descentralizados y repartidos de manera más o menos pareja; por lo común, mayoristas y minoristas tenían igual representación en la junta directiva, y si bien con el paso del tiempo el equilibrio se modificó ligeramente, no hubo vuelcos bruscos. Debe admitirse que los asociados del Tribunal estaban divididos acerca de una serie de problemas, pero estos tenían menos que ver con los ingresos y la especialización que con cambios en las oportunidades de negocios y el acceso al Estado, diferencias que, por importantes que fueran, se mantuvieron bajo control gracias a la cohesión cívica de los integrantes de esta asociación. Las distintas delegaciones del Consulado solo incluían a un pequeño porcentaje de todos los comerciantes del país. Sin embargo, como controlaban muchas de las más importantes redes comerciales y crediticias de la nación, sus prácticas tenían una profunda repercusión en toda la vida económica. Sus redes se originaban y también eran más densas en Lima, la capital y centro comercial del país; en Trujillo, al norte, y en Arequipa, al sur. Los lazos comerciales se extendían desde estos tres puntos al resto del país, y vinculaban en su trama pequeñas y grandes ciudades, entre ellas Cusco, en el altiplano andino, un centro manufacturero, y la zona circundante a Junín, en el altiplano central, una región de producción agrícola, además de varios pueblos mineros, por ejemplo Cerro del Pasco y Yauli, más alejados. El crédito y los bienes circulaban de uno a otro lado entre los miembros del Tribunal instalados en las ciudades y los residentes rurales que no estaban asociados a él, generando una larga serie continua e ininterrumpida de transacciones a la que se incorporaban miles de hombres de negocios, cada uno de los cuales dependía, en lo financiero y otros aspectos, de los adyacentes a él en la cadena (Flores Galindo, 1984, pp. 63 y 64-68; Gootenberg, 1985, pp. 168-169 y 187 ; Kruggeler, 1993, pp. 53 y 78). Vistas desde arriba, estas redes tenían forma piramidal, con los doscientos o trescientos miembros del Tribunal del Consulado en la cima, seguidos de algunos miles de comerciantes regionales en el sector medio y alrededor del doble de mercachifles y buhoneros en la base. Los lazos sociales y comerciales entre la asociación y quienes no pertenecían a ella eran casi tan densos y complejos como los que existían dentro de la entidad entre sus miembros, aunque las relaciones que se desplegaban entre los dos grupos eran nítidamente diferentes. Dentro de la asociación, los miembros forjaban entre sí lazos de gran intensidad cívica, pero fuera de ella contribuían a la situación opuesta, la difusión de prácticas 99
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