La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

En el Perú rara vez se protegían los derechos de propiedad. En 1850, el cónsul francés en Lima, Félix Lettelier, envió al Ministro de Asuntos Exteriores, en París, un informe detallado sobre las oportunidades laborales en ese país; la sección dedicada a los «guardas de comercio» (personas encargadas de cobrar las deudas) reza como sigue: No sé de qué viven las gentes de esta profesión, porque durante dos años no he visto detener a nadie por deudas. La legislación está hecha de tal forma que resulta difícil por no decir imposible a un acreedor obtener la condena de su deudor (citado en Pérez-Mallaína Bueno, 1980, pp. 28-29). A falta de toda protección jurídica, los comerciantes extranjeros que procuraban recuperar su dinero o sus mercaderías reclamaban la ayuda del cónsul de su país en Lima, con lo cual las deudas impagas que los minoristas locales tenían con ellos se transformaban en importantes incidentes diplomáticos entre el ministro de relaciones exteriores del Perú, sus pares de Londres, París y Madrid y sus respectivos cónsules en Lima. A fines de la década de 1840, el gobierno peruano, bajo la presión del cónsul británico, levantó la proscripción que impedía a los comerciantes extranjeros ser miembros del Tribunal del Consulado, pero a cambio les exigió renunciar a su ciudadanía y naturalizarse, una medida destinada a imposibilitar que los cónsules extranjeros volvieran a intervenir una y otra vez en los asuntos internos del país (Basadre, 1961-2, pp. 546 y 835-836; 1928, pp. 15-31). Hacia comienzos de la década siguiente, los comerciantes extranjeros ya controlaban la entidad, una situación que marcó el principio del fin de la asociación económica más importante del Perú (Gootenberg, 1985, p. 172). El sector interno: las redes crediticias Las redes de crédito entre grupos plebeyos y rurales constituían una parte vital de la vida económica, y como el Perú no tenía todavía una sola entidad prestamista patrocinada por el gobierno donde pudieran obtener dinero a tasas razonables —como sí la había en México—, cuando necesitaban un préstamo los integrantes de esos grupos recurrían a la comunidad mercantil y, más importante, a sus pares. Los mercachifles de Lima pedían prestadas pequeñas sumas de dinero a los miembros del Tribunal del Consulado; según un observador, los indios son: activos e industriosos. Muchos son tenderos, y la integridad con que llevan sus negocios les permite disfrutar de buen crédito con las grandes casas comerciales. 103

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