veces más acaudalados que los segundos, pero no estaban tan bien representados en la asociación como ellos, que tenían una clara mayoría, ya que eran el 80% (ciento sesenta) de la totalidad de los miembros. Los mayoristas compraban mercaderías extranjeras y las vendían a crédito a los minoristas, quienes, a su vez, las revendían a los buhoneros y mercachifles de todo el país, en zonas urbanas y rurales (Gootenberg, 1985, pp. 168170). A despecho de sus diferencias tanto en materia de ingresos como de intereses comerciales, mayoristas y minoristas no estaban tan divididos como podría parecer, ya que dependían unos de otros en lo concerniente a abastecimiento, clientes y crédito, y practicaban una especie de «especialización flexible». Los dos grupos colaboraban entre sí y con frecuencia incluso fusionaban e integraban sus empresas horizontal y verticalmente para reducir el nivel de incertidumbre y los costos de transacción entre ellos91. Los miembros del Tribunal del Consulado eran un grupo socialmente cohesivo, en el que las oportunidades de vida de cualquier comerciante dependían en parte del éxito o el fracaso de quienes lo rodeaban. Y esta es una de las principales razones por las cuales su asociación perduró tanto tiempo y logró sobrevivir al caos y la devastación provocados por las guerras de la independencia y décadas de incesante contienda civil durante los primeros tiempos de la república. La gobernanza del Tribunal no era un ejemplo de manual de democracia cívica, pero, si juzgamos por los numerosos documentos que han llegado hasta nosotros, era bastante igualitaria y participativa. Sus miembros elegían anualmente por votación una junta directiva, compuesta de treinta de los más experimentados y comprometidos asociados, aquellos que habían demostrado mayor civismo con otros miembros y participaban con más empeño en los asuntos de la asociación. Los integrantes de la junta seleccionaban a los funcionarios ejecutivos de la entidad. Habida cuenta del gran número de miembros de la junta, la frecuencia de las elecciones y el sistema de rotación de los funcionarios ejecutivos, la mayoría de los asociados del Tribunal tenían la oportunidad de conocer cuáles eran los deberes que debían cumplir los dirigentes, así como de vivenciar las demandas impuestas a las bases, responsables de controlar a sus representantes y hacerlos rendir cuentas de sus decisiones. Los documentos de la asociación dejan ver que las elecciones anuales eran bastante competitivas: los asociados hacían circular petitorios, organizaban protestas y presionaban a los candidatos para que se expresaran a favor o en contra de tal o cual cuestión. El poder y la influencia estaban 98
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