La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

lo cual posibilitaba a los funcionarios locales sobornar a un millar de indígenas con dinero y alcohol a cambio de sus votos. El fraude electoral era corriente y extendido, pero en algunos lugares el proceso de votación transcurría de manera ordenada y pacífica, debido en parte al equilibrio de poder que existía entre los clubes electorales y los funcionarios del Estado. En Huancavélica y Jauja el proceso electoral era imperfecto pero bastante tranquilo: los ciudadanos, en número cercano a los seiscientos, organizaban marchas para expresar su apoyo a un candidato y protestar por las irregularidades del procedimiento. Y en algunas de las parroquias más importantes de Lima, incluida San Sebastián, el proceso electoral era muy limpio. Otro tanto sucedía en varias ciudades provinciales, entre ellas Moquegua, Yauyos, Huarochirí, Piura y Jauja. En esos lugares los clubes electorales contribuían a la difusión de la democracia cívica, aunque debería pasar más o menos otro medio siglo antes de que la práctica se generalizara y fuera constante. La totalización de este análisis callejero de las prácticas electorales nos dará una visión a vuelo de pájaro de las elecciones presidenciales de 1851, además de permitirnos establecer dónde eran más fuertes los clubes electorales; en otras palabras, en qué lugares la democracia estaba más sólidamente arraigada (Basadre, 1961-3, p. 295). En dichas elecciones, el candidato oficial (Echenique) conquistó el 63% de los votos; el 37% restante se distribuyó de manera despareja entre sus cuatro rivales (Elías, Vivanco, San Román y Bermúdez). La asimetría de la distribución refleja el carácter fraudulento de los comicios. La corrupción estaba más enraizada en algunas regiones que en otras. El candidato oficialista ganó sin el menor apremio en Huancayo (100%), Tacna (99%), Ayacucho (90%), Cusco (82%), Puno (70%) y Junín (68%); obtuvo una apretada victoria en Lima (59%) y Arequipa (52%), y perdió en Huaraz (28%) y La Libertad (46%)112. Sus resultados más contundentes se dieron en los lugares donde la oposición no tenía clubes electorales o donde los funcionarios locales pudieron impedirle el acceso a los centros de votación. En los departamentos donde la oposición tenía sus clubes electorales más activos, el candidato oficial tuvo un magro desempeño o solo le fue moderadamente bien. Sin embargo, la oposición también perdió en lugares donde tenía clubes muy activos, incluida Lima, porque el campo electoral sobreabundaba en candidatos antigubernamentales. En el departamento de la capital, el Club Progresista solo cosechó el 20% de los votos, aunque el candidato oficial apenas ganó por un leve margen 125

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