que traic~ionando sns sentimientos no han sabido levantar su YOZ para pedir lo que tan necesario les es.-La. _gloria- para los fieles de Puno.-E] baldon para sus infidentes representantes .. Sermon pronunciado en la Misa de gracias celebrada en el segundo· aniversario de la cO'Ilsagracion del Illm.. º Señor Dr. D. Juan Ambrosio Huerta, dignísimo Obispo de Puna,, por el Sem-etario de la Diócesis. Et daño· 1'oñis pastores juxt::r eor meum. l' os d4ré pastores segu,i mi cc,razpn. 1eremias-Cap. 3. vers. i'::-S , Illm.° Señor',----Señores. Hay momentos de tremenda amargura para los pueblos en los que el EtP.rno les hace la revelacion de sus divinos consejos, encarnándolos en el severo lenguaje de la adversidad. Ay! de los que, en tan solemnes momentos, se muestran sordos. , á la voz del Señor, y pretenden, en su demencia, burlar la terrible colera del Gielo ! Ay! ~e los que1 n? _comprendi;ndo las instrucciones del Alt1S1mo, descmoan poner en µráctica sus salvadores dPcretos. Oprimidos serán por la pesada mano del que tiene por ejecutor de su soberana voluntad al rayo destructor de diez y diez 0iudades, y cuya venganza se extiende 1 irtsl.n la séptima generacion de los trasbt'f'.fOJ'{l ~ do su ley.......... . .~F::'"OR:-No h a mrnho que anublándose n•estro ciclo, b:mos vjsto agilarsP, tu brazo airado, eu medio de desPcba tempestad, para arrebatarnos al conductor do tu pueblo; entonces, po§trados le adoramos, y nuestras suplicas, empapadas con las lág rimas del tierno niño y encanecido anciano, te arrancaron la revocacion de la sentencia fatal que ya veíamos eje1.-rntarse. Perdon, Señor, perdon, si en tan ang ustiosos instan tes cl.esconfiamos de tu misericordia, perdon, que ya te er.Lonamos el ferviente himno de nuestro profundo agradecimiento. Señores:-Pagado el tributo que dehiamos á nuestro buen Dios, precjso es q~e sep3is cómo habeis estimado er vahoso beneficio qu~ dJ ÉL recibis teis; y para que lo comprenda13 n:..e~ol', voy á hosquejaros al verdadero pas tor segu n el corazon de Dios-Bt ego daba vobis past<Yres fuxta cor ·,mewn. Y que? ¿me será darlo alcanzaros tan seña1ado favor, á mí, el mas manchado de los hijos de los hombr1"s? Sí; porque cuento con el podnoso auxilio del q11e me envía, y con la esprcial protPccion de la que os ruego sal udeis conmig o, diciendola-.'.. VE ~!ARIA. I~TRODUCC10~. Veinte v s0is 51~]0s lrnre que rl an'"'? tieipaclo na;rndor d~ la vida mortal cL Dios inmortal trazaha cou inünilah1e rasgo la fi3011omía del eterno Paslor de las almas, qtrn abandonalldo lus uoventa y nurvP ovPjas <.kbia ,·enir en poz de la humanidad que <l"sc·a1Tidda, jugeteaba á los bór<les del abismo. <,El, IJOS dice inspirado Isa1as, ararenlará remo pastor su grP,_Y, rerojPrá en s11 brazo los conleros y los llevará Pn su senon .-l;fru,t pastor J¡r,~egem szturn pasret: úz, braclt1.·o suo _ rongre_9ubit a_r¡rws, et 1."n sfr,u suo levabz't- (1) Y, romo si esto no fnna bastante, cuando lJe 2;ada la pleni lucl de los LiPm pos, hubo de cumplirse la magnífica promesa h,wha dPspuPs dP,l primn pecado que manehára la tierra, nos dice Jesus Pn el irrP.sistible lt>nguaje de sn amor-Yo soy el buen Pastor, ¿quereis la pmPba'> -yo conozco mis ovf'jas, y ellas me conocen á mí ¿exíjis al!;!;o rnas?-el buen Pa~tor da la vida por sus owjas, y yo anhelo por escribir, Pn el di->sPnruacernado libro de la cruz, la página sangrienta que revela .al rielo y á la tierra, dominados d~ encontrados sPntimientos de admiracion y de envidia, el apasionado amor que profeso al hombre. ll!JO swn pastor bornts: et cogrzosco oves 1n·as, et cognoscunt me 1nem-E,r¡o surn Pastor bonus. Bonits Pastor animani suani dat pro om:bus sitis. (2) El pincel divino diPstramPnte manejado por la mano de Jpsus ha perfrccionado el retrato d1... l VPrdadrro Paslor, seo·un su corazon; ya lo saheis, á este r, • cumple apaeen lar sus o,·.,Jas, pero ron una solicitud que sP exLiPnda hasla ecliar- . fas sobre sí, qne no P-xcln,\ a á una so]a, y que le inspire la heroica resol 11cion de sacrificar su ,·ida por salvar á ]as que le han sido P-nromPndadns. Os he revelado el plan que debo desarrollar. l. La primPra rondicion de la Yida animal es una ahuudaoie v sana alimrnlacion, por eso la primPra' de las obligaciones pa ,tora les f'S la dP, propo1·rionar un pasto fr. ·cuellte y saludahlP; pPl'O, Sr ñOT'f'S, el hombre PS intPli•i-encia v volimtad, luego los primordial~ d~\ip;rs dP ]0_s que apacientan la gTPJ ¿.,] S, ñor· <·ors}SIPn en la asid .rn r~redi,·acion, y reiLP rada di sp•nsacion de los sacrameu los, por sí, ó J or sns celosos cooperadores; voy á de, iros algo mas. · II. El Calolir-ismo, qnr tan l11Pn se pPr- !:iO 15.. a e•1 el E lú,' . .)p ' 10 -i rsti tu ' c!o r 01· N. s. J e , PX ./" :d S'iS r-r0 y1· .. L, ::' ',¡, n I . . . . l ., l . • sum:S,O!I ra ":f1 ,.,, -.,_ 't,., T C Jl,rJ O 'efjli,t'UJ}l, vestnwi. (3) Palle, en, puP:, , una lct.JlPntablP- eqn-i vocacion trdos los que sin penetrars~ del es1Jírilu de nuestra sacrosan- (l) lsaias cap. 40 v. H. (2) San Ju a u cap. 1O v. 1 1 y l 4. r:3) 4;j . Pi.. bl o á los Romauos cap . 1'2 •;. t . - ta fü•ligion se atreven á ~segurar que ella apa~a nuestra razon, impidiéndola el hbi-e vuelo po~· las regioues de lo ideal. No, S "ñores, lejos de eso, yo desafio á que se muest1·i una intelijencia que sa remonte mas alto que la del calólico, que atravezarnlo veloz los espacios, tiene foerzu baslanle en su mirada para contemplar de hito Pn hito los arcanos misteriosos de la Divinidad. Nuestra Rcligion Lodo lo coneilia: ni anula la razon haciendonos pobres dogmatistas, ni sacude el saludable yugo de la fe, reduciéndonos á la :iosensnta condicion del racionalista. Ella, lo repito, Eolo nos exije un sometimiento racional: rationabile obseq uium, vestrum. m. Despues de esto, <,decidme si no es incue.stioua.ble la sagrada obligacion que pPsa sobre los que han recibido la uncion epis<·opol, de anunciar incesanlem0nte Ja buena nueva, la nue·rn de salud, convenciendo a hi inteligencia para moralizar el cora.zon~ ¿Decidme si no les f>S preciso trepar dia por dia á 1a Cátedra sa2;rnda para expouer la doctrina católica, combatiendo los errores con que predica~ores _sin 1:1-ision inte11_lan envenenar la rntehgencia del que, rncauto, los esc\l(·ha? Lo diré de una vez, el buen pastor, á di_f~renciá del merc~narjo, l'lO purd-, perm1llr que sus oYeJas se uu~ trao de la zizaña que en nuestra épor.a especialmente crece con tanta abundancia, que amenaza ahogar la buena- yerba; por eso, sin clr~alFmtarse jamás las llama con penelra11tes silbidos ?-ácia los raros paraiPs en qn~ deban alimentarse con el ·sa.- ludable pasto de la verdad. IV. M1s HER:\fANos: ¿Sabeis por qué la desolarion ha invadido el templo' del Dios vivo? ¿por qué la abo~inacion. ha_ contami ad') hasta el allar del sacr1fic10? ¿por qn~ el loln ('arnicero ha diezmaJo el reliaño d.~l.;rn ,}·? ~h! muy doloroso esconfa::;urlo. Los pastores han cesado de cla-. mu·, y como perros mudos. no hao querido ladrar contra los enemigos del nombre drl Señor. (4) Atalayas ~e ]a rasa de Judá, temblad si d3s 'midais dar el alerta él vuestras ovejas: su sangre se _reqnerira de vuestra~ man0s-san.7uine e;us de manu tua ·r~q'U~- r tin,. (5) --Uogidos del ~eñor: no olv:de1s la a·1 ru::;tio;;a advertencia que os hacia el A JJ.:;t~l- V:e 11iilií si non evangelizavero. (6.) Ay de ml si no evangelizaret V. Satisfechas las exio-encias de la inteli ..:"''1'~Ía no está aun iumplida la mision pa-;t Jt·al. La predicaciou. por gran~e. q_ue ~e,, su eficacia, apenas alcanza á 1mmar. la obra de nuestra santificaciou, qué solo se consuma por la recepcion de los sacra- (4) JNemias cap. 25 v 34. (5) Ezechias cap. 3 v. t8. (H) S. Pablo á los Corintios Erist. f cap. 9 v. !6.
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