La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

acuerdos que hemos hecho con nuestros asociados (Sociedad de Beneficencia Española, 1862a, p. 2). Las bases, en conjunto con los nuevos directivos, decidieron revisar los estatutos de la Sociedad, a fin de impedir que futuros dirigentes violaran el pacto que se había suscrito con todos los asociados: «sin reglas, nuestros directivos seguirán pensando que la opinión de cada asociado no es otra cosa que un impedimento o un obstáculo al desarrollo de la asociación, y los asociados seguirán interpretando las decisiones oficiales como simples actos de favoritismo» (Sociedad de Beneficencia Española, 1862a, p. 2). Tras la implementación de las reformas la afiliación al grupo se incrementó un 50%. Grupos de fomento comunitario En las provincias los ciudadanos creaban grupos de fomento comunitario para promover el desarrollo socioeconómico de la región. Los miembros de estos grupos se turnaban para trabajar, recaudar fondos y contratar a lugareños para despejar tierras, hacer caminos, levantar represas, reparar iglesias y construir escuelas. Estos grupos aparecían tanto en zonas remotas como en ciudades pequeñas. En Chachapoyas, cerca de la selva amazónica, los residentes locales crearon la Sociedad Patriótica (1858), que tenía un total de ochenta miembros, y Obreros del Porvenir de Amazonas (1883), con cuarenta asociados (Albornoz, 1885). Los miembros de la primera de estas entidades utilizaban una terminología cívica para describirse: «tenemos la fortuna de que el espíritu asociativo siga sembrando su influencia en este lugar» (El Comercio, 1860, p. 2). Grupos similares se crearon también en zonas menos remotas. En la ciudad de Huánuco (Junín) los agricultores organizaron la Sociedad del Porvenir (1861) (La Revista de Lima, 1861, p. 32). Propietarios de viñedos de los departamentos de Moquegua y Tacna, en el extremo sur del país, también fundaron grupos de parecidas características, aunque bastante efímeros. La vida cívica había salido a la superficie en estos lugares, pero pasarían varios decenios antes de que echara raíces en esa parte del Perú (Estévez, 1882, p. 19). Campo cultural Poblaban el terreno cultural decenas de sociedades educativas, profesionales, científicas y eruditas, así como por salones literarios. Sus miembros, principalmente maestros, abogados, científicos, ingenieros, 170

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