La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

desocupados y los sobrinos e hijos bon vivants. Las relaciones sociomorales entre todos ellos eran relativamente igualitarias, excepto en la cima: las relaciones entre todos los demás y el patriarca y los propietarios de cada empresa familiar se basaban en el patronazgo. Estos clanes eran muy cerrados y aislados, por lo cual era muy difícil entrar o salir de ellos. Aunque los hombres de la familia controlaban la vida comercial, las mujeres eran responsables de mantener la cohesión social en el clan y socializar en sus normas a la generación siguiente. Joaquín Capelo, un importante reformador de la época, criticaba los clanes empresariales del Perú, pues los consideraba uno de los grandes obstáculos a la difusión de la comercialización y el desarrollo de un mercado nacional: En Lima […], el jefe de esta tribu [la familia extensa], por mucho que trabaje, no puede jamás, por el camino honrado, lograr recursos para tanta gente. Es allí donde reside, como en ninguna otra parte, la causa constante de la miseria de Lima y de la corrupción política de ciertos hombres. Por cada individuo que trabaja hay diez ociosos que viven a sus expensas […]. Extendiéndose la familia en una esfera tan dilatada, no respeta en su límite, ni la división general de la sociedad, en clases inferior, media y superior […]. [El apellido de lustre temporario] que se acaba de extinguir de la vida activa no desaparece sino refugiándose antes en los hospicios, en los asilos, en las pensiones de gracia, en las becas de los colegios […]. Los Estados Unidos de Norteamérica han llegado a grande altura porque la familia, allí, en ese gran pueblo, está solo constituida por los padres y los hijos menores; todo lo demás está segregado (Capelo, 18951902-3, pp. 259-264). Al alentar a los miembros a minimizar las diferencias socioeconómicas y valorar las basadas en la reciprocidad, estos clanes familiares quizás erosionaron, pese a su naturaleza autoritaria, la jerarquía de estatus dentro de la élite, y con ello le permitieron unificarse y ser cohesiva. Bancos comerciales y papel moneda El primer banco comercial del Perú, el Providencia, se fundó en 1862 en Lima, y tras él se establecieron otros dieciséis en los siguientes quince años. Diez de esos bancos se instalaron en el interior entre 1870 y 1873. Lima se convirtió en el centro financiero del país, pero la diseminación de los bancos a través del territorio nacional significó crédito y préstamos a los propietarios de grandes plantaciones de azúcar y algodón y a pequeños agricultores de distintos lugares148. Los bancos eran sociedades anónimas 192

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