La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

123 Sea este relato veraz o no —y resulta algo más que verosímil que lo es, dado el tono y el contenido de la carta—, lo que debe destacarse es que la escena que presenta era muy corriente. 124 La carta «Señores editores» (El Comercio, 1843b) informa de la existencia de antivivanquistas en «los portales y las principales alamedas, que hablan en voz alta y con pasión […]. Por eso el actual gobierno necesita seguir adelante con sus reformas [limpiar las calles de Lima]». 125 Távara (1951, pp. 185-191) sostiene que la mayoría de los asesinatos políticos se produjeron a fines de la década de 1830, bajo la dominación boliviana. Ver Echenique (1952, p. 50). 126 Forment (1993) presenta una sociogeografía de estos establecimientos. El distrito I, en el noroeste de la ciudad, reunía el 27% de ellos; el distrito II contaba con el 18%; en el distrito III, en el nordeste, había un 25%, y en el distrito IV, al sur, se concentraba un 20%. La siguiente nota enumera las fuentes utilizadas para realizar estos cálculos. 127 Todos los datos proceden del Archivo Histórico Municipal. Para los datos de 1833, véase H4-1715; sobre 1838, véase H4-1787; sobre 1842, véase H4-1735; sobre 1847, véase H4-2184, y sobre 1850, véase H4-1961. 128 Se encontrarán descripciones de los rituales cívicos en Lastarria (1967, p. 105) y Sartiges y Botmiliau (1947, p. 122). A fines de la década de 1840, el presidente se negó a invitar a la elite de Lima a su palacio para agasajarla con un refrigerio y bebidas, como era habitual. Esa actitud llevó a muchos miembros de la elite a perder el poco o mucho interés que antaño tenían en los rituales patrióticos. 129 Sobre el combate ritualizado véanse Hopkins (1982, pp. 167-187) y Platt (1987, pp. 139-192). 130 Véanse también El Genio del Rímac (1834c, p. 2) y El Nacional (1835a, p. 2). 131 En El Telégrafo de Lima (1834, p. 2) se encontrará una formulación anterior. 152

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