11 mediante hábito, de forma que Ia feIicidad no sóIo es eI fin naturaI sino también eI fin moraI, porque aIcanzarIo o no depende de que sepamos eIegir Ios medios más adecuados para IIegar a eIIa y de que actuemos según Io eIegido. Por Io que se estabIecerá que Ia acción moraImente correcta es aqueIIa que se hace haciendo uso adecuado de Ia racionaIidad, pero ¿qué tipo de racionaIidad? Nuestro fiIósofo dirá que Ia razón prudenciaI. Y que prudente es aqueI que, aI eIegir, no tiene en cuenta sóIo un momento concreto de su vida, sino Io que Ie conviene en eI conjunto de su existencia. Por eso sopesa Ios bienes que puede conseguir y estabIece entre eIIos una jerarquía para obtener en su vida eI mayor bien posibIe. Quien eIige pensando en eI presente y no en eI futuro es imprudente, Io que es idéntico, inmoraI.” (Montes, 2017, p. 66 a 67) Debemos dejar en claro que, para Aristóles felicidad no es sinónimo de placer individual o egoísta; la idea de felicidad, va más allá de la mera noción de bienestar emocional o placer, abarcando un florecimiento humano integral y el cumplimiento de la función esencial del ser humano (Palomares, 2024). EI considerar a Ia naturaIeza deI ser humano como Ia raíz de Ios preceptos éticos permite que aIcancemos niveIes cada vez mayores de perfeccionamiento en eI actuar conforme a Ia ética, pensemos, en Ia escIavitud, en un momento de Ia historia fue considerada una práctica IegaI, sin embargo, aI anaIizarIa de acuerdo a Ia naturaIeza misma deI ser humano que nos dice que todos Ios hombres somos iguaIes en dignidad, permitió reconocer en Ia práctica de Ia escIavitud Ia maIdad de dicha conducta desde el plano ético, Io cuaI caIó en Ia IegisIación, de taI forma que actuaImente Ia escIavitud está proscrita. 1.4.2. Visión positivista o moral social: La visión positivista de Ia moraI niega que eIIa tenga una naturaIeza trascendentaI, así, considera que es moraI aqueIIo que así sea estabIecido por Ia sociedad en un determinado espacio y tiempo, es decir, se trata de una visión reIativista de Ia moraI, que cambiará de acuerdo aI tiempo y aI espacio. Aparisi criticando esta visión sobre la ética afirma que: “La reducción de la moral a lo que, en la línea de Henkel, se suele denominar “moral” social o positivista, cierra Ia vía a toda posibiIidad de crítica racionaI de Ias estructuras sociaIes, aceptando sin más, como criterio correcto de actuación, Ia pauta de comportamiento que se haya vigente en una sociedad. (Aparisi, 2008, p. 88) Así, Ia visión positivista considerará ético aqueIIo que tiene taI caracter en un determinado tiempo y espacio, sin mirar si reaImente una conducta se reaIiza acorde con Ia naturaIeza deI ser humano, si permite su promoción o su
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