Católica Peruana, 1869, p. 9). A pesar de ser autoritarios, la Sociedad y el Círculo organizaban a veces marchas callejeras, una estrategia ideada por los grupos democráticos y basada en su concepción de la «soberanía del pueblo». Esta fusión de prácticas autoritarias y democráticas en ambos grupos es un ejemplo más de la naturaleza híbrida de la vida pública en el Perú. El ingreso a la Sociedad y el Círculo era relativamente abierto, pero no muy igualitario. Los candidatos comprometidos con los objetivos del grupo ingresaban a prueba durante varios meses y luego, de aceptárselos, alcanzaban el estatus de miembros plenos. Las cuotas mensuales eran moderadas, entre diez centavos y un sol, dependiendo del ingreso de la persona. Lo que descalificaba a la mayoría de los candidatos era el requisito del alfabetismo: pocos ciudadanos sabían leer y escribir. La composición social y étnica de estos grupos estaba moldeada por factores más culturales que económicos, si bien, como señalé antes, había una considerable superposición de ambos tipos de factores (Sociedad Católica Peruana, 1869, p. 3). La mayoría de los miembros del Círculo eran, según uno de ellos, «ricos y filántropos» (Círculo Católico, 1877, p. 3). Tras la guerra con Chile, los ciudadanos comenzaron una vez más a organizar asociaciones cívicas. Sin embargo, de acuerdo con Joaquín Capelo, el primer «sociólogo científico» del Perú, estas organizaciones estaban desprovistas de vida cívica: En Lima se fundan sociedades diariamente, no importa que sea sin objeto alguno. Hacer el reglamento es el todo; y una vez hecho, la sociedad se disuelve o perece por inanición, sin que nadie se preocupe más de tal embeleco. […] El reglamento es para las instituciones lo que el cuerpo para los animales. Si no hay energías vivas, si no hay alma, solo queda un cadáver; y por eso son cadáveres en el Perú la mayor parte de sus decantadas instituciones (Capelo, 1895-1902-3, pp. 52-54). Durante los siguientes decenios, la vida pública peruana siguió siendo relativamente chata y estéril. PRÁCTICAS ASOCIATIVAS EN LA SOCIEDAD ECONÓMICA La vida cotidiana en la sociedad económica era, como en la sociedad civil, una curiosa fusión de prácticas cívicas y autoritarias. Las formas híbridas de vida eran relativamente estables y estructuradas en el sector interno, 188
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