La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

La «Semana Magna», tal y como los contemporáneos llegaron a denominar los acontecimientos de esos días, no fue tan heroica como lo sugiere su nombre, pero pese a ello su significación para la vida política es innegable, ya que implicó, por primera vez en la historia del país, una derrota infligida por los ciudadanos al ejército nacional. La Semana Magna desmilitarizó la vida pública e inició un período de relativa estabilidad política que duraría dos años. Aún más importante, invalidó para siempre la idea de que las nociones democráticas de soberanía del pueblo se encarnaban en los soldados y no en los ciudadanos. Hay que reconocer que este levantamiento no fue muy imponente desde un punto de vista militar, pero modificó el paisaje simbólico. De allí en más se diría que la encarnación de la nacionalidad eran los civiles y no los militares: un cambio sutil de mentalidad que se refleja en los artículos periodísticos de la época: Todavía no es tarde, aun después de veintidós años de turbulenta libertad, para renovar el Perú desafiando a la oligarquía militar que siempre se ha proclamado […] garante del patriotismo, la ilustración, la moral y todas las demás virtudes cívicas de las que aún carecemos […] [pero] ahora, con la nación en armas, los egoístas esfuerzos [de los generales] por controlarla tendrán que terminar (XZ, 1843 ). Los demócratas tenían sus propias milicias ciudadanas para proteger la soberanía del pueblo y la nacionalidad. En palabras de un contemporáneo, las milicias son «el corolario y la expresión de nuestro espíritu republicano» (El Comercio, 1843c; Elías, 1844, p. 3). Aunque la milicia de Lima llegó a identificarse con el régimen civil, la mayor parte de las otras siguieron comprometidas con el autoritarismo militar. Los negros y las comunidades indígenas: impuestos y protección judicial Los indígenas pagaban impuestos para mantenerse al margen del ámbito político, como una manera de no ser ciudadanos. El 40% de los ingresos estatales anuales procedía de comunidades aldeanas, y cualquier intento de modificar o inmiscuirse en sus asuntos internos socavaría probablemente los cimientos fiscales del Estado: Durante los primeros cincuenta años de régimen republicano en el Perú, ni los decretos liberales ni el estatus tributario afectaron de manera significativa a las comunidades indias. Naturalmente aisladas y protegidas por el derrumbe de la política, las comunicaciones y los mercados nacionales […], las comunidades 117

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