La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

En 1808 el ejército francés invadió España y capturó al rey, provocando con ello una crisis monárquica. La plebe de todo el país se lanzó a las barricadas en defensa de su nación y se congregó en torno del parlamento rebelde de Cádiz y la Constitución liberal, la primera de España. En contraste con lo que afirman algunos estudiosos, los movimientos anticoloniales que surgieron en el Perú entre las décadas de 1810 y 1820 debían su forma, en lo primordial, a la dinámica local y no a los acontecimientos recientes en la península69. La respuesta de una gran cantidad de peruanos consistió en proclamar su lealtad al monarca español, aunque esta vez, en contraposición a su situación anterior de súbditos coloniales, lo hacían porque se consideraban adultos. Los movimientos de rebelión que se desataron en el Perú provenían de redes interpersonales más que de los ayuntamientos, como en el caso de Nueva Inglaterra; de clubes políticos, como en la Francia revolucionaria, o de las sociedades de corresponsales, como ocurrió en Gran Bretaña (Anna, 1983; Rieu-Millán, 1990; Guerra, 1992). En el Perú y otros países de América Latina la vida asociativa había sido demasiado débil para proporcionar a los rebeldes un escenario para sus movimientos. Los movimientos rebeldes que analizamos a continuación mostraban varias diferencias con respecto a los incontables disturbios y alzamientos que se habían producido en el período colonial: eran multiétnicos, policlasistas y plurirregionales en su composición social, relativamente duraderos y estructurados, y estaban constituidos por una facción civil y una facción militar (Katz, 1988). MOVIMIENTOS PERUANOS Los peruanos querían seguir siendo un reino colonial de España. Sin embargo, los generales Simón Bolívar y José de San Martín invadieron su país y en 1824 los forzaron a declarar la independencia. Antes de entrar con sus tropas a Lima, la capital, el general San Martín publicó una proclama en el principal diario de la ciudad, en la que explicaba a la élite local las razones de su actitud: el orden de la justicia tanto como la seguridad común me precisan a adoptar el último de los recursos de la razón, el uso de la fuerza protectora. […] El resultado de la victoria hará que la capital del Perú vea por la primera vez reunidos sus hijos eligiendo libremente su gobierno y apareciendo a la faz del globo entre el rango de las naciones (1819, p. 142). 69

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