La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

Ayacucho y Arequipa. En su informe instaba al Estado central a suministrarles fondos (González de la Rosa, 1869). El presidente y los miembros del Congreso ya habían aprobado un proyecto de ley que asignaba a las municipalidades una parte de los ingresos obtenidos por el Estado con la reciente venta del guano. Sin embargo, la mayor parte de esos fondos se utilizaron para subsidiar a los municipios más ricos del país, habitados por criollos de piel clara, y no a los más pobres, cuya población era principalmente indígena. Los integrantes del gobierno municipal de Cusco se quejaron amarga y reiteradamente de esta situación, sin éxito alguno: Si todos somos iguales ante la ley, todos nuestros compatriotas merecen entonces […] compartir los mismos sufrimientos y placeres. […] Desde que nuestras islas de guano comenzaron a rendir fabulosas cantidades de dinero, el Congreso, que tiene la responsabilidad de financiar las obras públicas y otros proyectos relacionados con las necesidades de nuestros compatriotas […], ha privado [a Cusco y los otros departamentos andinos] de la parte que les correspondía […], a la vez que asigna enormes sumas a las municipalidades de Arequipa, Tacna, Lima y el Callao (Mesa, 1864, pp. 2-3). Aun el obispo de Puno, José Ambrosio Huerta, que se había opuesto a la creación de municipios debido a la confiscación de los fondos de las cofradías, una medida que debilitaba a la Iglesia, recurría ahora a argumentos religiosos en defensa de la vida municipal en los Andes: ¿Le sería grato al Perú verse transformado en Nación comercial como Inglaterra, teniendo que presenciar al mismo tiempo el horrible espectáculo del pauperismo? Casi no hay país protestante que no se sienta trabajado por esta tremenda enfermedad desconocida antes de tres siglos (Huerta, 1867, p. 5). El principal problema, empero, no tenía que ver con el regionalismo o la religión, como afirmaban los funcionarios de Cusco y el obispo de Puno, sino con el racismo. La mayoría de los peruanos de piel clara vivían en Lima, el Callao, Arequipa y Tacna, en tanto que la mayor parte de los indígenas vivían en Cusco, Puno y Ayacucho, departamentos que constituían la llamada «mancha india». El gobierno central utilizaba las municipalidades con el objeto de establecer un sistema dual de administración, que por un lado daba autonomía a los criollos de piel clara y por otro estaba destinado a impedir que los indígenas participaran en la vida pública. 213

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