81 Aguirre (1993, pp. 37-39, 76-80, 127-130 y 138-148) calcula que entre un 5 y un 8% de los esclavos limeños trabajaban en gremios. Véase también Hunefeldt (1994, pp. 3739, 63-65 y 68-69). 82 Gootenberg (1981, pp. 23-28 y 81-84; 1989, pp. 49-50; 1992, pp. 32-33 y 67) sostiene que la producción real creció, pero solo levemente. 83 Gootenberg (1989, p. 165) y Aguirre (1993, pp. 30-31, 55-60 y 135-148) discuten estas cifras. 84 Los gremios de Cusco se habían organizado luego de la independencia, pero eran débiles e incapaces de regular la producción. 85 Los dueños de esclavos preferían presentar sus quejas ante las cofradías y no en el sistema judicial del Estado, los «Defensores de menores», que por lo común fallaban en su contra. 86 Pérez-Mallaína Bueno (1980, pp. 191-233) incluye un informe oficial del cónsul francés, Félix Lettelier, donde se señala el papel de los negros como profesionales de la salud. Véanse también Johann Jakob von Tschudi (1966, p. 118) y Archibald Smith (1839, pp. 178-180). 87 Aguirre (1993, pp. 214-219 y 230-234) y Hunefeldt (1994, pp. 102 y 169-170) coinciden. 88 Celestino (1982, pp. 147-166) proporciona una lista de cofradías existentes en 1795, último año en que se realizó un censo. Mallon (1983, p. 34) exhibe datos sobre algunas otras cofradías. Véase Kubler (1952) para las dimensiones demográficas de estos distritos. 89 Celestino (1982, pp. 149-153 y 156-163) y Mallon (1983, p. 34) presentan un inventario de la riqueza y los recursos de más de cincuenta cofradías. 90 Celestino (1982, pp. 147-166) sugiere que las cofradías más exitosas se transformaron en «clubes y cooperativas de artesanos» en vez de esperar pasivamente su extinción. 91 Sobre la especialización flexible, la integración de empresas y la confianza social, véase Granovetter (eds.) (1994, pp. 453-475). 92 Estoy en desacuerdo con la interpretación de ambos autores. 93 Argumaniz Muñoz, «Memorias inéditas», vol. 3 (documento personal, 1858-1868, pp. 5 y 15). 94 Las élites urbanas y rurales guardaban su dinero en cajas fuertes en sus casas, una medida que funcionó razonablemente bien, excepto en los períodos de guerra civil. 95 En Cusco, los dueños de las dos hilanderías más importantes, Amancay en el pueblo de Paruro y Lucre en el de Quispicanchis, suministraron al general Gamarra, por año, ochenta y cuatro mil metros de sayal, que sus tropas necesitaban imperiosamente. 96 En Hutchinson (1873, p. 191) se encontrará una descripción de la feria de Guadalupe de Cajamarca. 108
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