La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

Literaria (Palma, 1971, p. 19). Juana Manuela Gorriti, la George Sand del Perú, conducía un salón, Veladas Literarias, que brindaba a las mujeres un lugar para discutir problemas relacionados con la discriminación de género en la vida pública (Cabello de Carbonera, 1875, pp. 173-174; Denegri, 1996, pp. 130-131). En este salón también los hombres eran admitidos. Y unos y otras se turnaban para «leer diarios, tocar música y entablar una instructiva conversación» (El Nacional, 1876a, p. 2)141. En palabras de un contemporáneo, las relaciones sociales entre los sexos eran igualitarias: «Los bohemios la tratábamos [a la señora Gorriti] con la misma llaneza que a un compañero, y su casa era para nosotros un centro de reunión» (Palma, 1971, p. 17). Como solían señalar sus asiduos, Veladas y otros salones privilegiaban la autoexpresión y el cultivo de sí mismo, y no el linaje familiar y la «recreación», como se hacía en las salas de recibo de las viejas familias. El Club Literario (1872, p. 3) era más formal que Veladas, así como el terreno de prueba para los salonniers que se habían abierto paso escalón por escalón. Un visitante del club señaló: En el Club Literario solo se presentan obras terminadas, es decir pinturas que ya han sido retocadas; estamos en la gran galería de los maestros. En cambio, el salón de la señora Gorriti [Veladas] se asemeja más a un taller, en el que hermosas piezas [terminadas] se yerguen al lado de toscos bosquejos, sencillos dibujos y borradores preliminares (El Nacional, 1876b, p. 2). Los intelectuales públicos de Lima acudían en tropel al Club Literario y elaboraban en él una interpretación cívica y democrática de la cultura peruana, con lo cual ponían en tela de juicio las concepciones de la nacionalidad según la versión oficialista de la Academia y la versión neoinca de la Sociedad Arqueológica142. Un visitante se sintió impresionado ante la magnanimidad y la seriedad del club: «sus conferencias […] son [de] un carácter serio […], [sin dar muestras de nuestra típica inclinación por] la informalidad, la flexibilidad y la desenvoltura. Cuando asistimos al club, lo hacemos para escuchar y admirar [las observaciones hechas por el invitado de honor]» (El Nacional, 1876a, p. 2). El interés del Club Literario por la autoridad cultural contrastaba agudamente con el abordaje experimental de Veladas, aunque ambos se alimentaban mutuamente y eran parte del mismo esfuerzo por democratizar la cultura pública. Es significativo que las mujeres 181

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