La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

invenciones y cualquier otra cosa que pueda ser de interés moral, material o científico para sus miembros» (citado en Vásquez, 1976, pp. 358-359). Los artesanos de Lima, Cusco, Arequipa y otras ciudades tenían sus propios periódicos. El jefe de redacción de uno de ellos señalaba: A partir de ahora dejaremos a un lado nuestras herramientas de trabajo, aunque sea por un momento [para publicar nuestro periódico]; el trabajo tal vez nos provea de sustento material, pero el objetivo de nuestra publicación es proveernos de alimento moral, que hasta ahora nos ha faltado. […] Nuestro periódico aspira a representar el punto de vista de los artesanos en todos los debates públicos, sobre todo los relacionados con nuestros intereses. Defenderemos nuestras opiniones en público contra los que procuran subyugarnos. […] La elocuencia es un don, pero no hace falta para formar la opinión pública. En todo caso, [los dirigentes políticos nacionales] siempre la han usado para manipularnos, y no para mejorar las cosas (El Artesano, 1873b, p. 1). Al distinguir la mera «elocuencia» y la opinión pública, los escritores artesanos trataban de establecer su propia credibilidad, a la vez que cuestionaban la de la élite. Las mujeres de la élite de Lima publicaban varios tabloides y también llegaron a formar parte de la redacción de varios importantes diarios. Escrito por y para mujeres, La Alborada, entre otros tabloides, era el adalid de la causa de la emancipación femenina. Sus redactoras exigían igualdad en «la vida civil y política» y llamaban a poner fin a la «tiranía» en la vida doméstica (Delgado, 1875, p. 29). También exhortaban a las mujeres a «participar en asociaciones […], dado que esta es la única manera de revolucionar la sociedad» (Gonzales de Fanning, 1892, p. 289). Las integrantes del salón feminista Veladas Literarias presionaron al jefe de redacción de El Correo del Perú, uno de los diarios más influyentes e Lima, para que contratara a una mujer como redactora (Denegri, 1996, pp. 130-131). Los artículos de esta sobre la «cuestión femenina» serían los únicos que llegaran a una audiencia masiva compuesta de hombres y mujeres. La Sociedad Amigos de los Indios refutaba la interpretación de la élite terrateniente y el ejército según la cual el levantamiento indígena que había estallado en 1867 en media docena de comunidades del departamento de Puno, en el sur del altiplano andino, era una «guerra de castas» que tenía el objetivo de exterminar a todos los criollos de piel clara de la región. Además de reunir información sobre el levantamiento y las condiciones locales de los indígenas en la zona, la Sociedad publicó 234

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