Durante la primera mitad del siglo los peruanos tuvieron dos elecciones: en 1831 y 1851 (Basadre, 1961-2, pp. 753, 911-913 y 920-927). Ambas generaron nuevas formas de vida política. En la primera, los ciudadanos de inquietudes democráticas organizaron una rebelión política para impedir que el ejército anulara los comicios. Como no pudieron derrotar a los militares, el presidente Luis de Orbegoso y sus partidarios civiles solicitaron al gobierno de Bolivia la invasión, la ocupación y la anexión del Perú. La Confederación Peruano Boliviana se extendió de 1836 a 1839 y contribuyó a desprestigiar aún más la democracia cívica entre los peruanos, tanto de la élite como del pueblo llano. Durante las elecciones presidenciales de 1851, los peruanos organizaron clubes electorales en la capital de la nación para impugnar el control castrense del proceso electoral. En contraste con México, los requisitos electorales para las elecciones presidenciales de 1831 y 1851 eran muy excluyentes y restrictivos y se basaban en una compleja serie de condiciones relacionadas con el ingreso, el alfabetismo, la residencia y el carácter moral. Como resultado de esos condicionamientos, más del 95% de los peruanos se vieron impedidos de participar en los comicios (Convención Nacional, 1834)107. La votación se hacía en varias etapas y era indirecta; la primera etapa tenía lugar en la parroquia del barrio y duraba alrededor de una semana, y en ella los votantes elegían a quien sería su «representante» en el colegio electoral. La segunda etapa se desarrollaba a lo largo de otra semana y su sede era la capital del departamento; los representantes de cada distrito se reunían en el colegio electoral para votar a quienes irían al Congreso Nacional. La tercera y última etapa era relativamente breve y simple y se cumplía en las cámaras del poder legislativo en Lima, donde diputados y senadores elegían con su voto al presidente. Los contados ciudadanos que votaban en las elecciones peruanas lo hacían en la parroquia local, el único lugar donde la soberanía del pueblo tenía algún significado para ellos (Archivo Histórico Municipal )108. Aunque estas elecciones eran restrictivas, como ya lo he señalado, atraían tanto a votantes como a no votantes; estos últimos actuaban de escudo humano de los candidatos y sus partidarios y atacaban a los opositores en las cercanías del lugar de votación. Las elecciones de 1831 se celebraron según lo planeado, de la parroquia a la provincia y de allí a los salones del Congreso, con la intervención en cada una de las etapas de funcionarios oficiales que transformaron todo el 119
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