La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

piel clara y otro para los coloniales de piel oscura. Se otorgaron derechos liberales a los miembros del primer nivel, pero se negaron a los del segundo. Para resistirse a este tipo de democracia de castas, los indios se apartaron de la vida pública y se retiraron a sus aldeas, templos religiosos, clanes familiares y otros ámbitos que formaban parte del dominio comunitario: «la ruptura decisiva en la historia del nacionalismo anticolonial se da cuando los colonizados se niegan a aceptar la pertenencia a esa sociedad civil de súbditos […] y construyen […] un ámbito muy diferente: un dominio cultural» (Chatterjee, 1993, pp. 237238). El dominio comunitario fue para los indios anticoloniales un lugar donde podían cultivar y «reinventar» sus tradiciones y utilizarlas para poner en tela de juicio el liberalismo británico, que, en virtud de sus supuestos racistas, elitistas y evolutivos, consideraban no menos «particularista» que el suyo propio. Los grupos anticoloniales de la India se dividieron en la década de 1890: un gran número de ellos era partidario de mantenerse en el ámbito comunitario y oponer una resistencia cultural a los británicos, mientras que los demás propiciaban el ingreso a la sociedad política para tomar control de sus principales instituciones: el poder judicial, el ejército, la burocracia, etcétera. Este segundo grupo organizó el Congreso Nacional Indio y utilizó las mismas nociones liberales (igualdad, justicia, libertad, racionalidad, soberanía) que había aprendido de los británicos a fin de conquistar la independencia en 1947. Tras esta, el Congreso pasó de ser un movimiento de masas a ser un «partido de Estado», y durante los siguientes cuarenta años gobernó la India, legitimándose mediante el uso de muchos de los argumentos raciales que habían utilizado los británicos. Los políticos y funcionarios afiliados al partido se autocalificaban de «modernos», «nacionalistas» y «racionales», a la vez que describían a la ciudadanía en términos opuestos: «supersticiosa», «provinciana» e «irracional»35. A juicio de Chatterjee, los funcionarios coloniales y poscoloniales siempre se valieron del Estado con el objeto de impedir que la sociedad civil se autonomizara y permitiera a los indios tener un mayor papel en la vida pública. Según Mamdani, la experiencia africana con la sociedad civil fue muy diferente. En esa parte del mundo, los funcionarios coloniales pudieron penetrar en el ámbito comunitario y controlarlo como nunca habían podido hacerlo los británicos en la India. Para lograrlo, los gobernantes coloniales 35

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