La abeja republicana edición facsimilar

236 segundos prepararles el sepulcro S. N. REMITIDO. Todo el pueblo de Lima sa– be muy bien el tiranico proceder del despota Monteagudo: que abu– sando del empleo que se le babia confiado \va fomentando la discor– dia civil con la que se precipitan los pueblos en el mar de las des– gracias. Este misántropo no respetaba ni a los ministros del altar, ni a las vírgenes, ni á los patriotas que contribuyeron á la exaltacion que no merecia. Por todas estas cau– sas el Soberano Congreso sancio– no sabiamente su proscripcion por medio de un bando, calificandolo de enemigo de la Republica, y que quP.– daba fuera de la ley en el momen– to que pisase el territorio de ella., }" asi es que este enemigo de la hu– manidad lleva sobre si una señal á manera de la que Dios puso en la frente a Cain para que todo el que Afirma que Monteagudo no respetaba "ni a las vírgenes". Y permite suponer que su muerte pudo deberse a la ven– ganza de una ofensa amorosa, no a una enemistad política.

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