La abeja republicana edición facsimilar
49 Ja ahora de un cercén, 1a fuerza de los males con que los oprimia )os hu hiera obligado á quebranta; su Jey: y aunque él conoció temprano mal á su pesar el limite de su poder en Ja proscripcion de su favorito (b): bien pudo entrar todo esto y mu– cho mas en los calcu1os de nues– tro meditado vasallage: ¿pero que, tal ~ra el grado de nuestra inciviliza. cí on y desmoralidad que podian ajar– uos, ofendernos, y tratarnos peor es que á manadas de camellos., sin que Jos vjles ministros de nuestra opré– sion_, sintiesen aquel popula~ sacu– dimiento., que proscribio al uno por siempre del territorio del estado, y al otro Je retrajo de sus detestables fines? ni como tolerar indiferentes el )le– uo de desgracias que con celeridad extraordinaria se agolpaba en el Pe– ro! ¿quien no advertia el cauteloso bien pagado espionaje circunscrip– to a I mérito por solo retraherle su debida recompensa? (quien no vió ( b) D. Bernardo MonUagudo. j
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