La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

terreno público (sociedad económica, sociedad política, esfera pública), y de ese modo hacían que la vida democrática de la región fuera desequilibrada. Tercero: exhibía una radical fragmentación. Los peruanos fueron el primer grupo de ciudadanos del Occidente moderno que fracasó en su intento de conciliar la igualdad social con las diferencias culturales, y de tal manera provocaron que la vida pública en el continente se fisurara según líneas socioétnicas. Cuarto y último: la vida democrática en el Perú era culturalmente híbrida. El catolicismo era el lenguaje de la vida pública en la región. Los ciudadanos utilizaban sus recursos narrativos para crear nuevos significados democráticos sobre la base de viejos términos religiosos, y fusionaban así unos y otros para dar origen a un vocabulario alternativo, que hemos de llamar catolicismo cívico. Algunos de esos rasgos también pueden discernirse en otras democracias del Occidente moderno, pero solo en el Perú y otros países latinoamericanos aparecen los cuatro juntos y de manera tan pronunciada para crear una forma única de vida, que sigue siendo palpable en la región hasta nuestros días. Mi estudio lleva al lector a la ruta del sur, el camino no tomado por Tocqueville, e indaga el papel de las prácticas cotidianas en la formación de las estructuras institucionales de la sociedad civil, la sociedad económica, la sociedad política y la esfera pública en el Perú decimonónico, a la vez que estas les daban forma. La tradición democrática que he sacado a la luz proporcionó a generaciones de ciudadanos de la región una alternativa a las formas de vida centradas en el Estado y el mercado que aparecieron junto con ella y continúan reclamando hoy en día nuestras lealtades, además del nacional populismo, una creación del siglo XX. El estudio de la suerte cambiante de las cuatro formas equivaldría a escribir una «historia total» de la región, una tarea intimidante que solo un erudito francés con una bodega de vinos bien provista se atrevería a acometer y que, en todo caso, está fuera de mi alcance. He tratado de reconstruir la tradición democrática del Perú sin apoyarme en las imágenes que la época proponía de sí misma. Una gran parte de las obras académicas y populares que se publicaron en las últimas dos décadas sobre el tema de la «democratización» son la expresión misma de la crisis moral y sociopolítica que afecta la región, y no una reflexión sobre ella. Los argumentos y contraargumentos que escribimos y reescribimos, leemos y releemos, y luego nos repetimos unos a otros en incontables trabajos destinados a congresos, artículos periodísticos, libros y volúmenes 9

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