La abeja republicana edición facsimilar
49 )a atroz calumnia en pos de la virtud, por sebarse en su secuestro? ¿quien hall<\ protejida la justicia, ni wste ni– do el codigo de la ley? todos todos notaban que se prrfeccionaron apri– sa las cadenas de una nueva y mas infamante esclavitud. Este era y aun mas horroroso el cuadro, que vista por cualquiera la– do, presentaba Lima al ojo atento del observador patriota : este y mas cruelel plan de gobierno que trajo el general delineado desde la capital de Buenos Ayres, allá en las secretas misteriosas combinacio– nes de los hermanos constituidos en la gran logia: y cuando sacu• dido el atolondramiento en que nos dejó el peso gravísimo del coloso que nos oprimia tanto; expo. nemos en tono de quejas nu~stros fundados sentimientos, he 311a que se presenta contra el autor del ar– ticulo de aquella abeja, y desde Mendoza empieza a reclamar la ley: lY ante quien la re-clama! ¡oh pue– blo$! vosotros los que ~ntendei1 lo
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