La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

funcionarios del Estado y los gerentes de la economía la han «colonizado». Su desaparición socava los cimientos morales y sociales de la vida democrática. Los estudiosos del segundo grupo atribuyen similar importancia a la sociedad política4. Según su entender, la participación en elecciones, partidos políticos, grupos de interés y movimientos de masas brinda a los ciudadanos una oportunidad de influir sobre los funcionarios gubernamentales y utilizar los recursos institucionales a su alcance para mejorar las posibilidades de vida, al permitirles quitar a los «pocos» privilegiados parte de su poder socioeconómico y cultural y repartirlo entre los «muchos». La actuación de concierto posibilita incluso a los ciudadanos pobres y marginados usar el poder político para democratizar la vida pública. Sin embargo, en opinión de los estudiosos de este grupo, los ricos y poderosos han sido mucho más exitosos en el control de la arena política. Han logrado controlarla al organizarse en grupos de influencia y valerse de sus recursos económicos para apoyar a tal o cual candidato parlamentario o presidencial, debilitando la capacidad de hacer lo mismo de todos los otros ciudadanos, que se dejan ganar cada vez más por la apatía y en muchos casos abandonan la sociedad política. Un tercer grupo de neotocquevillianos sostienen que la sociedad económica es el basamento de la democracia5. El capitalismo de mercado, afirman, contribuye a descentralizar la riqueza y con ello proporciona a los ciudadanos el poder que necesitan para defenderse de los funcionarios estatales y preservar la libertad en el mundo moderno. Las sociedades impulsadas por el mercado también sobresalen por su capacidad sin paralelo de moderar las diferencias raciales, étnicas y religiosas al imponer a los ciudadanos el respeto de las leyes de «la oferta y la demanda». Aun cuando el mercado no logre cumplir todo esto, tiene sus propios mecanismos incorporados que lo llevan a corregir automáticamente sus imperfecciones. Sin embargo, de acuerdo con los críticos, la proliferación de grandes corporaciones y firmas multinacionales a lo largo y lo ancho de la sociedad económica ha provocado la centralización y monopolización de la riqueza y otros tipos de recursos materiales y simbólicos, lo cual imposibilita a los ciudadanos el ejercicio de la democracia en ese ámbito y en cualquier otro terreno público. Un cuarto grupo de investigadores argumenta que la esfera pública es el eje central de la vida pública6. La deliberación en público sobre la base de «reglas universales» permite a los ciudadanos exponerse a puntos de vista 22

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