La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

Los sacerdotes y alcaldes suelen oprimir a los indios con exigencias de servicios e impuestos. Cuando los dos representantes de un distrito están unidos, mayor es la aflicción de los indios. Si riñen, hay un repelente torrente de quejas del cura párroco, que ventila su enfado contra el funcionario haciendo que sus feligreses indios presenten denuncias contra él (1960, pp. 56-57). En las zonas rurales, el faccionalismo mezquino servía para refrenar el poder de los funcionarios y sacerdotes locales y mejorar las oportunidades de vida de los indígenas. Los indígenas también tenían acceso a los tribunales locales y los utilizaban con frecuencia a fin de proteger sus tierras comunales y sus derechos consuetudinarios contra la amenaza de terratenientes codiciosos, alcaldes afanosos y curas corruptos42. Aunque litigar era un asunto costoso y consumía mucho tiempo, y los alcaldes y los sacerdotes a menudo lograban impedir que los denunciantes llegaran a los tribunales, es innegable que el sistema judicial era beneficioso para los residentes rurales: «lo sorprendente en el desempeño de los jueces tardocoloniales no es la cantidad de tierras que expropiaban a los indios y otros campesinos, sino la frecuencia con que confirmaban los derechos de los desposeídos y, en especial, de las aldeas propietarias de tierras comunales» (Van Young, 1984). El sistema judicial de América Latina era sumamente desarrollado y habría sorprendido a cualquier jurista angloamericano de la época. Los pueblos coloniales conocían sus derechos de propiedad y privilegios corporativos y se valían de los tribunales para defenderlos. El tribunal supremo (la Audiencia) y los tribunales de distrito tenían un lugar clave en la sociedad colonial y hacían que los latinoamericanos fueran tan dados a los litigios como los ingleses. En América Latina, como en Gran Bretaña, el sistema judicial contribuyó a la estabilidad sociopolítica al alentar a los pueblos coloniales a individualizar sus luchas, en vez de expresarlas colectivamente al margen de los canales jurídicos propuestos por el Estado. Las rivalidades socioadministrativas y las disputas jurídicas entre los funcionarios estatales y los grupos coloniales parecen haber contribuido a la descentralización del poder. Pero una observación más detenida permite señalar que los cambios más significativos en el poder siempre se produjeron dentro del marco institucional del Estado absolutista colonial. El sistema de pesos y contrapesos que se desarrolló en América Latina servía en lo fundamental para transferir el poder horizontalmente de, 45

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