La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

1858c, p. 2; 1858d, p. 2; 1868c, p. 2; 1866c, p. 2). En palabras de Manuel Pardo, el futuro presidente de la república, los clubes son nuestras escuelas políticas. Ellos enseñan a la nación cómo organizar su poder social y su opinión pública y cómo utilizarlos a fin de conquistar [el poder estatal]. [Los clubes] inician a los ciudadanos en los misterios del autogobierno […], transformando su voluntad en un motor de cambio (1871b, p. 2). Esos clubes modernizarían la vida política así como la máquina de vapor había modernizado la vida económica. El Partido Civil tenía cientos de delegaciones locales a lo ancho y lo largo del país, cada una de ellas relativamente independiente del resto. Los clubes que constituían esta laxa organización que cubría la nación como un paraguas tenían escaso contacto entre sí, y aún menos coherencia política. En palabras de Pardo, su candidato presidencial: El Partido Civil cuenta entre sus miembros a hombres de opiniones diversas, diferentes y a veces hasta contradictorias. A pesar de sus diferencias, todos concuerdan en un único punto fundamental: la necesidad de llevar a un civil a la cabeza del Poder Ejecutivo y utilizar medios constitucionales para transformar la sociedad. […] Por eso en nuestro partido hombres de ideas muy avanzadas se sientan al lado de otros que las tienen retrógradas e incluso reaccionarias (El Comercio, 1872b, p. 2). En 1871 el Partido Civil organizó un mitin público en Lima, al que concurrieron más de seiscientos de sus miembros de base. Carmen McEvoy estudió el medio socioocupacional del que provenían y comprobó que había artesanos (35%), pequeños tenderos (25%), oficiales militares (11%), oficinistas (10%), empleados públicos (7%), agricultores (5%), estudiantes (4%) y otros grupos (3%), incluyendo pescadores, escribidores y aguateros (McEvoy, 1994, pp. 284-285). En la conducción del partido se codeaban funcionarios gubernamentales, terratenientes y comerciantes acaudalados. Como en todos los otros clubes electorales surgidos en la segunda mitad del siglo, las relaciones sociales entre los afiliados del Partido Civil se basaban en el clientelismo. La descripción que Lewis Taylor hace de la vida política en la ciudad provinciana de Hualgayoc es pertinente para comprender las prácticas electorales en todo el país: Si bien había divisiones en términos de clase, lo más habitual era que la población decidiera sus lealtades sobre la base del conocimiento personal o la conveniencia social. […] La sociedad [peruana] estaba […] verticalmente segmentada en lo 217

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