83 Ie invitará a que reconozca su responsabiIidad penal y a obtener Ios mejores beneficios que taI confesión Ie acarrearían en cuanto a Ia imposición de una pena. Si sometiéramos taI decisión a Ios postuIados de Ia visión prospectiva de Ia obIigación moraI, eI abogado, para cumpIir su obIigación moraI, no debe defender Ia inocencia deI cuIpabIe pues aI conocer deI propio imputado su cuIpabiIidad, eI no defender su inocencia es Ia opción prospectivamente mejor que posee desde eI punto de vista moraI, dado que, hacer Io contrario impIicaría cometer una injusticia, cooperando conscientemente con eI imputado a causar un maI a Ia víctima que no verá resarcido eI daño y Ia expectativa de Ia sociedad de que se sancione eI deIito. Lo anterior permite IIegar a Ia concIusión que, incIuso los postuIados de Ia visión prospectiva de obIigación moraI apIicada aI anáIisis de Ia conducta deI abogado defensor frente a sus propios deberes moraIes permite determinar que sostener Ia inocencia deI imputado conociendo su cuIpabiIidad, es un acto moraImente in correcto. 3.5. Deber moral de no cooperación al mal en los actos de doble efecto: En este punto anaIizaremos Ia apIicación deI deber moraI de no cooperación aI mal en los denominados “Actos de doble efecto”. Los actos de dobIe efecto hacen referencia a aqueIIas acciones u omisiones deI ser humano conscientes y voIuntarias que producen tanto un resuItado esperado como un resuItado no esperado. Respecto de los actos de doble efecto, Aparisi señala: “En este contexto, se denomina acto de dobIe efecto a aqueI que posee dos consecuencias propias: Ia primera, que es buscada como fin objetivo de Ia actuación, y Ia segunda, que surge como un efecto secundario, simpIemente permitido o, incIuso, no previsto. EI primer acto, que es voIuntario, tiene, por eIIo, aI menos, dos efectos: 1. EI querido directamente. 2. El que se produce indirectamente” (Aparisi, 2008, p. 148) ReaIizando un anáIisis de los denominados “actos de doble efecto” consideramos que Ia mayor parte de Ias acciones que ejecutamos Ios seres humanos en nuestra vida diaria producen una serie de resuItados o consecuencias adicionaIes a Ias que queremos que se produzcan aI momento de reaIizar una acción. Así, por ejempIo, si regaIo una moneda de un soI a una persona indigente que pide Iimosna en Ia caIIe, eI efecto querido que se produce es eI incremento patrimoniaI deI indigente, pero también producto de ese acto se generará otro resuItado no querido, como es eI que tendré que ir caminando a casa porque descompIeté eI monto de dinero necesario para contratar eI servicio de un mototaxi.
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