Antes de 1850, y por doquier, la violencia militar dificultaba cada vez más que la vida asociativa asomara en el horizonte. Por lo demás, como el paisaje público seguía siendo relativamente yermo y carecía de grupos voluntarios, los límites entre la vida civil y la vida militar eran vagos. Ciudadanos y soldados se inmiscuían en sus asuntos recíprocos, y como consecuencia la vida diaria era desagradable, brutal y breve. PRÁCTICAS ASOCIATIVAS EN LA SOCIEDAD CIVIL La sociedad civil estaba principalmente poblada por asociaciones procedentes del pasado colonial, y los gremios de artesanos y las cofradías religiosas tenían un papel protagónico en la vida cotidiana de la capital del país, Lima, así como en las provincias. Gremios de artesanos y sociabilidad plebeya Los gremios de artesanos eran restos socioinstitucionales del pasado colonial, y si bien habían logrado trasplantarse al suelo republicano, no eran pocos los inconvenientes con que tropezaban para adaptarse a la sociedad poscolonial. A mediados de la década de 1830, Lima tenía la mayor cantidad de gremios (cuarenta y cinco), seguida de Huancayo (treinta y cuatro), Arequipa (veintisiete) y Cusco (dieciséis), que daban empleo a un número importante de artesanos y grupos plebeyos en esas grandes ciudades (Rivera Serna, 1959; Gootenberg, 1981, pp. 230-231; 1992, pp. 67 y 338; Kruggeler, 1993, pp. 29 y 41-45; Chambers, 1992, pp. 99, 121 y 125)80. En contraste con los de Europa Occidental, los gremios de Lima empleaban, además de artesanos, a trabajadores no calificados, así como a ladrones de poca monta y delincuentes curtidos. No eran cuerpos corporativos cerrados compuestos de artesanos calificados, y debido a su carácter socialmente incluyente tendían un puente entre los grupos marginados y excluidos y la sociedad civil. En contraposición a los artesanos franceses, tal y como los estudió William Sewell, Jr. (1981), los artesanos peruanos no establecían lazos fuertes, una identidad común o un vocabulario compartido, y se identificaban menos con sus gremios que con sus barrios. Los gremios eran uno de los pocos lugares donde se entablaban con cierta regularidad amistades interétnicas e interraciales, que contribuían a reducir la segregación de la vida pública. En Lima, un pequeño porcentaje 85
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