La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

arquitectos, médicos, contadores, etcétera, provenían de los sectores de élite de la sociedad y eran tanto productores como consumidores de los escritos de sus pares. Asociaciones educativas En 1876 el presidente y el Congreso sancionaron una ley que creaba el primer sistema educativo del país. Por ella se asignaba a las municipalidades la responsabilidad de financiar, administrar y dotar de personal a todas las escuelas primarias del Perú (Basadre, 1961-6, p. 74; 1961-7, pp. 114-115; Eve-Marie Fell, 1987-2, pp. 809-821). Pero la mayoría de los municipios estaban quebrados y en desorden y eran incapaces de dar escolaridad a los niños de sus comunidades. El intento del gobierno de reformar y descentralizar el sistema educativo resultó ser un completo fracaso. La cantidad de escuelas primarias en el interior cayó un 50%; en Cusco y Puno, los departamentos con mayor concentración de poblaciones indígenas, la caída fue aún más grande. En contraste con los mexicanos, los ciudadanos peruanos no crearon un número significativo de grupos educacionales en las provincias (Villarán, 1962a, pp. 351-360; 1962b, pp. 361-372 )138. Manuel Vicente Villarán, el investigador más importante en la materia, resumió de esta manera sus descubrimientos, basados en un cuidadoso estudio de fuentes primarias: Los municipios nunca se interesaron realmente en la enseñanza. […] Acostumbrados a una larga tutela del Estado […], vieron inactivos los concejos la disminución o pérdida de los subsidios del tesoro público. En el concepto general, el Estado debía hacerlo todo, sin ningún sacrificio de las localidades, negándose por lo tanto los habitantes a hacerse responsables de su comunidad (1962b, p. 374). Las prácticas cívicas y las formas democráticas de vida eran embrionarias y todavía demasiado frágiles para sobrevivir por sus propios medios. Según dice Villarán, en Lima y el Callao (y también en Junín, La Libertad y algunos otros departamentos) la enseñanza primaria era bastante mejor debido, en gran medida, al hecho de que las prácticas cívicas y las formas asociativas de vida estaban mucho más desarrolladas. Los municipios de esas zonas habían recibido del Estado un monto importante de dinero, pero la razón de su dinamismo estaba, en primer lugar, en la participación cívica que los caracterizaba. Es evidente que la financiación estatal representaba un estímulo económico para esas 171

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