~r_an en la actualidad pot e! imperie de la jus. licia Y de la ley, La justicia y la ley marcha. rán a la sombra de sus gloriosos pendones, pa. ra verter :us beneficios en ese suelo desgracia. do, que por ,tan hugo tiempo los e-cha meuos y los invoca. La conducta de nuestro Presidente en esta jornada. tn<)morablc l1a correspo.idido a, lo que e11 él hemos visto, desde que su jenio pro1eje los destino! de la p·itria. Si sus talentos llli litares han lucido en el plan y disposiciones de la batalla, y su de11ucdo y biz:u-ria en lo::; pues- 'tos mas peligrosos ele ia vanguardia, su cora. .zon eminentem1rntc boliviano ha brillado con to. do su es;,lendor en s11 entrada en el Cuzco. Ifa abierto los bru7.oH ,\ un compatriota que ha. bía tenido la <k~gl'·aria ele alejarse de e!lo,i. Así es como el Re~taurador. el Legislador, el so11tencdor de Boliria, seíiala todos los p.tsos de su can-cm, con el ejemplo de to<las las virtu. des, y justieia con la grandeza <le· su alma, con la elevacion de sus miras, con la rectitud de sus intenc ion es , la seña la<l a protecc-ion 4uc le concede la justa y sábia Providc1Jc-ia. .[ Del Iris ele la Pae.] ENTRADA DE LA VANGUARDIA DEL JiJJERt;TTO U:"\'IDO EX LA CAPrTAL DE AYACl:CHO, El 18 y 19 del co rr iente hemos vis to entra1· en esta cinclad los currpos de la <liv ision de rarguarclia del Ejercito unido, no con el :ukn1Jn fiero e imponente de que se rc"istc un conquis. tador, ni con el insolente descaro de un demagogo mal encub ierto cen la capa de su hipocresía, s1110 con ar¡·nclla mode racion que suele ser la divisa de los Yer<ladP ros soldados ckfcn. seres del orden y de bs leyes. A la cabr~a ele ellos ~cnia el veterano jt:el ( * ) Jcncrnl D. Trin idad .Moran, ¿¡ c11yo encuentro salieron los individuos <le la IT. l\Iunicipalidad y vecinos mas notables: todos cabalgados, fuera de un inmenso pueblo que se precípítaba pot· las calles <le Ja entrad a, y que haciendo resonar el aire con ale. grns vivas y alborozadas felicitaciones al Perú, al Ejercito únido, al gran mariscal Sao ta-Cruz y al presiden te Orbegoso, se desrivia p0r estrech::ir esas manos dctoriosas que abatieron á los .en emigos de la patria, y plantearon el edificio indest ru ctible de nuestra ventura. Al ver entrar [*] Nombre con que 1e designó el pueblo are. quipcño ~ su regreso d~ Ari,a en el año 1asado•. a sus libertadores ron aquel aire noble y pfa.. centcro que imprime la victoria en el semblante ele los bravos a quienes ha coronado con inmarcesible laurel, fue grande el entusiasmo que huho de desp legar el pueblo ayo.cuchano, pocos días antes taciturno y melancolico espectador de las medidas violentas con que Gamarra y sus secuaces hicieron estallar su impotente rabia y desespcra<;ion. Entonces todav1a vohió en si, como quien acababa de sacudir la pesada carga que lo tenia ag-ohiuclo; ento nces empezó á <lar albergue a los placeres de una bien fundada esperanza; y entonces finalmente, considerandose ya constit11i(lo bajo la bencfica prot.ecc ipn 1 de1Jos hcroes de Yana -cocha, rreyó ver bajar lat felir,;,idad a su suelo, y se abandonó a. los ~ransportes de la mas delieiosa alegria. 1 ,, A prended, tiranos, a conoceros un poco Jllfl· jor, calculanrlo lo que pocleis valer poi.: el mu~- tio silencio y el continr,nte dcsdcftoso con que sois recibidos en los lugares por donde pasais cunl sinic,tros cometas, o jonios del mal, sembrando el <lcsordcn, el llanto, la miseria y la desolacion, y haciendo jcmir la humanidad bajo el peso de vuestros vicios y de rn cstras ridicu• las aspiraciones. Los pueblos que tienen el cri. tcrio su fi eientc para penetrar rnestro animo hqs. ti] al travc:s dci misterioso velo con que preten , , deis cubrir os, y c¡u e so n tan idó latn ¡¡ de las . insti tuc iones en qu e 1iene11 librarla la esperanr.a de una fe liz tram¡u il idad, como venc r:idores de las autoridadiss lej it imamentc constituidas, a quie. ncs han confiado la gua rda de sus mas preciosos derecho~; no pu eden miraros si~1 indignaci011 y sin horror a vosotros q_u c habeis osado hollar esas iiislituciune~, atacar esas auto ridade8, y burla.ros i1npunemcntc de la opinion pública este r. minando la nacion so pretC'sto <le rej.enerarla. y destrozan<lo las leyes a nombre <le las Jey1 mis. mas. Esos ~u cb los de cuya debilidad nbu;:;ai::; ii. las veces tan torpemente, r onsidernndolos como instrumrntos- de vu e::;tra nmbicion indomable, llegan por fin á oprimiros _ con sus justas iras, y se complacen al ver que vuestro necio orgn l!o · se ha conve rt ido en humillacion, rues lros mentidos triunfos en tri stes descalabros y vuestras - efime ras glo ri as en eterno desprecio. Pero al ejemos de nuestra alma cs::ts ino-ra. tas idoas, que ya parecen huir cual sombra: ¡ medida que se ra abriendo el grande y hermo· so día, cuya alegre aurora Gmpezó ft brillar en el campo de Yana.coc ha. La dulce s~fo,faccion en que rcbos:211 nuest ros corazon es, nos obliga sua,·emcnte a que volvamos los ojos hácia. loo I I
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