Esta tensión entre la fe racional y las pasiones indómitas no era solo un dilema individual; se trataba asimismo de un elemento constitutivo del sistema mundial católico, tal y como se lo expone a continuación en el diagrama 2.1. Desde una perspectiva católica, el mundo estaba dividido en tres regiones, núcleo, semiperiferia y periferia, y el lugar de un país en el sistema lo determinaba la capacidad de su pueblo y su gobierno de equilibrar la fe racional con el obrar humano. Diagrama 2.1. El sistema mundial católico Los imperios de España y Portugal eran los únicos países que habían logrado equilibrar ambas dimensiones, y se habían ganado así un lugar en el núcleo del sistema, donde prevalecían la gracia, la prudencia y la moderación52. Al pasar del núcleo a la semiperiferia y la periferia, se comprueba un desequilibrio gradual de la relación entre fe racional y obrar humano. Si bien los latinoamericanos eran católicos devotos, vivían en la semiperiferia. Los pueblos coloniales eran demasiado apasionados para ejercer la facultad de la razón. Una vez que hubieran aprendido a disciplinarse, podrían ingresar al núcleo y ocupar su lugar junto a los creyentes españoles y portugueses. Francia, los Estados Unidos y Gran Bretaña estaban en la periferia del sistema. Con anterioridad a la revolución de 1789, Francia se situaba cerca 53
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