La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

de la Unión, 1943). El Club Nacional (1855) brindaba a los comerciantes extranjeros y los empresarios peruanos un lugar donde encontrarse (Club Nacional, 1913; Osma, 1965). En Piura, capital del departamento del mismo nombre, en el extremo norte, los empresarios foráneos y locales tenían en el Club Piurano (1862) su lugar de encuentro, aunque ambos grupos no estaban tan acostumbrados a tratarse como sus pares de Lima, centro del comercio de importación y exportación (Club Piurano, 1862). Con anterioridad a la década de 1850, las disputas entre hombres de negocios extranjeros y locales se transformaban con frecuencia en incidentes internacionales, que los funcionarios gubernamentales debían resolver por canales diplomáticos o medios militares. A partir de 1870, los peruanos y los extranjeros zanjaron en los clubes, sin la intervención de terceros, la mayoría de sus conflictos. Y, por paradójico que parezca, cuanto más fluidas eran las relaciones entre ellos, más se desnacionalizaba la sociedad económica peruana y más se basaban en la explotación las relaciones entre productores y consumidores internos. El civismo en un campo generaba autoritarismo en otro. En comparación con los salones familiares, los clubes sociales eran incluyentes. Joaquín Capelo, el más astuto observador de la vida social del país, señaló: «En el salón hay más que en el club intensidad de afectos y consideraciones personales; pero el número de individuos a que esos afectos y consideraciones tienen ligados es en el club mucho mayor que en el salón» (Capelo, 1895-1902-3, p. 268). Sin embargo, no se admitía a las mujeres. Los clubes les cerraban la entrada al campo recreativo, y si bien ellas siguieron siendo anfitrionas de salones, la asistencia a estos declinó y se feminizó cada vez más, ya que la mayoría de los hombres los abandonaban para preferir los clubes. La difusión de estos reforzó las diferencias de género entre hombres y mujeres e hizo aún más rígidos los límites entre la vida pública y la vida privada. Campo del servicio público Los peruanos organizaron una serie de asociaciones de bienestar social y compañías de bomberos. Estos grupos se dedicaban a mejorar la calidad de la vida pública para beneficio de todos los ciudadanos, con prescindencia de su posición socioeconómica en la comunidad (Ostrom, 1990). Asociaciones de bienestar social 183

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