La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

salones literarios caseros y, más adelante, en reuniones familiares para discutir los asuntos públicos. Todos los intelectuales públicos limeños participaban en algún salón literario. Los funcionarios gubernamentales los atacaban con frecuencia para impedir que la oposición se reuniera, y de ese modo forzaban a muchos de ellos a reemplazar los salones por reuniones familiares que eran mucho más seguras. Con el tiempo, los intelectuales públicos transformaron esos encuentros de familia en centros de discusión ideológica, lo cual generó alarma entre los funcionarios estatales y la policía (Tirado, 1834, p. 2)124. El gobierno trató de poner fin a estos grupos «conspirativos» mediante la publicación de los lugares donde se realizaban esas reuniones en diarios locales, para alentar a grupos plebeyos a atacarlos. El diario antigamarrista El Genio del Rímac publicó la siguiente lista: Los antigamarristas se encuentran regularmente en una gran casa en la esquina de Zárate; enfrente a lo que antaño era el café San Agustín; en la casa que está pasando la iglesia del Espíritu Santo; frente al Tribunal de Minería; en la casa de al lado del presidente de la Corte Suprema; en las oficinas administrativas de uno de los ministerios, y debajo del puente (Anónimo b, 1834; El Genio del Rímac, 1834a). Como precaución adicional el gobierno liberal del presidente Orbegoso, con el aliento de El Genio del Rímac y otros diarios de similar tendencia, creó un «Comité de Depuración» a fin de reunir información secreta sobre la oposición, que usaba como prueba contra ella en la justicia. Los acusados de subversión eran expulsados del país (Orbegoso, 1834, p. 2; El Genio del Rímac, 1834e, p. 2). La politización de las reuniones familiares desgastó los lazos de amistad y puso en dificultades a los adherentes a distintas simpatías políticas que pretendían asistir a los mismos encuentros. Durante su estadía en Lima, Flora Tristán, la feminista socialista francesa, señaló: Existían enemistades profundas entre parientes y aun entre hermanos. La libertad no figuraba para nada en estos debates políticos. […] Los epítetos de gamarristas y orbegosistas distinguían a los dos campos entre los cuales se dividían las familias. La desconfianza reinaba en todas partes y trataban de perjudicarse mutuamente (1946, p. 346). El extremismo político provocó daños en las redes de parentesco de Lima, y no hizo con ello sino radicalizar aún más los debates públicos. Los 138

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