La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

modo de protegernos de nuestra infancia política; […] el ejército es el brazo fuerte que necesitamos para silenciar nuestras airadas pasiones» (El Nacional, 1835b, p. 2). Los peruanos seguían concibiéndose como niños indóciles. También sumaban una capa de nociones raciales y de género a la vieja dicotomía entre la pasión y la razón. Durante la guerra entre el Perú y Bolivia (1829) que llevó a la anexión del primero por el segundo, Agustín Gamarra, comandante del ejército derrotado, y Rufino Macedo, uno de los generales del bando vencedor, intercambiaron una serie de cartas privadas. En uno de sus últimos mensajes, Gamarra defendió de la siguiente manera la soberanía del Perú: El Perú nunca ha sido de Bolivia. Bolivia siempre ha sido del Perú. […] Sin el Perú, Bolivia estaría respetando y aun adorando a los negros de Colombia […]. Estos son los bienes que el Perú ha llevado a Bolivia […]. Marchemos con juicio: el decoro nacional es lo mismo que el honor personal o como la mujer propia: todo se puede dar o se puede perder menos el honor ni la mujer (1829, p. 228). Para Gamarra y los autoritarios como él, la nación peruana, como sus mujeres, era honorable, a diferencia de Bolivia, que había perdido su dignidad al entregarse a los libidinosos afrocolombianos. En contraste con el carácter afeminado del ejército boliviano, los soldados peruanos eran viriles y capaces de proteger el honor nacional de su país. 117 Todos los datos presentados en este párrafo se basan en mis tabulaciones de los datos que Mariano Felipe Paz Soldán expone en Biblioteca peruana (Lima, 1879). Como mi interés es la «opinión pública», he omitido en mi análisis todas las publicaciones ligadas al gobierno y los caudillos militares. 118 Véase Vicuña (1848) y Lastarria (1967, p. 88) sobre los lectores. Véase Witt (1987, pp. 140-141) con referencia a la circulación. 119 A comienzos de la década de 1870, el índice de alfabetismo era del 9% en la ciudad de Sechura, una comunidad indígena del departamento norteño de Piura con una población de alrededor de mil quinientos habitantes, según datos de Diez Hurtado (1993, pp. 64 y 102). 120 Véase también El Telégrafo de Lima (1833c, p. 2). 121 En la década de 1830, Pardo y Aliaga, el principal poeta del país, transformó su salón literario en un partido político; al decir de uno de sus miembros, el «Partido Conservador nació […] aquí». Se encontrarán otros ejemplos en Távara (1951, p. 84), Basadre (1961-1, p. 308), Radiguet (1971, pp. 55-59) y Anónimo b (1834). En Biblioteca Nacional, «Causas por conspiraciones», legajo 705, 1851, se hallarán datos sobre un salón que se concentraba en la manipulación electoral. 122 Según Pezet (1851) había tres cafés en el departamento de Moquegua y uno en el de Tacna. 151

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