La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO H. (.1:•11;:aaüifH(_'O §ol?órnr \\~_ti.JL:. -------=--"TI>~~ ORGANO OFICIAL üEl GOBIEIH~O EGLESIASTIGO OE ESTA DIOGESIS • .;¡¡¡¡¡¡¡.;¡;¡¡..;;;;;¡¡;;;;¡;.¡¡;;.;..;¡;;;;;;;.¡;;;;;.;;_;;;;;;;;;;.¡;.;_,;;..;.;;..;;;;;;_,~ll.l«llaf;_.. ,.""b..;.J~;;-M..alt~~~--..... - _-·-~- --_¡ánl:.ll.¿t'i'lt~!Air~.,,_..-A.~-..... ----•-•,..,,i,-,rgp"""""',t-•-ra1t;;,;;;,-~-;.;;;;;;~¡;¡;,;;- ~ -- LA IGLESIA i:U amuENA. ramar, d0 sconocicndo el be1w:ficio, ohiclau rrum~ tamhien 1,csai· ]a prodiga mano ele su beEn la Yicla de los pncMos _,· de los indi\·ic.luos ha'i; mo1rnmtos de dolor·osa amul'- gura como .1 de purísimo pla~er, y f'n el libro de los destinos <h Puno Psta}Ja mar- <1ado el dia en que cle]Jia sentirse opri- ·mido por la pesada mano de 1a aclwrsidad. En tan solemne sitnae1on h:1 sabido cumplir, lo decimos llenos do un justo orgullo, los terribles drLerrs qw• ella le imponía. hundiendo su fren t<:> en el polvo que humedecia ~on sus láf:;rim;;is, al mismo tiempo que elevaba hasta el Cielo su corizon adolorido, demandando al Autor de la vida y de la muerte ]a revocac:ion de la sentencia fatal que ya veia ejecutarse. · Y el Señor, que tenia resuelto probar la fidelidaJ. ele su pueblo, se complacía en hacer estériles los afanosos esfuerzos que instante por instante ·empleaba el médicn y el amigo, hasta que satisfecho de su actitud y conmovido por su dolor, oLorgole el bién que dP hinojos le pcd-ía, ooncediendole con la sanidad de au -venerable Pastor la prenda de segura bienandanza. ¿Ni cómo era posible que nuestro buen Dios nos arr2ba tára al que -:ios condncia pcn· el camino que Ya hácia ÉL, desoyendo la súplica que balbuceaba el niño, formulaba atropelladamente el joven y prommciaba' con gastada voz el anciano9 ¿Cómo era dable que perdiera el huérfano su cariñoso protector, la pudorosa -d.rgen el guardian de sn inocencia, el mendigo su generoso apoyo, el jóven su maestro, el hombre su guia, el sacerdote su mo~elo; para decirlo de una vez, Puno, su Angel tutelar·? . Ah! Es ciert.9 que nuestra miope IJllrada no alcanza á comprender los arcanos misteriosos del que aplasta bajo el peso de su gloria al que audáz inten ta escudriñar su infinita MagesLad; pero ¿no es cierLo que la sanidad de nuestro Ilustrísimo Prelado es la mejor prueba de que no era concebible que ÉL nos privára de nuestro Padre y nuestro Pastor? Esta es, á lo menos, nuestra consoladora conYiccion. Entre tanto, pasad:i ya la tormon tosa borrasc_a del dolor, y vuelta á nuestros corazones que ayer no ;mas apuraban gota á gota la amarga copa del sufrimiento, la _calma y la felicidad, preciso es que estnnemos el singular beneficio que acabamos de recibir. No seamos, no, co- ~o _esos ingratos que, apenas secas las lagrimas que su pesnr les obligára á dern(>faclor. Lejos de eso, unamos entu~iastas rn1c~ Lras Yoces en el gozo, como lo hieírnos en ]a trisloza; v enlonanclo el 11imno ele mwsLro agraclecimjenlo, arranquemos rtel Srííor un sl-que nos permita vivjr 1ai-,~·os y felices anos h\iº fa sombra ben e ílea de u ncsLro amacli::;imo Pastor. En «El Pt:-l'Ll nüólicO>) 1c0rn0s lo si .... guieute: En una ro1TPs1,ondencia de Roma, fochatla el :3 de ~forza, encontramos d seLtido general del discurso 1Jronnncjado por el Papa en e] Col~gio Romano, con oc:asion de la lectura del decreto de -la Sacra Congregacion ele los Ritos, coucernientc á Ja cansa de un glorioso grnpo de .205 üelPs de amhos sexos, marLirizactbs en el Japon, de l Gt 7 á 1632. Este discmso parece que proclnjo houda imprcsiou en todos los oyen tes: «El progrPso y ]a ciYjlizscion son dos palabras cu,yo eeo llena ]a Europa en l<"- ra, y mas que ]a Europa; y _Dios permite que los hombres que tan lo ruido meten con estas dos 1pa1abras, sean los eneargados de arreglar, o 1m'jor dicho_, desarreglar (sri·egolare) lu sociedad. Pern ]a cjvilizacion y el progreso de qne se tratu, r.onsisten en echar puentes, ahrir tírneJes, establecer graneles Ylas de comunicaciones, consLruir edificios, el b:ien f'Star, los intereses materiales, ·y no, como proscribe el JeEer, difundir la reljgiÓn, defender la Iglesia. De ahí se ha seguido que gran parte de los hombres, v{enclo prosperar ese progreso y esa ciYilizacion, se han lanzado ~ los trasLornos v las revoluciones <Jne se suceden con tei:rible facpidad; de ahí se lia seguido tambien, que gran parte de los hombres se encuentran en nn estado lamentab]e. Tal es la civilizacion, tales los progresos de 11110stra época, separados <le nuesLra fé. La Iglesia tiene tambien ella su civilizacion y... su p·rogreso muy diferentes, pues sus fines son diametralmente opuestos á los fines de sus enemigos. «El progreso ele la f~ consiste para los cristianos en elevarse de virtud en virtud, ,ibimt de virtute úi vfrtutem.,, hasta la union perfecLa con Dios, y encuentran infaliblemente ahunclan tes auxilios en su camino, que es el que conduce á la vida, á la e terniJnd, q-zá · duát ad útam , vitani eterna1n, se sienten penetrados ele ese espíritu~de fuerza y generosidad que los pone en estado de no temer ni el encarnizamiBn to tle sus ad.. rnrsarios, ni el doJor do los snplicios . m prop:::-cso c1P la t~ rr~ducc las :poJerosas lf'giones d~ los murlll'('s .. _E=-,to es lo que nos reune hoy·en este s1t10 . ¡Cuúnlos márLires han ~erramado su san~re! ¡Cuántos jovenes han espuesto sn v1da por hacerse propagadores de la fé! Bien JJO poJemos aplicarl~s es tas palabras que canta la Iglesia eu el 1nmno de los InoceD tes; Srdcete ji ores ·maí'll1wn! pal?m's roron·t's 1ucl-t'te! ·Oh grandezas de Dios( ¡ Oh Lriunfos ele su <~Ta-· cial 0 cc¿.Qui1)n lrnh~Pra P?Jiclo :imaginar que en ol .Japou, ese nnp~no ele pag·anos, y de pagai~~s tan p~rsegmdorcs de la fé que no perrrnLrnn ú mngun hombre abordar en s~1s playas ~iu hollar el signo de fo redenc1on, 1us obras de la fé se habrian conserYad~ en el misterio _duran_Lc siglos y siglos? Pero lo que D1~s qmere se cumple, pues Lodos los acontec1m1e11Los están en su mano, y el los arregla. En el árbol do ]a C~uz fueron escritas esLas palabras: Jesus 1~ a~rwenus 1·ex Jud«on1.,m . Los prfoc:~ pes, l_os_ sacertloLe~, los escribas y ]os fariseos pidieron ú Pilatos que horrase para poner en su lugar que Jesus se l1aúia did,o rey <le los .J udi?s. ¿Ql:i respontEó P:ilalos? Lo qnc he escrito esnlLo esLó: Y un Pa - clre ele la Iglesia, comentando ingeníosal~~n te esta~ ~a.labras, nos ~ns:✓ iIJ qu~: Id~o J datu,~ du:r:tl. Q'({.od SCi'IJJSt, srnp1; qma .Deus d1xcrcr/: Q1~od rlái dzxt', es Lo es qno lus palabras de D10s no se borran. Y el l1echo del Gulgota lo vernos reproducirse Pll lo que Bos sucede, pues esLe Jesus de Nazar-cLh había dicho tambien: Reqmtm 11u;-wn 110n est de hor 1nundo; por lo cual Jebe en tenderse que no babia recibiclo su reino <le 1os hoJTibres, sino de su Padre celestial. Es pues rey de Jerusalem, rev de Roma y del mundo, y lo ha sido v f'o serú hasta la eonsumacion ele los si o·lo~ b ~ • cqAh! recomendemos á eslos múrtires, ú íin de que, en los tiempos que corren, nos inspiren el rnlor I iecesario aquí y fuera de aquí. Demos las gracias á la bondad divina porque consei·va portentosamente la union del ep:iscopaclo con el centro ele la uu:idad. Esta union nos da la fuerza para prevalecer constanlemcn te contra- uuAstros enemigos. Y cuando Dios vea que los rigores ele su jusLicja se han aplacado, que nuestros pecados esLán lavados, se acordara de su misericordia y cambiará nuestl'O dolor en jubilo. «Este cambio no se puede obtener sin embargo con ünpacienc:ia y murmmacio.:.... nes, sino con corazon contri Lo -y espíritu hurnil<le. I ccRoguemos pues á Dios que nos consue1e y que forliíique nuestra esperanza_ con su hendicion. Que el raclrc, el Hijo

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx